martes, 8 de abril de 2008

El Otro

"Siempre, desde chico, me confundían con otro. Una voz, una palmada o un saludo imprevistos, en la calle, en el autobús, en un cine... y, luego, el chasco y la sorpresa. Se asombraban del parecido con un amigo o un familiar, se disculpaban por la molestia y huían deprisa, abochornados, o me contaban pelos y señales de aquel otro.

Me había ido acostumbrando a parecerme a otros, muchos, desconocidos. Mi cara era una especie de lugar común, un punto de encuentro de mil rostros. La cosa, a veces, tenía sus ventajas y uno se beneficiaba de la simpatía que el otro despertaba, pero en ocasiones sentí en mi piel el recelo provocado por él.

Un día me cansé de dar explicaciones, de deshacer equívocos. Seguí el juego. Me dejé llevar por el río del destino. El destino de otro.Y cambió mi vida.

Desde hace cuatro años soy profesor de historia en un instituto de una pequeña ciudad provinciana. A mi lado duerme una mujer que, mañana al despertar, me llamará “querido” y me preparará café y tostadas antes de ir a trabajar. No me puedo quejar, es una vida tranquila, y desde entonces nadie ha vuelto a confundirme.


Me pregunto qué será de mí, de aquel otro que fuí yo ¿quién dormirá ahora en mi cama?"

Este pequeño cuento lo escribí en 2000. Lo cierto es que me siguen confundiendo con "otros" y, en los últimos años, particularmente con el escritor Paulo Coelho. He pensado en ofrecerme como "doble", a cambio de una pequeña parte de su fortuna.


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