viernes, 11 de abril de 2008

Mi hermano Carlos

Mi hermano Carlos Nuñez Hurtado se ha ido en paz, rodeado de sus hijos, despues de una larga y cruel enfermedad.
Y, a pesar de que me he repetido una y otra vez que esto podía llegar en cualquier momento, ahora me siento tan triste, tan solo... nunca se está preparado para la muerte de un amigo.
Nos conocimos hace 25 años, cuando ambos eramos muy jóvenes. Tengo enfrente la foto de aquél primer encuentro en Alcoy y las fotos de otros muchos, en Guadalajara, en Chile, en Madrid, en Cartagena de Indias, en Cuba, en Cádiz... cualquier ocasión, cualquier pretexto era bueno para volver a encontranos.
Sobra hablar aquí de lo que Carlos significó para tanta gente, para la Educación Popular en América Latina, de sus libros, de sus experiencias y enseñanzas...
Hemos compartido tantas cosas, muchas ideas si, mucha pasión por la transformación social, muchos sueños de otro mundo posible, pero -sobre todo- mucho cariño, muchas emociones y sentimientos, mucho dolor y muchas alegrías.
Son tantos los recuerdos que en este momento vienen a mi cabeza y se agolpan en mis ojos húmedos.
Carlos, has sido maestro, amigo, hermano mayor... y te voy a echar mucho de menos.
Allí donde estés ahora (con Graciela, al fin) te beso y abrazo emocionado.

3 comentarios:

  1. Hola Fer,

    Siento mucho que estés tan triste. Desde aquí mi buena vibra y agradecimiento por poder conerte más a través de este blog.
    Muchos besos

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  2. Hola Carlos, querido hermano y compadre.

    ¿Dónde estas ahora, amigo? Te siento caminando por el mundo y por la vida. Te recuerdo tan clarito en las cientos, miles de escenas que vienen a mi mente referidas a tantas situaciones que vivimos y compartimos juntos a lo largo y ancho de nuestra América Latina en estos cuarenta años que pasaron entre ese setiembre lluvioso del 78 en San José y hoy 10 de abril.

    Y cada escena que recuerdo me trae una imagen, un sentimiento, una sonrisa, un pensamiento. Un mensaje, una reflexión, una alegría de haberla vivido y una enorme tristeza de saber que ya no podrá haber otra más, por ahora.

    Me acuerdo de tus preocupaciones, tus detalles, tus regañadas. De tus ocurrencias y tus tristezas. De tus chistes y anécdotas jugosas. De tus afirmaciones constantes, de tu manera de decirme las cosas. De tantos temas, de tantos lugares, durante tantos años. Me acuerdo de nuestra última conversación telefónica...

    Tu casa, tu familia, tu hogar, tus hijos, tu Graciela. Nuestra casa, nuestra familia, nuestro hogar, nuestros hijos e hijas, nuestra Graciela. Espacio infinitamente abierto y caluroso que acogió a la mitad del mundo y donde compartimos mañanas, mediodías, atardeceres y largos anocheceres de conversa, tequila, botanitas, guitarras y canciones.

    Caminos de polvo y largas carreteras. Seminarios y talleres con tanta, tanta, tanta gente que a partir de entonces se hacía hermana, amiga, compañera. en camarotes de a 4 en un cuarto con goteras o en habitaciones de hoteles de casi todas las categorías. Preparando, diseñando, imaginando lo que queríamos crear en cada nuevo proceso. Comentando el día, los temas, las reacciones. repitiendo chistes viejos o recreando anécdotas vividas..

    Encontrarnos luego de un tiempo y empezar a preguntarnos por aquél o aquélla. qué sabemos, qué novedades. contarnos las historias recientes de esa millonada de amigos y amigas que juntos compartimos por el mundo. Llegar a un país y encontrarte con alguien que te decía: "sí, Carlos Núñez me había hablado de ti. y de Raúl y de.". Resulta que éramos como una pandilla de cómplices a la que se integraba cada quien que se acercaba, como si la amistad se contagiara de una mano a otra, de un abrazo a otro.y así, creo que no hay país en el que no hayamos estado tú o yo, en el que no tengamos entrañables amigas o amigos comunes.

    ¿Dónde estás ahora querido Carlos?... estás aquí, conmigo, cerquita, muy cerquita, como siempre estuvimos uno del otro, pese a las distancias, las diferencias, los tiempos y los espacios.

    ¿Dónde estás ahora, querido Carlos?... estás andando por los caminos que cualquier educador o educadora popular está recorriendo en cualquier lugar de este planeta.Ya no estás sólo en Guadalajara; ahora estás disperso por el mundo, como un viento tibio que sopla las hojas y acaricia la piel.

    Tu terca necedad de llamar siempre a la coherencia ética, sigue resonando por los caminos que recorriste. Eres como el tañer de una campana que de cerca o desde lejos, nos hace caer en la cuenta que hay siempre algo más ancho y más intenso que el pequeño paso que tenemos que dar hoy al frente. por eso, siento que me llamas, que nos llamas a seguir caminando.

    Gracias por eso, compadre; gracias. No te olvidaré nunca, hermano mío.


    Oscar

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  3. Lamentamos mucho la muerte de Carlos. Hemos seguido la evolución de su enfermedad y de su lucha a través de Fernando. A su familia, a sus amistades, un abrazo muy fuerte. Y un recuerdo especial para ti. Carlos fue entrañable maestro de educación popular en su vida. Su obra nos enseña, no sólo el valor de la educación, sino el camino de la transformación. Nada menos, un amigo.

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