lunes, 2 de junio de 2008

Educar (nos) en la Afectividad

Este fin de semana hemos celebrado el IV Encuentro de Educación para la Participación (IVEEPA!!) que, como su nombre indica, es un espacio y un tiempo en el que, desde hace más de cuatro años, nos venimos encontrando (primero en Cádiz, luego en Cáceres, más tarde en Tenerife y ahora de nuevo en Cádiz) personas y colectivos de distintos lugares que compartimos el objetivo de impulsar la participación social, el "empoderamiento" ciudadano, y tratamos de hacerlo desde la "acción educativa" (una educación que no se limita a los "sistemas educativos" sino que se proyecta a toda la sociedad, a todos los sectores, a todas las edades, a todas las personas: aprender a participar, con las otras personas, para transformar el mundo -personal, local y global-).
En esta ocasión, el lema y eje del encuentro era: "ParticiPASIÓN: Educar (nos) en la Diversidad", porque nuestra realidad -personal, local y global- es cada día más diversa y compleja y hemos de aprender a participar en ella.
Como en las ocasiones anteriores, el encuentro ha sido un "éxito" en opinión de las más de 50 personas que hemos participado y nos despedíamos ayer entre abrazos y besos, citándonos para un nuevo encuentro (VEEPA!!) en Zafra, en mayo de 2009.
No voy a extenderme en contar las "sin-clusiones" del encuentro, para ello hay otros espacios más adecuados (incluidos los de otras personas que participaron, como Jon, o Neyda) pero si quiero dejar constancia aquí del re-conocimiento unánime de la importancia que tienen, para los procesos participativos y de organización social, la subjetividad, los sentimientos, las emociones, los afectos...
En el encuentro se ha hablado de "feminizar" nuestras organizaciones y nuestras luchas sociales, de superar el modelo "patriarcal y machista" (vertical, autoritario, impositivo, productivista, colonizador, sectario, excluyente...) en el que hemos venido asentándolas.
La construcción de otro mundo posible no es solo cuestión de razones y convicciones, es también -y sobre todo- cuestión de personas y corazones.
Ningún cambio social es posible si no cambiamos las personas que hemos de producirlos (y que formamos las organizaciones sociales).
Y ese cambio personal solo es posible si, además de la cabeza, pasa por el corazón.
Esta percepción se hace más y más potente en cada nuevo encuentro, y por eso el próximo ya tiene un lema y eje temático provisional, aprobado por aclamación general: "Educar (nos) en la Afectividad".
Porque, hablando de cambio social, no hay "efectividad" sin "afectividad".

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