miércoles, 18 de junio de 2008

Hanna

El sábado pasado celebrábamos en Los Caños de Meca la fiesta de Hanna, que ya ha cumplido 8 meses y de la que soy el "primer padrino" (laico) de una larga lista de fans.
La fiesta fué un alarde de amigos y amigas, de niñas chicas (Luna, Minerva...) con madres ya talluditas, de chuletas a la brasa y cerveza, de dulces, de viejas músicas (¡¡Horacio Guaraní, Paco Ibañez!!) recordadas por el tito Antonio, y de nuevas canciones para Hanna, construidas por la asamblea de las mujeres... todo ello en un día precioso, lleno de luz y de brisa marina.
Hanna nos tiene a todos y todas loquitos, empezando por su madre, Paki, que no tiene tiempo más que para ella.
No es extraño pues la niña -como se puede ver- es preciosa, tremendamente curiosa (su mirada penetrante de ojos negros observa todo lo que se mueve), enormemente simpática (no para de sonreir y reirse), muy mimosa (se queda muy quieta cuando le das besitos), en fin, un bombón de piel canela.
La traigo a este blog no solo por sus propios méritos sino porque llevamos una larga racha de amigos y amigas, de gente querida que se va al cielo de la gente buena y, como en el cuento de "el Monje Sensible", no podemos dejarnos llevar por el dolor y la tristeza sin buscar la vida, la luz y la alegría que también existen a nuestro alrededor. Y Hanna es todo eso, en estado puro.

video
Nota: la "voz en off" es la mía, con ese tono "chocheante" y algo ridículo con que solemos hablar a las niñas y niños chicos.

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