lunes, 7 de julio de 2008

En la duna (un instante)

Todo el mundo duerme.
Se levanta muy despacio y se viste en silencio.
No tira de la cisterna, para no hacer ruido.
Se enrolla un pañuelo al cuello, antes de abrocharse hasta el último botón del abrigo.
Sale al camino de grava, bordeado de cañas de bambú, que va hasta el portón.
Allí comienzan las dunas.
Las primeras luces difuminan las sombras.
Hace frío.
Camina con la manos en los bolsillos, tanteando sus pasos para no tropezar.
Deja el camino buscando el hueco de una duna escondida.
Se sienta en postura de meditación.
El viento de enero peina la arena.
Al fondo, el rumor constante y profundo del mar.
Deja vagar la mente hasta que se disuelve en la duna.
Respirando.

2 comentarios:

  1. Tiene un aire de soledad maravilloso, no se si mi personalidad influye pero me parecio bellamente triste.

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  2. Hola, joven vampira!
    Cuanto tiempo sin saber de ti!
    Ultimamente tienes muy descuidado tu cajita de poemas.
    Un abrazo

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