sábado, 27 de septiembre de 2008

Hablar de uno

Me resulta relativamente fácil hablar o escribir sobre la crisis, la política, la participación ciudadana... de cuestiones "públicas", que me afectan como miembro de esta sociedad.
Es mucho más difícil hablar -de viva voz y aquí en este blog- de lo que me ocurre y afecta como persona, hablar de uno mismo, de mis emociones, sentimientos, tristezas y alegrías.
Pienso que debe haber muchos tipos de mujeres, pero si parece cierto que éstas tienen -en general- mayor facilidad para compartir sus sentimientos, para hablar de ellas mismas, desde el corazón.
Los varones, por el contrario, parece que -también en general- nos guardamos las cosas, las emociones, para nosotros, como si fueran un rasgo de debilidad que es preciso ocultar para sobrevivir en esta selva.
Tengo un par de amigos que participan en grupos de "hombres por la igualdad", de los que tratan de aprender a construir una nueva masculinidad. Se reunen cada quince días para hablar de esas cosas que nunca se hablan entre hombres, de sus miedos, inseguridades, incertidumbres, sus pequeños y grandes sueños, logros y fracasos...
Cuentan que no es fácil, que estamos educados y criados a imagen y semejanza de Tarzán, puro machote, y que siempre hemos creido que compartir emociones y sentimientos es "mariconería". "Los hombres no lloran, hasta que tienen las tripas en la mano", nos decían cuando éramos niños.
También cuentan que se sienten mucho mejor cuando descubren que sus "debilidades"particulares son las de todos, que nos parecemos mucho, también en nuestros miedos. Y que no pasa nada -solo alivio y liberación- cuando podemos expresarlos y compartirlos con otras personas.
Se diría que no puede haber sino ventajas en el hecho de hablar de uno.
A pesar de parecerme tan claro, me sigue resultando difícil hablar de mi mismo (de hecho -una vez más- llevo 30 líneas evitándolo).
En los últimos seis o siete meses, me han ocurrido un montón de cosas que han movilizado -a veces como un terremoto- mis sentimientos y emociones.
Algunas, me están cambiando profundamente, de manera inevitable, convirtiéndome en alguien distinto ("¿Un capullo?¿Una mariposa?", que preguntaba -sobre si mismo- mi amigo Hilario) .
Solo unas pocas han llegado a este blog, atravesando muchas barreras.

2 comentarios:

  1. Fernandito, Fernandito, me alegra que sigas con tu nariz de poyaso. Las gafas tan cuadradas de sol no te favorecen tanto. Como bien sabes todos cambiamos continuamente, aunque me parece que tú sigues siendo el mismo (gilipollas) de siempre. Recuerda el anillo y el "esto también pasará" que me has dicho siempre en los momentos bajos, y la canción "You've got a friend" que en este momento te dedico con toa mi arma.
    Esú

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  2. Querido Nge,
    No te reconocía en la foto (¿donde está tu pelo?) ni sabía de tus blogs, que visitaré despacito y enlazaré con éste, aunque solo sea para que tengamos otro vínculo más.
    Estás muy guapo y tu canción me suena dulcemente.
    Un besote.

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