lunes, 6 de octubre de 2008

Las claves de la vida

Dice un viejo aforismo del budismo zen que hay tres claves para una vida plena: “Actuar sin finalidad, hacer bien lo que se está haciendo, no buscar la perfección sino la autenticidad”.
La primera, nos previene frente a la obsesión por los resultados de nuestra acción (como el poder, el dinero, el éxito, el reconocimiento de las otras personas, la felicidad...). Cuanto más perseguimos algo, más fácil es perderlo, alejarnos de ello.
En el mismo sentido, el poeta Kavafis en su "Viaje a Itaca" nos invitaba a disfrutar del camino, sin preocuparnos por la meta. El viaje es el fin.
Esto es difícil de aplicar en un mundo y un tiempo en los que los procesos solo son un trámite para llegar al producto. Quien no produce o no consume productos, no interesa.
La segunda clave nos recomienda centrar la atención en lo que hacemos, aquí y ahora, sea lo que sea, hacerlo "bien", con nuestros cinco sentidos.
Me recuerda el cuento del monje que alcanzó la sabiduría barriendo el monasterio, poniendo en ello todo su ser.
También es difícil seguir este principio en la era de la prisa, la saturación, la dispersión... con mil cosas reclamando a la vez nuestra atención, en este "mundo-zaping".
La tercera, nos dice que ha de ser el corazón, limpio, sincero, el que dirija nuestra acción.
La perfección es imposible de alcanzar, no existe, pero si existe la autenticidad de cada persona, de cada ser humano, con su mirada única del mundo y de la vida.
Es igualmente difícil actuar de esta manera cuando en nuestra sociedad se nos proponen e imponen continuamente modelos ajenos, normas, cánones, reglas, pautas... y la autenticidad es un valor a la baja.
Trato de traducir estas claves a la vida cotidiana, incorporarlas a mi sentir y mi actuar. Intento, torpemente, ser auténtico en lo que hago, poniendo en ello toda mi atención, sin pensar en el resultado.
Y, a veces, por un instante, llego a sentirme viento.

2 comentarios:

  1. buen blog! volveré por aqui... saludos

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  2. Hola Tamia,
    Gracias por tu comentario. Yo también he visitado tuS blogs y volveré a hacerlo.
    Me encanta que podamos compartir desde lugares tan alejados.
    Saludos para ti.

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