jueves, 6 de noviembre de 2008

ESPERANZA

Esta hermosa palabra es -gozosamente- una de las que más se repite en estos días históricos.
Nos hacía mucha falta en medio de tantas malas noticias, de tantos nubarrones, de tanta tristeza.
El maestro Paulo Freire nos prevenía una y otra vez frente al fatalismo y nos recordaba con tesón el derecho a la esperanza, a soñar en un mundo mejor y trabajar por él.
Hoy me emocionan los rostros de tantos afroaméricanos -las lagrimas de Jesse Jackson- desbordados por la alegría, entregados a la esperanza de un gran cambio en su país y en el mundo.
No será tan fácil.
Probablemente vendrán tiempos difíciles, pues los retos a los que hacemos frente son muchos y muy grandes, y son muy poderosos quienes pretenden conducirnos a un futuro de oscuridad.
Nuestro pensamiento, nuestro discurso y nuestro trabajo como personas sensibles y como activistas sociales, no debe olvidar ni un instante el dolor de millones de personas y del propio planeta, no debe cejar en la denuncia de la avaricia y la maldad de quienes pretenden que el mundo continúe por la senda de la desigualdad, la injusticia, la exclusión, la violencia, la destrucción...
Pero necesitamos urgentemente la esperanza, recuperar la ilusión y la alegría, sin ellas no será posible construir otro mundo mejor.
Por eso creo que hoy es un buen día, y me entrego a la emoción de la esperanza con tantos y tantos millones de personas en todo el mundo.

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