domingo, 30 de noviembre de 2008

Un hombre en silencio (un instante mínimo)

Muchas mañanas de otoño baja temprano a la playa, cuando el sol apenas despunta haciendo brillar la cúpula de la catedral y las blancas torres.
Un día lo ve allí, a lo lejos.
El pequeño iglú de fina tela en medio de la arena.
Y conforme se acerca, sorteando las pozas que dejó la marea, adivina dentro la sombra de un hombre sentado, inmovil, mirando al horizonte.
Al cabo del rato, cuando regresa del paseo solitario, sigue allí, impasible, sin que se haya movido un pelo o un grano de arena.
Durante tres días se repite la escena, tan solo cambian las nubes y las luces sobre las lejanas azoteas.
Los perfiles del hombre, jóven, de barbas y cabellos largos y rubios, de gesto tranquilo y, siempre, inmovil, en silencio, se van haciendo más precisos cada día.
Luego, el quinto día, ya no está.
Y en la playa, en medio de la arena, se siente un hueco, un vacío que la marea se ocupará de borrar.

viernes, 21 de noviembre de 2008

PODER

Poder sentir.
Poder pensar.
Poder decir.
Poder hacer.
Poder sentir con otras personas.
Poder pensar juntas.
Poder decir sumando nuestras voces.
Poder hacer juntando nuestras manos.
Poder pensar sin que nos digan qué pensar.
Poder soñar sin que nos censuren los sueños.
Poder creer que hay otros mundos posibles.
Poder decir con nuestra propia voz, sin que otras nos interpreten.
Poder escuchar, sin que otras voces y ruidos nos aturdan y nos lo impidan.
Poder exigir, poder reclamar, poder denunciar.
Poder hacer visible la falsedad, la manipulación y la mentira.
Poder expresar todos los sueños y las utopías.
Poder hacer con nuestras manos, sin que nos lo den todo hecho.
Poder construir espacios de libertad, donde no haya límites para la creación.
Poder conquistar espacios de encuentro, donde sea posible compartir y construir saberes.
Poder.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Cumpleaños

Hoy, día 13 (no soy supersticioso), cumplo 57 años y recibo muchas felicitaciones, mensajes, llamadas y regalos.
¡Tanta gente que me quiere!
Siento un agradecimiento profundo: "gracias a la vida, que me ha dado tanto", cantaba Violeta Parra.
Casi todos los años, me acerco a estas fechas con una cierta depresión, con melancolía y tristeza.
Será el otoño, serán los años... ¿qué será?
Pero Nené se rompió un brazo hace algo más de una semana, y se han acumulado las tareas domésticas y las de cuidado a la accidentada, sumándose a una punta de trabajo.
Así que no tengo tiempo para comerme el coco, he tenido que dejar la depresión para tiempos mejores y ponerme las pilas.
Parece que -por caminos algo retorcidos- la vida es sabia y busca su equilibrio.
Los cumpleaños son momentos para el balance, y más cuando se cumplen tantos, y más cuando hace ocho meses superé un infarto al corazón.
Mi vida ha estado llena de vivencias, aprendizajes, experiencias fantásticas, personas maravillosas, viajes, maestros y maestras, mucho amor, amigas y amigos...
Soy una persona afortunada, con una vida plena.
Quizás hubieron algunos aciertos, pero seguro que han habido muchos errores, sonoros fracasos, algunos de los cuales fueron también mis maestros fundamentales.
Ahora, cuando me afeito frente al espejo por las mañanas, veo reflejada la cara de mi padre, al que me parezco más cada año que pasa.
No se si él también pensaba -cuantos más años cumplía- que cada vez sabía menos.
Esa es mi sensación, a la vuelta de tanto tiempo: he llegado a ser "maestro de nada, aprendiz de todo", como dice el refrán.
Pero no es una mala sensación, por el contrario, aspiro a vivir cada día del resto de mi vida con más sencillez, con menos apego, con más apertura de corazón y de mente, con pasión y compasión.
Que así sea.

domingo, 9 de noviembre de 2008

La crisis de Metrópolis

Ramón Fernandez-Durán es ingeniero, urbanista y un veterano activista ecologista y alterglobalizador, cuya voz -desde "La Explosión del Desorden"- siempre nos ha interrogado, nos ha hecho pensar sobre la realidad de este mundo y este tiempo. Ahora, Ramón prepara un nuevo libro, y nos escribe

Aquí os envío este último trabajo mio: "UN PLANETA DE METRÓPOLIS (en crisis)", que forma parte del libro en curso lento de redacción sobre crisis energética mundial y colapso civilizatorio. El texto realiza un recorrido por los procesos de urbanización mundial en los últimos cien años, y es una de las piezas del análisis del siglo XX, a la que se dedica una especial atención debido a la importancia de la dimensión espacial en el capitalismo global.

Pensaba que podía tener interés el difundir este texto, pues tiene contenido en sí mismo. Además, la crisis global multidimensional en marcha, de carácter financiero, económico, alimentario, climático y ecológico, con fuertes y deterninantes interrelaciones con la crisis energética mundial, a la que se suma la crisis de hegemonía de EEUU, se manifestará especialmente en las metrópolis, de ahí la importancia de conocer la realidad del "planeta de metrópolis" que preside la realidad urbana del siglo XXI.

Igualmente, un elemento fundamental de la actual crisis financiera internacional es su interrelación con la crisis inmobiliaria mundial, y aunque ésta se ha desarrollado especialmente en los últimos años, y no es el objeto específico de este texto, pues será analizada más adelante, el presente trabajo permite entender cómo a lo largo de las tres últimas décadas, principalmente, se sentaron las bases para el desmadre inmobiliario que ha sacudido, y sacude, gran parte del planeta.

jueves, 6 de noviembre de 2008

ESPERANZA

Esta hermosa palabra es -gozosamente- una de las que más se repite en estos días históricos.
Nos hacía mucha falta en medio de tantas malas noticias, de tantos nubarrones, de tanta tristeza.
El maestro Paulo Freire nos prevenía una y otra vez frente al fatalismo y nos recordaba con tesón el derecho a la esperanza, a soñar en un mundo mejor y trabajar por él.
Hoy me emocionan los rostros de tantos afroaméricanos -las lagrimas de Jesse Jackson- desbordados por la alegría, entregados a la esperanza de un gran cambio en su país y en el mundo.
No será tan fácil.
Probablemente vendrán tiempos difíciles, pues los retos a los que hacemos frente son muchos y muy grandes, y son muy poderosos quienes pretenden conducirnos a un futuro de oscuridad.
Nuestro pensamiento, nuestro discurso y nuestro trabajo como personas sensibles y como activistas sociales, no debe olvidar ni un instante el dolor de millones de personas y del propio planeta, no debe cejar en la denuncia de la avaricia y la maldad de quienes pretenden que el mundo continúe por la senda de la desigualdad, la injusticia, la exclusión, la violencia, la destrucción...
Pero necesitamos urgentemente la esperanza, recuperar la ilusión y la alegría, sin ellas no será posible construir otro mundo mejor.
Por eso creo que hoy es un buen día, y me entrego a la emoción de la esperanza con tantos y tantos millones de personas en todo el mundo.