viernes, 6 de febrero de 2009

El fin del Voluntariado

Se ha montado un intenso e interesante debate a cuenta del "Abandono del Voluntariado" en la lista de correo E-voluntas, que sigo hace algunos años.
El debate gira en torno a las razones por las que las personas voluntarias abandonan las ONGs y como parece imponerse una cierta tendencia hacia la "personalización de la participación".
Las opiniones hablan de cambios en los valores personales y sociales, de "crisis del compromiso", y también de falta de renovación en las organizaciones solidarias para adecuarse a esos cambios y encontrar nuevas formas de funcionamiento y acción capaces de motivar e implicar a las personas.
Algo que está en cuestión -a mi modo de ver- es el propio concepto de voluntariado tal y como se ha venido manejando en estos años, que responde más a una interesada construcción político-administrativa que a una realidad sentida, vivida y conceptualizada desde y por las organizaciones solidarias.
Pienso que las formas de participación y organización social se están diversificando, multiplicando, mezclando...y las viejas diferenciaciones entre "voluntarios" y "empleados" se caen a pedazos, ya no sirven para explicar la realidad actual.
Por otra parte, el activismo social, la participación solidaria, el compromiso altruista, la militancia ciudadana... han existido desde tiempos inmemoriales, mucho antes de que las descubrieran las administraciones, los gobiernos, y se apresuraran a reglamentarlas, subvencionarlas, a controlarlas.
Esa "normativización", la institucionalización de la participación ciudadana -con la marca de "voluntariado", "Organizaciones No Gubernamentales", etc.- ha servido para vaciarla en buena parte de su finalidad transformadora, subversiva, alternativa, para integrarla y convertirla en un elemento más -"políticamente correcto"- del sistema.
Y en ese vaciamiento de su fin original, de su sentido profundo, está también -en mi opinión- una causa de su crisis.
Es imposible ponerle puertas al campo o reglamentar la transformación social.
Es evidente que estan cambiando un montón de cosas en la sociedad, en las personas, en las organizaciones y movimientos sociales, sin que podamos adivinar qué formas y modelos van a resultar de todos estos cambios, pues parece que esto no ha hecho más que empezar.
Me parece que para las organizaciones solidarias es fundamental estar dispuestas y abiertas a cambiar permanentemente.
El cambio no puede ser percibido como una amenaza sino como una oportunidad para inventar nuevas y diversas formas de participación que tengan en cuenta los cambios sociales y permitan a las organizaciones contribuir eficazmente a la transformación social.

1 comentario:

  1. Acuerdo con vos. Tema complejo el de una posibilidad de transformación social, el poder ciudadano aún no está desplegado, los "tentáculos del poder" lo infiltran todo, la resistencia debe ser clara y consistente....cosa dificil, hay mucho camino por recorrer.
    Un abrazo.
    Ana

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