miércoles, 18 de febrero de 2009

Pensamiento crítico

Desde que era chico, siempre me ha parecido muy importante pensar por mi cuenta, y lo he tratado de trasladar a toda la vida y, en particular, a la educación de mis hijos: que no se dejaran llevar por las opiniones ajenas -incluidas las de su padre- sin analizarlas, sin pasarlas por su propio juicio y criterio. Algo que no siempre fué cómodo en la convivencia familiar.
Uno de los objetivos más constantes de mi largo activismo social, presente en la mayoría de los viejos proyectos sociales aunque -curiosamente- ha ido desapareciendo de casi todos ellos, ha sido el de promover el pensamiento crítico, que cada persona y todas las personas pudiéramos desarrollar y ejercer la capacidad, el hábito de pensar por nosotras mismas.
Me parece fundamental, un antídoto contra la manipulación y el autoritarismo, la base de una auténtica democracia.
Pero, para que engañarnos, el pensamieto crítico no está de moda.
Siempre me ha llamado la atención cuando se disculpan u ocultan los errores de alguien "porque es de los nuestros". En mi opinión, eso hace mucho más necesaria la crítica: es a las personas más cercanas y afines a quienes hemos de exigir, en primer lugar, que cumplan con honestidad sus compromisos y deberes.
Igualmente me sigue sorprendiendo la burda estrategia de cerrar filas ante la crítica, generalizando y confundiendo la parte con el todo.
Así, por ejemplo, cuando la cúpula del Partido Popular denuncia la persecución contra su partido al aparecer indicios de corrupción en algunos de sus miembros.
Si criticamos los bombardeos sobre Gaza habrá quien nos diga que vamos contra todos los judios, al igual que si somos críticos con los extremistas islámicos habrá quien pretenda que con ello estamos ofendiendo a todas las personas que profesan la fe islámica, del mismo modo que si denunciamos las posturas reaccionarias de la jerarquía católica, algunas personas nos acusarán de insultar a todos los católicos y católicas.
Estos son tiempos de fundamentalismos y adhesiones. De partirle la cabeza a quien no piensa como "los nuestros".
La crítica no interesa.
Hecho de menos más actitudes y voces críticas en el interior de las instituciones, los partidos políticos, las iglesias y las religiones, de cualesquiera grupos sociales, de la sociedad en general.
Hecho de menos que la gente se atreva a pensar por su cuenta y no como nos dicen que hay que pensar.

6 comentarios:

  1. A la misma ahora que tú, publicaba en mi blog algo muy en la línea de tu "Pensamiento crítico": junto al derecho a admitir equivocaciones (más) y aciertos (menos), el de reconocer dudas. "Dudas, ¿verdad?" Estoy por cambiar la foto de mi entrada por esa carita de Mafalda.

    Un abrazo

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  2. Es que nuestras mentes y nuestros corazones palpitan al mismo compás.
    Podemos hacer "entradas a cuatro manos".
    Aunque nuestra comunicación ha crecido, tengo muchas ganas de que nos veamos.
    Un besote

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  3. Esque gerenalmente la gente tiene temor a expresar lo que piensa, ya sea por la sociedad o el miedo al rechazo. El pensamiento en la mayoria de personas no es crítico sino "comunal" todos dicen y hacen lo que los demas, somos pocos a los que no vale lo que piensen de uno, y que solo queramos expresar lo que pensamos.

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  4. Fernando, creo que para poder sostener un pensamiento crítico hacia situaciones u opiniones externas, en primer lugar debería funcionar lo mas aceitadamente posible la autocrítica. Además de que es mas sencillo y menos desgastante "pensar como el "rebaño", el narcisismo y el "ombligocentrismo" nos ha ganado, digo, ha hecho carne en nosotros. Si podés enfrentarte a vos mismo y dar lugar a tus propios errores, cuestionamientos y contradicciones, eso será un ejercicio que te permitirá poder pensar por vos mismo. Si "mirás hacia otro lado " y consientes los errores ajenos "porque es de los nuestros" seguramente antes habrás sido complaciente con los propios.
    Cariños.

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  5. Hola Fernando, por fin he podido leer con tranquilidad tu blog. Me ha gustado mucho y he aprendido bastantes cosas de ti, como siempre.

    Con respecto a este post estoy de acuerdo contigo pero creo que muchas veces el pensamiento crítico se ha utilizado, en ocasiones, como pensamiento destructivo. Y al contrario, el pensamiento constructivo se ha mal utilizado como pensamiento de sometimiento.

    Siempre he sido de las que piensan que las cosas se cambian haciendo algo por ello, no protestando solo. Sino aportando soluciones, propuestas y maneras de hacer nuevas.

    Y con respecto a lo de disculpar a "los nuestros" no estoy de acuerdo, al revés hay que exigirles más por la falta de coherencia con lo que uno piensa.

    Además esto me ha recordado una frase que escuché de un voluntario muy mayor que hay en Chiclana, que decía: "Cuidadito que vienen los nuestros".
    Porque a veces los tuyos son los que más daño te pueden hacer dentro de un mismo colectivo.

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  6. A la vampiresa de "La cajita del Arlequin", decirle que estoy de acuerdo: lo fácil es formar parte del redil, sin significarse, sin generar rechazos que nos crean inseguridad y nos dan miedo.
    Con Ana, también estoy de acuerdo: el pensamiento crítico debe empezar por uno/a mismo/a, de otra forma la cosa se convierte en "echar balones fuera" y eludir la propia responsabilidad.
    Y, para completar esta relación de "acuerdos", convengo con Pilar en que, junto al pensamiento crítico también debemos cultivar la propuesta constructiva. Es cierto que hay mucha gente a la que le/nos gusta criticar, pero -como dice el refrán- no dar trigo.
    No basta con cuestionar lo que no funciona, hemos de estrujarnos el coco para imaginar alternativas y remangarnos para construir otra realidad mejor, Otro Mundo Posible.
    Gracias a las tres por contribuir a este intercambio de ideas.

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