domingo, 5 de abril de 2009

Para no caer en el lado oscuro

Hace algunos días un amigo me enviaba un trabajo, analizando la realidad actual, que ha preparado para un congreso de Trabajo Social.
Era demoledor: la colección de diversas crisis que tenemos encima (económica, financiera, ambiental, alimentaria...), la inoperancia de los gobernantes, la apatía social, las perspectivas de un futuro chungo, lleno de malos augurios...
Un diagnóstico certero... y terrible.
Mi amigo cree que es preciso despertar a la gente, aunque sea sacudiéndole por las solapas, para que tome conciencia de la grave situación que vivimos, reaccione y se movilice para producir el cambio social que necesitamos.
Me he acordado de aquello que decía Saul Alinsky de que nadie se mueve para cambiar lo que no se puede cambiar. Preferimos evadirnos, negar la realidad, y por eso el primer objetivo de quienes pretendemos transformar la realidad debe ser convencer-nos de que el cambio es posible.
También me he acordado de la novela y la película de Zorba el Griego, cuando le preguntaba al Inglés por qué se empeñaba en abrir los ojos de la gente del pueblo si no tenía nada mejor que mostrarles.
Y, por otra parte, creo que viene a cuento lo que dice Eduardo Galeano de que "es preciso dejar el pesimismo para tiempos mejores".
Los discursos pesimistas, negativos, desastrosos, agoreros, catastrofistas, llenos de angustia y de culpa colectiva, de mal rollo, que -por otra parte- son tan queridos para un cierto tipo de activistas sociales y políticos, lejos de movilizar a nadie, son capaces de desanimar a cualquiera.
Pero, además, esos discursos, como en el cuento de "el monje sensible", se olvidan de hacer visible esa otra parte de la realidad en la que, necesariamente, hemos de apoyarnos para encontrar la esperanza y la fuerza necesaria para poder cambiar el mundo.
Creo -ya lo he dicho antes- que necesitamos más que nunca del optimismo, de los nuevos sueños y utopías, necesitamos creer que otro mundo es posible, y hemos de ponerle cara, empezar a dibujar los rasgos de esa realidad mejor que vamos a construir.
Y quienes hemos de convencernos de ello, en primer lugar, somos precisamente quienes decimos querer y trabajar por ese cambio social imprescindible.
No se trata de maquillar la realidad, de ocultar los problemas, las injusticias, los profundos desequilibrios y desigualdades, se trata de mostrar la realidad desde la esperanza y el pensamiento positivo, afirmando el poder de los hombres y las mujeres para transformar el mundo, haciendo visibles las miles de iniciativas que lo transforman de hecho cada día.

4 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo con todo lo que dices, hay que hacer algo.
    Bicos

    ResponderEliminar
  2. Querido Fernando: si algo tiene de bueno este sistema, es que todas las realidades, todos los discursos quedan a la vista y se pueden leer, y con todos ellos, en fin se construirán, deseo, unas realidades y unas verdades, mas justas que las que sufrimos actualmente. Leía recién en el blog de Juan Manuel Rosario, Dominicano, la relatividad de la crisis, también lo ha mencionado Jesús de el observador sarcástico,un compatriota tuyo, ¿para quién es la crisis? Quienes están en crisis AHORA? Porque todos sabemos que hay humanos, que viven en crisis, alimentarias, de salud, etc, etc, desde tiempos inmemoriales, he escrito en una entrada, que es bueno que "el centro " entre en crisis, tal vez registremos o registren, depende desde donde uno se posicione, que el agua nos llega a la nariz, a todos. Yo creo también que hay que ayudar a la gente a que despierte o al menos"morir" en el intento. En esto creo que somos todos necesarios: aquellos que ven la realidad en forma descarnada, brutal, nos hacen ver lo horrendo de ella, y así la describen, como Agustín Romero elpoetaenllerena , otro compatriota tuyo; los que intentan despertar a esa gente que otros creen duermen su sueño eterno. Como en los grupos de trabajo, cada uno tiene su facultad, su posibilidad y de eso se trata.
    Solo alerto, de que este sistema que nos ha traído hasta aquí tiende a autoperpetuarse y para eso necesita de discursos, de persuasores profesionales, o no profesionales subvencionados, sino "inocentes" persuasores, que colaborarán con él, con el poder, que no nos quitará de donde estamos... Menudo trabajo!
    Un cariño grande

    ResponderEliminar
  3. me ha impactado el apunte sobre Zorba el griego que le dice al Ingles
    Para que abrir los ojos si no tienes nada mejor que ofrecer.
    Yo tengo una obsesión intelectual (muy pequeña y modesta) que me acompaña en mis multiples tareas como madre y trabajdora, Y tiene que ver con las Utopias. Con la necesidad de ofrecer algo nuevo. Y me siento tan bloqueda que no puedo ni imaginar como podemos cambiar esto.

    Y me siento así, ¿para qué abrir los ojos si no hay nada mejor que todo lo peor que tenemos aquí?

    Estoy deprimida y me gustaría que me regalaran esperanza y me regalaran una idea o un atisbo de algo mejor para mis hijos y para mi vejez.

    Pero al final siempre gana la desesperanza y tratas de acomodarte en ella como si fuera un colchon viejo.

    Gracias por tus palabras.

    ResponderEliminar
  4. Esther,
    Creo que tenemos que tener paciencia y constancia, no esperar soluciones rápidas.
    La cosa está muy complicada como para que sea tan fácil.
    Pero no te quepa duda de que surgirán nuevas respuestas, nuevas soluciones, y las gentes encontraremos nuevas formas de crecer y ser mejores.
    Mientras eso llega, te regalo la esperanza de los afectos, de tus hijos, de tus amigos, de la ternura y el cariño, de la belleza... de todo lo hermoso que sigue poblando nuestras vidas y demostrándonos que hay otro mundo posible, otro lado luminoso de la vida, del que formamos parte.
    Un beso

    ResponderEliminar