lunes, 25 de mayo de 2009

Compartir el Poder

Parece que ese fuera el sentido último de la democracia: compartir el poder, que el mayor número de personas intervengamos en la toma de decisiones, en la construcción de las soluciones.
No es solo una cuestión ideológica o ética: el derecho a tomar parte, a intervenir en aquello que nos afecta, a ser sujetos y no meros objetos de las decisiones ajenas.
Es -además- una cuestión práctica: es mucho mayor la eficacia y la calidad de las decisiones y las respuestas cuando son construidas colectivamente.
Si queremos otro mundo posible, es imprescindible que cooperemos en ello, solidariamente, la mayor cantidad posible de gente.
Pero ese es tal vez el problema: nuestra dificultad para compartir y repartir, el afán de acumular poder.
Son -en primer lugar- los políticos, y las políticas, quienes no quieren compartirlo, quienes más se resisten a desarrollar la participación ciudadana.
Lo hacen -paradójicamente- en nombre de la democracia y la buena gobernanza.
Pero las resistencias a los cambios en el reparto del poder no se agotan en la clase política y en sus partidos, existen también en las personas, en los colectivos sociales, en las pequeñas y las grandes organizaciones, en una gran parte de la ciudadanía.
En muchas personas, predomina la ideología de la delegación, elegimos a los cargos públicos cada cuatro años para que decidan por nosotros y nosotras. Y no queremos saber más.
O nos abstenemos de votar, desde la indignación y el desden por la política, produciendo el mismo resultado: son otras personas las que deciden.
Pero raramente aceptamos el compromiso de asumir y compartir el poder, de defender activamente nuestro derecho a decidir, de tomar parte activa -a las duras y a las maduras- en la construcción colectiva de una realidad diferente. Inventando otros espacios de poder.
No, la ciudadanía es cansada, incómoda, estresante, ingrata.
Que le den a la democracia.

(Escribo esta nota bajo los efectos de un nuevo chasco con los procesos oficiales de Participación Ciudadana -repletos de discurso y escasos de práctica- y a la vista de una de las crisis más profundas de la participación social que he conocido.)

6 comentarios:

  1. Querido Fernando, muchas veces las personas se mueven más por el poder que por el propio dinero.
    Pensamos que esta sociedad y en concreto muchos de los políticos se mueven por el dinero que ganan pero creo que esto es un error. Al hombre le mueve más el poder que el dinero. El poder da potestad, seguridad, dominación, conveniencia, superioridad. Es duro aceptar esta realidad pero es así.
    Si la aceptas seguro que se te ocurren otras maneras de afrontarla.

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  2. ¿Qué lleva a una persona a presentarse a unas elecciones y comenzar una carrera política? Yo creo que lo que mueve a la mayoría es el PODER, después igual vienen otras cosas...
    Bicos

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  3. Querido Fernando. Dejame que te diga que disfruto con tu frustración. Voy a explicarme. Muchas veces alcanzo un tono de distancia sarcastica ante palabras como participación que me asusta. Luego hay algo (suele ser alguien) que enciende una lucecita que sigo con pasión. Me gusta leer de tu luz apagada otra vez porque sé que seguiremos buscando luciernagas... Algo tendrán las "jodias". Animo y un abrazo

    pd: Parece que algunas administraciobnes, personas y partidos politicos no hayan leido una sola linea de las mil escritas sobre participación. Habrá que esribir más Fernando ¿?

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  4. cuanta razón...q le den a la democracia ...

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  5. con frustración intermitente (ahora más, ahora menos), me pregunto ¿por qué participación y política tienen que estar reñidas, como conceptos y como prácticas?,

    ¿no es posible llevar la participación social al ejercicio de la política?, ¿no es posible una política verdaderamente participativa?,

    con el desengaño a cuestas favorecemos esa democracia por delegación que tanto condenamos: exijamos más y exijamos mejor, para frustrarnos menos...

    un abrazo

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  6. No hay nada como dejar por escrito algunas sensaciones. En sendas evaluaciones en el 2005 y en el 2006 sobre tareas relaionadas con pa dinamización comunitaria las introducía con dos titulos diferentes y comlementarios: La primera; “De la ilusión a la fustración. De la fustración a la ilusión. Y entre una y otra, yo bailando …”
    Y la segunda:“Cansado, contento, crítico, orientado hacia afuera, junto a otras, arrollado por las inercias, equilibrando las apuestas, pidiendo ayuda, construyendo un personaje, teniendo que pensar en otro más elaborado”

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