viernes, 31 de julio de 2009

Silencio

"Habla simplemente cuando sea necesario.
Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca.

Si no tienes nada verdadero, nuevo y útil que decir es mejor quedarse callado y no decir nada.
Aprende a ser como un espejo, escucha y refleja la energía.
Tu silencio interno te vuelve sereno."
Texto taoista

Lo cierto es que mi vida está llena de palabras.
Mi trabajo requiere hablar y escribir. Mucho. Continuamente. Desde hace mucho tiempo.
Y, luego, este mundo está repleto de palabras inútiles y vacías, saturado de ruidos.
Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla.
Entre tanta palabra que aturde, a veces es difícil encontrarse.
Tal vez por eso me atrajeron el Tai chi, el Qi gong, la meditación y esos caminos orientales... buscando el silencio interior, la armonía, el equilibrio frente a tanto ruido.
Algo cambió después del infarto.
Creo que me he vuelto más silencioso. Eso dice también mi mujer. O es, quizás, que echo más de menos y valoro más el silencio.
Hoy entiendo mejor lo que dice ese texto taoista.
Ahora me cuesta más hablar frente a un grupo, participar en una charla, soltar un discurso, dejar salir las palabras.
Me pregunto por su sentido y por su verdad. En medio de tanto ruido.
¿Son necesarias, acaso?
A punto de "ponerme" de vacaciones, este es uno de mis planes, darle más tiempo al silencio.
Tiempo para la meditación, para caminar por la orilla del mar, para dejar pasar -sin prisa- el tiempo.
Entre tanto descanso, me guardo cinco días para un curso de Qi gong, que no es sino un pretexto, también, para el silencio, silencio para escuchar y aprender a ser como un espejo.
Y, hablando de silencio (que es un buen oximorón), también guardaré silencio aquí, en este blog amigo.
Hasta septiembre.
Un abrazo en silencio.

5 comentarios:

  1. "nessuno sopravvivere al silenzio" (tú y yo, compañero, tampoco),

    que nades mucho, o sea, que no hagas ¡nada!

    y hasta que nos veamos, un beso

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  2. Un abrazo Fernando, Qué disfrutes tus silencios.

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  3. Construir castillos de arena con mis hijos, algo parecido al zen. Un abrazo enorme!!

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  4. Estoy de acuerdo contigo, hay que de vez en cuando callarse y no decir nada.
    "Uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios".
    A mi me ocurre una cosa curiosa y es que cada cierto tiempo mis cuerdas vocales se inflaman y no me dejan hablar, así que de forma obligatoria me tengo que callar durante unos días. El cuerpo es sabio...
    Felices vacaciones

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  5. Felices silencios... Y silencio ! empiezan las vacaciones.

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