domingo, 6 de septiembre de 2009

No Consumo

Cuando estalló esta crisis económica, dejando a la vista de todo el mundo la codicia y la ausencia de cualquier ética por parte de los especuladores financieros y depredadores del capitalismo salvaje, en medio del escándalo, parecía que se abría una pequeña rendija para cambiar el mundo, o al menos cambiar -aunque fuera solo un poquito- el modelo económico capitalista-consumista del que formamos parte.
Mucho se habló de la necesidad de una nueva ética, de ecología, sostenibilidad, solidaridad... como principios que debían fundamentar un nuevo modelo económico y social.
Hoy, aquellas esperanzas se demuestran espejismos, creados por la mala conciencia -pasajera- de quienes mandan y gobiernan el mundo para beneficio de unos pocos.
Se diría que todos los cambios éticos han pasado al olvido, e incluso los tímidos intentos por regular y limitar los beneficios de los grandes directivos financieros, parecen condenados al fracaso.
Cuando se adivina una luz al final del tunel de la crisis, quienes pusieron la mano para recibir las multimillonarias ayudas públicas para salvar sus bancos y sus empresas, recuperan su avidez, se olvidan de los buenos propósitos y nos auguran más de lo mismo: especulación, corrupción, desigualdad, miseria, contaminación...
No es posible.
Es suicida.
Es preciso que, frente a los especuladores, a los poderosos... reaccionemos las gentes de a pie. En lo público y en lo privado.
En lo público, nos toca (no se cómo) exigir a los gobernantes que cambien los usos y costumbres, los viejos valores y principios, que ya no pueden ser los mismos que eran.
Pero no vale echar balones fuera.También se requieren cambios profundos en lo privado, en la vida personal y familiar de cada cual, no cabe hacer como si nada pasara.
No podemos seguir consumiendo y consumiendo y consumiendo... sin ser conscientes de la agresión al planeta que implica, de la injusticia en el reparto desigual de la riqueza, de la violencia global sobre la que se asienta...
Creo, al menos para mi, para mi vida y mi familia, que ese cambio pasa necesariamente por la austeridad, por el No Consumo, por aprender a reciclar, a reutilizar, a compartir, recuperar el gusto por el "hágalo usted mismo", aprender a vivir con menos.
Recuerdo ahora el cuento de "la camisa del hombre feliz" que mi padre me contaba de niño y que acababa con el descubrimiento de que el hombre feliz no tenía camisa.
Pues eso, como dice el viejo aforismo, "no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita".

6 comentarios:

  1. Fernando: consumir y consumir y consumir no arruina solo al planeta, la ecología y al semejante, por la injusticia hacia el otro, nos altera la vida fundamentalmente a nosotros, digo, al que consume...Quien consume sin límite es el ptimer perjudicado. Lo has dicho: es autodestructivo.
    Un beso

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  2. Hoy mi cuñau, un empresario de éxito. Me decía que parecía que realmente habia brotes verdes y empezaban a crecer. Algo en mi estomago se preguntaba, ¿no va a durar un poco más y ser más duro para que nos demos cuenta de un par de cosas más? Esto va a ser como una gripe sin vocal. Sigo sintiendome tocado por la propuesta de volver a recuperar el "hagalo ud mismo" Gracias Fernando

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  3. A mi con esto del consumo -o de ser responsables y auster@s con las conductas de consumo- me pasa como pensar en dinero a partir de 3.000 euros, que se me va la olla si no son múltiplos de 6 (¿666?). Por dió si casi todo lo que hacemos es consumo: hablamos por el móvil, nos counciacmos por ordenador y conectados a servidores, leemos las últimas trilogías de moda, usamos el coche varias veces al día, bebemos cervecita en los veladores y nos compramos el periódico, compramos agua embotellada y tomamos el sol con crema para protegernos del sol...Por no ser cansina no voy a pasar a la parte del consumo alimenticio (kilos de envase por gramo de producto) o al uso y abuso de los aires acondicionados (¿ quién aguanta los 45º de esta Sevilla nuestra a pelo?). No me extenderé más -aunque tu sabes, que ya metida en faena....- En fin, tengo bombillas de bajo consumo, bola de lavar ecológica, compro las verduras en frutería y mi fondo de armario se nutre de maneras creativas, soy tacaña con el agua y reciclo. Pero siento que esto no cambia -sólo- por posiciones individuales bienintencionadas y con precaria coherencia. Este mundo nuestro (el rico) está "funcionando" con la estructura de castillo de naipes del consumo. Ahora parece que se está tambaleando. ¿Tendremos la honestidad, la sensatez y el valor de romper esa baraja?
    Besitos sin envolver
    Lita

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  4. Realmente no es fácil, en medio de la "sociedad de consumo", romper la baraja.
    Pero creo que no es lo mismo consumir que ser consumista.
    Consumir lo justo y necesario, aprovechar las cosas hasta que se gasten, reciclar, reutilizar, compartir(!!!), apostar por el trueque (formal o informal), llevar a la compra tu propia bolsa, huir de los productos "sobreenvasados", usar los transportes públicos, escapar de la dictadura de la moda o del afán por "lo último", etc., etc., etc.(la lista, las posibilidades de actuar de otra forma, puede ser -es- muy larga).
    Y todo eso... ¿para qué? ¿conseguiremos así "cambiar el mundo"?
    Bueno, un día podemos hablar de la teoría del "centésimo mono", pero mientras tanto, asumamos que tal vez no vayamos a cambiar El Mundo, pero si nuestro mundo pequeñito y doméstico. Y, quizás, acumulando "masa crítica"...¿quien sabe?
    Pero más allá de cualquier cambio global, me parece que es necesario hacer ese cambio de valores y comportamientos POR NOSOTROS Y NOSOTRAS MISMOS, por nuestra salud (como dice Ana) y nuestra decencia, para ser mejores, para poder mirarnos al espejo sin que se nos caiga la cara de vergüenza.
    Gracias a Ana, Gallas y Lita. Besitos a los tres.

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  5. Yo estoy convencido de que es un problema de educación. Creo que nos pasa como a los momos Macaca Fuscata, repetimos y repetimos lo que vemos. La vida es consumo. Desde pequeñitos nos compran y nos compran. Y ya sólos, seguimos comprando y comprando.

    Nos han educado y educamos sobre le valor de "tener" y no el de "ser", "compartir", "mejorar"...

    A veces me maravilla el nivel de perfección de la maquina humana ha adquirido. No podemos negar el nivel de organización, los avances de todo orden que se han hecho...

    Pero del mismo modo, también me sigue impactando lo básicos y primitivos que somos en no pocas cosas.

    Hay quién no conoce otro ocio que el consumo. O compra o se aburre.

    Hay quien piensa que no pasa nada por tirar un papel en la calle, porque ya viene alguien a recogertelo.

    Hay quién cree que el agua no es un problema, porque abre el grifo y sale.

    Todavía hay quién, como los niños pequeños, cree que el problema de la crisis es fabricar más dinero.

    El verdadero problema quizas está en si estamos educando, repitiendo lo que vemos, como si no pasara nada. Y sin reparar estos tremendos errores.

    :-/

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  6. Las cosas están hechas para ser usadas, las personas para ser amadas. El mundo está enfermo porque nos enseñaron a usar a las personas y a amar a las cosas.

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