Hace unos cuantos días, por invitación de un amiguete, me he registrado en Facebook, una de las más sonadas "redes sociales" tan de moda.Tenía muchas ganas de ver directamente "qué dan" -como se decía antes- para que haya tanta gente enredada en ellas.
La primera sorpresa ha sido descubrir que ya estaban allí muchos amigos y amigas, algunos de los cuales ni siquiera imaginaba que pudieran interesarse por estos espacios.
Parece evidente que una de sus principales funciones es facilitar la comunicación interpersonal, el intercambio de noticias, ideas, gustos, aficiones, intereses...
Me ha sorprendido, nada más registrarme, recibir solicitudes de distintas personas que no conozco para convertirse en "mis amigos".
Al parecer, uno de los indicadores de exito en estas redes es el número de "amigos" que cada cual es capaz de reunir, así que hay personas que se dedican a coleccionarlos, aunque no exista ningún vínculo o relación previa.
Asi mismo, aparecen continuamente llamadas de grupos, sobre las temáticas e intereses más diversos, a los que nos invitan a sumarnos y también podemos crear nuestros propios grupos.
Todo ello, refuerza mi sensación de que en la Era de la Comunicación nos sentimos más solos que nunca.
Y me hace recordar lo que Isaac Asimov nos contaba en una de sus magníficas novelas de ciencia ficción, El Sol Desnudo, una aventura de su detective Elijah Bayley que debe resolver un asesinato en el planeta Solaria, donde los humanos han desarrollado fobia al contacto directo entre personas y solo se comunican a distancia, mediante sofisticados medios electrónicos.
¿Estaremos entrando en un tiempo en que lo virtual viene a sustituir la carencia de lo presencial, del "contacto con tacto", viéndose y tocándose?



