miércoles, 28 de enero de 2009

Las Redes Sociales (contacto sin tacto)

Hace unos cuantos días, por invitación de un amiguete, me he registrado en Facebook, una de las más sonadas "redes sociales" tan de moda.
Tenía muchas ganas de ver directamente "qué dan" -como se decía antes- para que haya tanta gente enredada en ellas.
La primera sorpresa ha sido descubrir que ya estaban allí muchos amigos y amigas, algunos de los cuales ni siquiera imaginaba que pudieran interesarse por estos espacios.
Parece evidente que una de sus principales funciones es facilitar la comunicación interpersonal, el intercambio de noticias, ideas, gustos, aficiones, intereses...
Me ha sorprendido, nada más registrarme, recibir solicitudes de distintas personas que no conozco para convertirse en "mis amigos".
Al parecer, uno de los indicadores de exito en estas redes es el número de "amigos" que cada cual es capaz de reunir, así que hay personas que se dedican a coleccionarlos, aunque no exista ningún vínculo o relación previa.
Asi mismo, aparecen continuamente llamadas de grupos, sobre las temáticas e intereses más diversos, a los que nos invitan a sumarnos y también podemos crear nuestros propios grupos.
Todo ello, refuerza mi sensación de que en la Era de la Comunicación nos sentimos más solos que nunca.
Y me hace recordar lo que Isaac Asimov nos contaba en una de sus magníficas novelas de ciencia ficción, El Sol Desnudo, una aventura de su detective Elijah Bayley que debe resolver un asesinato en el planeta Solaria, donde los humanos han desarrollado fobia al contacto directo entre personas y solo se comunican a distancia, mediante sofisticados medios electrónicos.
¿Estaremos entrando en un tiempo en que lo virtual viene a sustituir la carencia de lo presencial, del "contacto con tacto", viéndose y tocándose?

sábado, 24 de enero de 2009

La crisis y las organizaciones solidarias

Hace ya algún tiempo, escribía para la web del CRAC un artículo, "La Burbuja Asociativa", en el que llamaba la atención sobre la precariedad financiera en la que se desenvuelven una gran parte de las pequeñas y medianas organizaciones solidarias, y decía:

"El Estado, las administraciones públicas, han ido delegando y encomendando cada día más tareas a las asociaciones, ong, fundaciones.... que se han cargado de programas y estructuras y tecnic+s... al mismo tiempo que (el Estado, las administraciones públicas) multiplicaban las normativas, marcos legales, reglamentos, requisitos burocráticos, registros..... a la vez que (el Estado, las administraciones públicas) inclumplían sistemáticamente, en tiempo y forma, los compromisos con las organizaciones sociales...
Las asociaciones, ong, fundaciones..... están atrapadas. Han asumido enormes compromisos (con sus destinatari+s, con la comunidad social y con sus propios miembros y trabajador+s), dependen de la Admnistración, de los recursos públicos que ésta administra, para desarrollar su acción y, en muchos casos, hasta para sobrevivir como organizaciones. La gestión pública de esos recursos es un desastre (clientelismo, descoordinación administrativa, incumplimiento de plazos, retrasos sistemáticos en el pago de servicios y subvenciones....)y obliga a las organizaciones sociales a malcontratar y mal pagar a sus trabajador+s, a endedudarse con los bancos (para adelantar los medios públicos que siempre llegarán tarde), a endeudarse con sus proveedores y colaborador+s, a recortar o rebajar el nivel de sus servicios...
Hay muchas asociaciones en nuestro país "con la soga al cuello", "pendiendo de un hilo", a punto de tirar la toalla... que, además, no se atreven a rechistar (hay mucho miedo) y a denunciar esta situación delirante.

En estos momentos de crisis económica, los mismos gobiernos y administraciones públicas que se parten el culo por inyectar financiación multimillonaria en la banca y las grandes empresas, no tienen el mínimo empacho en recortar los programas sociales y, muy especialmente, las ayudas a las organizaciones solidarias.
Y los problemas que más arriba se señalan (retrasos, impagos, incumplimientos, descoordinación, etc.) lejos de aliviarse, se acentúan y multiplican por causa de la crísis, o utilizándola como pretexto.
Siguen sin enterarse del papel clave de estas organizaciones, las consideran algo menor, secundario, sin importancia. Creen que, con las magras subvenciones, les hacen un favor -con intención clientelar- cuando es justo lo contrario: las organizaciones solidarias están sacando del fuego muchas castañas a los poderes públicos y sirviendo de colchón para aliviar tensiones sociales que, de otra manera, se expresarían en forma de conflictos y, a menudo, de violencia social.
Es posible que estemos a punto de ver como revienta la "burbuja asociativa" del mismo modo que hemos visto reventar la "burbuja inmobiliaria".
Y, con ese reventón, veremos como se acentúan y radicalizan muchos conflictos y situaciones de exclusión, injusticia, desigualdad, etc., y se deteriora la convivencia y la cohesión social.
Ojalá me equivoque.

jueves, 22 de enero de 2009

La paradoja de la política

La política es necesaria, imprescindible para organizar la vida colectiva de una comunidad, de un pueblo, una ciudad, una nación... La política cambia la realidad, el mundo.
Todo es política. Incluso, cuando decimos aquello de "yo no me meto en política, no me interesa", estamos adoptando -a nuestro pesar- una postura política, tomando posición frente a la realidad, aunque esa posición sea la de esconder la cabeza en un agujero y dejar que otros decidan por ti.
Pero cada vez hay más gente que huye de todo lo que huela a política.
Lo que debiera ser una de las prácticas más dignas y reconocidas socialmente (por la cuenta que nos tiene), se percibe como algo indigno y aborrecible.
Ha llegado a ser un dicho corriente, un lugar común, que quienes trabajan en la política mienten sistemáticamente, persiguen sus propios intereses y no los colectivos, aspiran a enriquecerse a costa de los recursos públicos, se prestan a corromperse para lograrlo...
Ello es injusto, pues sin duda existen políticos y políticas que son honestos, sinceros y están comprometidos con el bienestar colectivo.
Aunque también es cierto que la política convertida en profesión, en competencia electoral, en pura carrera por la conquista del poder -al precio que sea- se ha convertido en refugio de mucha gente oportunista, deshonesta.
Y eso sirve para reforzar la mala imagen de la política, para alejar de ella -como de la peste- a quienes podrían aportar sus mejores esfuerzos y capacidades a la construcción de una sociedad mejor (o sea, a la política, en su sentido más digno), y nos deja en manos de los y las más mediocres.
Bonita paradoja, pues para cambiar y dignificar la acción política no cabe otra cosa que hacer política.

jueves, 15 de enero de 2009

CRISIS

Tiene guasa.
Los bancos van a repartir entre sus accionistas miles de millones de euros de beneficios, al mismo tiempo que ponen la mano para recibir del Estado, de los recursos públicos que son de todos y todas, ayudas financieras multimillonarias para tapar los agujeros negros que se han producido como resultado de su mala gestión, de la especulación inmoral, de su avidez de lucro fácil y rápido, en estos pasados años.
Mientras tanto, los gobiernos de los "países desarrollados" recortan las ayudas para la cooperación al desarrollo, para combatir la enfermedad y la pobreza en los "países en vías de desarrollo".
Se podría acabar con el hambre en el mundo con una mínima parte de los fondos que los países enriquecidos (a costa de la pobreza de los otros) van a destinar a reflotar sus economías, o sea, a sanear los bancos y las grandes empresas que siguen repartiéndose beneficios.
Las prioridades están claras.
Y nos piden a la gente de a pie que no dejemos de consumir.
Nos dicen que muchos puestos de trabajo dependen de que sigamos comprando, aunque no consigamos llegar a final de mes con nuestros salarios precarios.
"Comprar no es gastar, es compartir", dice el eslogan de una campaña de la Consejería de Turismo y Comercio de la Junta de Andalucía.
¡Que no se pare la fiesta del consumo! ¡Consuma aunque no lo necesite!
Es el mundo al revés.
Es inmoral, indecente.
Ojalá esta crisis sea como un huracán que acabe con tanto sinsentido.

jueves, 8 de enero de 2009

PALESTINA

Horror.
No hay otra palabra.
Horror por la violencia brutal, por el Terror de Estado de quienes machacan Gaza... y también horror (y vergüenza) por el abandono del mundo entero, que mira para otro lado.
Palestina es la prueba de fuego -y nunca mejor dicho- de la mentira y el cinismo de los países desarrollados, civilizados, avanzados... que dicen tener los derechos humanos, la libertad y la justicia por banderas.
Saben que la matanza de los palestinos, repetida desde hace más de cincuenta años, alimenta el fanatismo y siembra nuevas tempestades de terror y violencia para el futuro.
Lo saben pero no son capaces de parar los pies al Estado de Israel, a los sionistas y a quienes los apoyan.
Estos, en otro alarde de cinismo, se justifican en el Holocausto Nazi y en la mala conciencia de quienes también entonces se taparon los ojos, y actúan con la misma crueldad y desprecio por el ser humano que sus verdugos.
Han perdido toda razón.
Se han convertido en lo que más odian.