Quienes visitáis de vez en cuando este cuaderno de notas, ya tenéis noticia de la historia de La Plaza.Pues bien, la Alcaldesa de Cádiz anuncia en la prensa que ya no va a construir un restaurante en mitad de la plaza de Santa María del Mar. Lo va a construir debajo... con una escalera para que se puedan poner veladores en la misma plaza.
Estas declaraciones, casualmente, aparecen pocos días antes de la convocatoria de una nueva concentración vecinal contra la privatización y mercantilización de los espacios públicos de ocio, con la abierta intención de desmovilizar esas protestas.
Resulta sorprendente la obcecación de nuestra alcaldesa, a la que le debe resultar genéticamente imposible reconocer errores y que se permite criticar a vecinos y vecinas por "colocar carteles de colores en las palmeras de la plaza" (denunciando los intentos de privatización de este espacio público) pero no tiene empacho en saltarse la ley, el PGOU vigente, para llevar adelante sus objetivos.
Pero más allá de esta cabezonería, el asunto es un claro ejemplo de una determinada manera de entender la ciudad por parte de nuestra regidora y de su partido (y me temo que por parte de muchos regidores y regidoras, y muchos partidos, en muchos lugares de nuestra geografía).
La ciudad es un espacio para el negocio, se trata de "rentabilizar" todo lo que se deje. El progreso es crecer y producir. La calidad de vida se confunde con el nivel de vida, con tener más y más (aunque esté mal repartido).
Es la "ciudad-centro comercial", complementaria de la "ciudad-parque temático" en la que todo se organiza como un espectáculo para turistas.
Los parques y plazas ¿de qué sirven, si no producen nada? ¿solo para que correteen los niños y las niñas, para que aprendan a montar en bicicleta, para que jueguen al escondite? ¿para que las parejitas se arrullen cuando cae la tarde?¿para que las personas mayores se sienten a tomar el sol y a recordar? ¿para que la gente se encuentre?
Todo ello son cosas inútiles, improductivas, ¿innecesarias?
No es que la economía de la ciudad no sea importante (¿lo único?) pero a mi entender se trata de un medio para que la gente pueda vivir y ser feliz, no de un fin en si mismo al que haya que sacrificar la convivencia y el bienestar de quienes vivimos en ella.
La falta de imaginación de nuestros políticos, su falta de ideas y proyectos para construir las ciudades y la sociedad de mañana es preocupante.
No podemos dejar el futuro en sus manos.




