miércoles, 23 de diciembre de 2009

Por las buenas o por las malas

"El decrecimiento será, por las buenas o por las malas. O cambiamos -ya- de modelo y de sistema, para aprender a vivir, a producir y a consumir de otra manera, o la alternativa será el caos, la barbarie".
Hace unos días, Fernando Cembranos nos describía así un presente, que llamó de "amargura general", en el que los recursos básicos -el agua, el aire, el suelo...- están en pleno deterioro por causa de un sistema basado en el crecimiento sin límites y en el consumo progresivo de energía, para mayor beneficio de 200 grandes compañías multinacionales.
De una u otra forma, por las buenas o por las malas, estamos ante el fin de un modelo de vida y de sociedad.
En el futuro, necesariamente, habremos de vivir de otra manera, con mucho menos, cooperando y no compitiendo.
Este panorama parece refrendado por una gran cantidad de investigaciones científicas que, desde hace cuarenta años, nos vienen poniendo sobre aviso de los peligros de este sistema productivista, consumista, derrochador, contaminador, desigual, deshumanizante, excluyente...
Pero los poderosos y los gobernantes, los grandes medios de comunicación, han llamado catastrofistas a quienes han denunciado la situación y han preferido mirar para otro lado. Aquí no pasa nada. "Cuando pase esta crisis..."
En estos mismos días, hemos visto naufragar la Cumbre del Clima en Copenhage, hemos asistido al coro de grillos, al parloteo esteril de "los lideres mundiales", cobardes, defendiendo sus intereses mediocres, con ideas y discursos enanos, incapaces de ponerse de acuerdo en las medidas necesarias para hacer frente a los problemas de la humanidad, escurriendo el bulto.
Uno de los lemas de quienes, en las calles de Copenhage, reclamaban medidas era "si el clima fuera un banco, ya lo habrían salvado."
Es una vergüenza.
Que se vayan todos.
Ciertamente las perspectivas no son buenas, y no parece que "los lideres mundiales" vayan a hacer algo significativo para garantizar un futuro más optimista a la humanidad.
Pero no podemos cruzarnos de brazos, hacer como si nada ocurriese.
Tendremos que movilizarnos, en todo el mundo, frente a nuestros propios gobiernos, salir a la calle -como lo hicimos ante la Guerra de Irak- para exigir que se muevan y que movilicen a todos los demás gobiernos, y pongan en marcha las medidas necesarias, por encima de los intereses de las grandes empresas, aunque eso signifique cambiar de modelo y de sistema.
Por las buenas o por las malas.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Puentes

He trabajado -esta semana de puente- acompañando la reflexión colectiva de las gentes de una organización solidaria que construye puentes con/entre distintos grupos étnicos, culturales... y se ocupa de apoyar la integración social de la población inmigrante.
Hemos utilizado la técnica de "El Puente", descubierta hace algún tiempo en el FOFO3, de la mano de Pedro, Marcello, Inma y Bernabé.
Desde que la aprendí la he empleado en situaciones muy diversas, con grupos asociativos distintos y distantes, en Marruecos, en Cuba...
Me gusta usarla, porque la construcción colectiva de un puente con materiales básicos, cartulinas, tubos de papel higiénico, cinta adhesiva, etc., se convierte en un retrato plástico, vivencial del colectivo, de su forma de organizarse y trabajar en equipo, mostrando sus principales virtudes y defectos, y permite hacer un buen diagnóstico del estado de salud de la organización.
En este caso, como en el de muchas otras organizaciones solidarias de todos los campos y ámbitos de la acción social, el proyecto solidario -el puente que quieren construir- es más necesario que nunca.
Son tiempos difíciles para todo el mundo. También, y especialmente, para la población inmigrante, para los sectores sociales más vulnerables.
Por eso no hay que olvidar que las organizaciones solidarias encuentran su mayor sentido en los momentos más duros, en las épocas más oscuras.
Estos son también tiempos de transformaciones sociales profundas que requieren estructuras sencillas -puentes flexibles- capaces de adecuarse a los continuos cambios del terreno, del entorno.
Los recursos son hoy más escasos. Las crisis golpean siempre -en primer lugar- a las políticas sociales.
Pero, además, la inmigración ha dejado de ser una prioridad presupuestaria. Ya no necesitamos a las personas inmigrantes, ahora queremos que se vuelvan a sus países de origen.
Es un grave error: parece que nuestros gobiernos perfieran esperar a que la inmigración se convierta -necesariamente- en un problema, en una cuestión de orden público, antes de poner en marcha políticas adecuadas para la integración social de las personas inmigrantes. Entonces se lamentarán los medios y recursos que no se están poniendo hoy, que no se han puesto -en serio- nunca.
Pero en fin, a la hora de construir puentes, parece adecuado recordar aquello que recomedaba Saul Alinsky: "hacer lo que se pueda con lo que se tenga." A veces podremos levantar puentes complejos, de sólidos materiales, de sofisticado diseño, mientras que en otras ocasiones y circunstancias nos tocará tender modestos puentes de madera y cañas.
En cuanto a la cuadrilla de obreros y obreras que han de construir el puente, en el caso de muchas organizaciones solidarias contamos con un grupo humano heterogeneo, jóven, con fuerte presencia de mujeres, altamente cualificado y profesionalizado, y -en este caso, además- con una diversidad intercultural que lo hace particularmente rico y complejo.
Pero, al igual que en otras organizaciones, tienen algunos problemas de motivación, comunicación y liderazgo. Y parecen -por momentos- presa del desánimo, del cansancio y la desilusión.
Seguimos preguntándonos cómo organizar y gestionar equipos humanos eficaces y eficientes, capaces de producir resultados concretos, y al mismo tiempo horizontales, participativos, comprometidos con su causa, entusiasmados con la misión colectiva. Cómo combinar profesionalidad y compromiso.
No cabe duda que las organizaciones solidarias necesitamos mucha creatividad -y mucha ilusión- para innovar y poner en pie nuevas soluciones organizativas, nuevos métodos de trabajo que nos sirvan para construir mejores puentes.
Y -en estos tiempos revueltos, especialmente- las organizaciones solidarias tenemos que superar la improvisación, las prisas, el desorden, el estres... que parecen acompañar nuestro trabajo y que -a menudo- nos impiden pararnos a reflexionar colectivamente, a compartir los análisis y los proyectos.
Y es que -más que nunca- son importantes los puentes, los vínculos, los espacios de conexión, relación, conocimiento, intercambio...que sirvan para unir esfuerzos en la construcción de Otro Mundo Posible.

(Las fotos de puentes son de P. Medina, Elfo Tografo y Carlos Caicedo)

martes, 8 de diciembre de 2009

Dignidad

No se qué ocurrirá con Aminetu Haidar.
Deseo de todo corazón que regrese pronto -sana y salva- a su casa de El Aiun.
Resulta increible -en estos tiempos- que una sola mujer, con la única arma de su dignidad, pueda poner en evidencia la indecencia de los gobiernos -marroquí, español, etc., etc.-, la indignidad de quienes se llenan la boca con los "derechos humanos" pero miran hacia otro lado cuando éstos se vulneran tan cerca nuestro, en nuestra propia casa.
El pueblo saharaui ha sido olvidado, dejado a un lado, por intereses políticos y geoestratégicos.
Su frágil memoria, ha sido conservada viva por miles de personas sencillas que en estos años se han negado a aceptar la razón de estado, no han querido olvidar y callar.
Es cierto que el caso de Aminetu es una "patata caliente" para el Gobierno Español, pero es que nunca debiera haberse producido, no deberíamos haber tolerado que Marruecos ignorara las resoluciones de Naciones Unidas y los derechos del pueblo saharaui, no deberíamos haber aceptado su indigna expulsión de su tierra y de su casa.
Se que son muchas las razones a considerar, muchos los intereses en juego dentro de las relaciones con Marruecos.
Pero no todo puede ser calculo político, también está la dignidad.
Aminetu Haidar nos da cada día un fantástico ejemplo de dignidad, negandose a aceptar la imposición y la mentira, la violencia, la injusticia y la vulneración de los derechos humanos, aun a costa de su vida.
Creo que el gobierno de Marruecos no ha calculado bien las consecuencias de su expulsión, que está consiguiendo remover conciencias y movilizar la memoria y la simpatía de muchos miles de personas en todo el mundo hacia el triste destino del pueblo saharaui.
Todo eso lo está logrando la obcecada dignidad de una sola mujer.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Brechas Mentales

Decididamente, las organizaciones solidarias y los movimientos sociales no estamos aprovechando las inmensas posibilidades que ofrece Internet. Y el problema, tal vez, no es solo de "brechas tecnológicas" sino que responde a "brechas mentales" mucho más profundas.
El pasado fin de semana celebramos en Cádiz el Encuentro MOVIMIENTOS EN LA RED. Alli, tuvimos la oportunidad de conocer a fondo algunas interesantes experiencias: una web para concienciar a los jóvenes acerca de la igualdad entre hombres y mujeres y prevenir la violencia machista (www.redjovenes.es); una biblioteca virtual especializada en asociaciones y voluntariado (www.biva.es); una red global de medios de comunicación alternativos (www.estrecho.indymedia.org ); páginas web que sirven para organizar al movimiento ecologista (www.ecologistasenaccion-andalucia.org ), al movimiento pro derechos humanos (www.apdha.org ), a los consumidores (www.uniondeconsumidores.es ), o a las plataformas de voluntariado andaluzas (www.voluntariadoandaluz.es ); portales web que sirven a la comunicación de las asociaciones y movimientos sociales en Huelva (www.onubenses.org ), en Córdoba (www.cordobasolidaria.org), en Jerez (www.papalata.net ), o en Cádiz (www.redasociativa.org ); una comunidad transnacional interesada por el voluntariado (www.evoluntas.wordpress.com ), etc.
También disfrutamos de las ponencias de Olga Berrios y Felipe Giner, que nos ayudaron a pensar el presente y el futuro de los Movimientos Sociales en Internet.
Los debates confluían en un diagnóstico común: la apropiación social de las TIC, la ocupación de Internet por parte de las organizaciones solidarias en Andalucía y en el conjunto de España, está siendo mucho más lenta y dificultosa de lo que podíamos imaginar.
Es cierto que, en estos últimos años, se han distribuido -a cuenta de las subvenciones públicas- miles de ordenadores por las sedes de las asociaciones y ONGs. Es verdad que se han creado cientos, miles de páginas web para muchos de esos colectivos sociales. Pero lo cierto es que, al cabo del tiempo, pasada la moda, muchos de esos aparatos tienen un uso mínimo y una inmensa mayoría de esas páginas web están muertas de asco y ya ni recuerdan cuando fueron actualizadas por última vez.
Resulta difícil encontrar en Andalucía iniciativas punteras que muestren un uso imaginativo, dinámico, innovador, de las TIC y de Internet como herramienta de intervención y transformación social. Haberlas haylas, como demostró el propio Encuentro, pero no se corresponden con el enorme esfuerzo y con los grandes recursos empleados.
Y, entonces, ¿donde está el problema?
Sin duda, tiene que ver con la "brecha tecnológica", con el desconocimiento y falta de hábito en el uso de las nuevas tecnologías por una parte importante de la población, especialmente a partir de ciertas edades.
Pero, en el caso de las organizaciones solidarias, de las asociaciones y ONGs, tiene que ver -en mi opinión- con brechas aún más profundas.
Las TIC, Internet, son extraordinarias herramientas para facilitar la comunicación, la participación, la formación, etc., pero éstas no son cuestiones prioritarias para muchas pequeñas y medianas organizaciones que no han tomado conciencia, todavía, de la necesidad urgente de un cambio profundo en sus formas de actuación y organización que las convierta en nuevas organizaciones mejor comunicadas, más participativas, mejor formadas...
Y como no sienten esa necesidad, tampoco perciben la oportunidad de las herramientas, no les dan valor, no son algo a lo que deban dedicarle tiempo ni esfuerzo.
Las brechas, las principales barreras son mentales. Y mientras éstas no se superen, las TIC e Internet seguirán siendo algo accesorio, prescindible.
El reto es gordo, porque está en juego que las organizaciones solidarias pierdan el tren de la Revolución Tecnológica y se queden convertidas en residuos del pasado, en piezas de museo, o -por el contrario- sean capaces de convertir las nuevas tecnologías en aliadas de los procesos de transformación social que el mundo necesita.
Por eso, para unir fuerzas entre quienes apostamos por la transformación -también tecnológica- de las organizaciones solidarias, para seguir reflexionando juntas, decidimos crear un espacio efímero, provisional, donde seguir encontrándonos que llamamos PLANETA ANDALUZ.

(La foto es de Felipe Giner)