miércoles, 24 de febrero de 2010

De crecimiento e Innovación Social

Revaluar (revisar nuestros valores).
Recontextualizar (modificar nuestras formas de conceptualizar la realidad).
Reestructurar (adaptar las estructuras económicas y productivas al cambio de valores).
Relocalizar (producción y consumo a escala local).
Redistribuir (el acceso a los recursos).
Reducir (limitar el consumo).
Reutilizar (tender hacia bienes durables y a su reparación y conservación).
Reciclar (en todas nuestras actividades).

Serge Latouche


Serge Latouche es uno de los más destacados promotores del "Decrecimiento", que nos propone vivir con menos, la simplicidad voluntaria, para lograr un nuevo equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, y entre los seres humanos. Sus propuestas se resumen -de manera sintética- en ese "Programa de las 8 R" que copio más arriba.
Me parece un programa atractivo, fácil de entender y transmitir, aunque su significado sea profundo y complejo, y me pregunto como funcionarían esas propuestas en la reflexión sobre la Innovación Social.
Me lo pregunto porque siento que el camino de la Innovación Social se ha de cruzar necesariamente -en el futuro próximo- con el del Decrecimiento.
O sea, que los cambios sociales que necesitamos inventar y poner en marcha para responder a los retos que tenemos por delante (o, más bien, que nos tienen rodeados) pasan en gran medida por simplificar las estructuras, las formas de relación y organización social, por hacerlas más fáciles, más abiertas, más accesibles para todas y todos.
Así que, vuelvo a echar un vistazo a las "8 R" y trato de leerlas en clave social-relacional:
  • Revaluar, aquí también nos sirve: la cooperación y el altruismo, la solidaridad, han de ser los valores fundamentales que cimenten la arquitectura de las nuevas relaciones sociales.
  • Recontextualizar, cambiar nuestras formas de percibir la realidad social, haciendo visibles a las personas y grupos sociales invisibles, atendiendo a indicadores que no cuentan en las estadísticas, en el PIB (el desarrollo personal, la convivencia, la felicidad,...). Primando el "ser", y no el "tener".
  • Reestructurar, nos van a hacer falta nuevas estructuras para nuevos valores y nuevos actores. Las viejas están demasiado "contaminadas" (de viejos valores). Habrá que Reinventar las instituciones sociales y políticas.
  • Relocalizar, el retorno (absolutamente innovador en un tiempo de individualización y aislamiento) a la comunidad local, a la proximidad, al barrio, a lo cercano... sin perder la conexión con lo global.
  • Redistribuir el poder, las oportunidades, las ocasiones, los espacios para la participación y la acción comunitaria. Aproximarlos a la vida cotidiana de la gente.
  • Reducir las estructuras, los procedimientos, los trámites... simplificar, desburocratizar, agilizar, facilitar, aproximar...
  • Reutilizar, no duplicar los medios, los espacios y estructuras,... austeridad y optimización de los recursos existentes.
  • Reciclar, aprovechar las ideas, los descubrimientos, los aprendizajes... y eso supone "mestizaje", interdisciplinariedad, trabajo en equipo, e implica una comunidad en comunicación, compartiendo, intercambiando, socializando conocimientos y experiencias.
El paisaje que nos queda (por construir) es el de una democracia solidaria, una democracia de proximidad, comunitaria, local con mirada global, que se sostiene sobre la participación activa de todos los actores, austera, que aprovecha y reutiliza los recursos, los espacios, las redes ya existentes (la salud, la educación, la cultura y el ocio,...).
No es este un escenario triste y pesimista, por el contrario, parece mucho más luminoso que el que padecemos hoy.
El decrecimiento, también en lo social-relacional, me parece una opción apasionante.

1 comentario:

  1. REVALUAR EN CONTEXTOS COTIDIANOS
    He pasado por el filtro de mis vivencias algunas ideas del DECRECIMIENTO dentro de la teoría del Crecimiento e Innovación Social. Mi amigo Fernando nos solicitar a traves de su blog algun comentario (esto ultimo no es obrigantario.) He intentado concretar como situaría desde mi visión particular algunas ideas de este modelo de sociedad. Para ello he comenzado con REVALUAR algunas situaciones cotidianas que seguro no nos resultan ajenas a la inmensa mayoría de las personas

    * Revaluar (revisar nuestros valores).

    NO ME DA LA GANA

    Ayer mientras circulaba (en silla de ruedas) por la ciudad y al pasar por un paso de peatones un chaval de unos 17 años por poco me atropella con su moto. Iba haciendo la cabra. A gran velocidad casi pude sentir el aliento de este motorista que con suerte pude esquivar.

    No hace mucho mientras entraba en la intercomunicad de tres bloques en los que vivo un vecino sufrió una agresión de tres individuos que colándose en el interior de la comunidad venían frecuentándola para tener allí su fiesta particular.

    También he sido testigo de cómo tres chavales incendiaban una papelera en un parque, aprovechando la nocturnidad y una valentía y diversión mal entidad.

    No se trata de criminalizar a la juventud por el hecho de serla. Sería un error pensar así. De la misma manera que es un craro error no hacer o decir nada.

    Ciertamente vivimos en una sociedad que en muchos casos no sabe educar ni analizar el significado de las acciones de muchos de sus miembros.

    En estos momentos quisiera poner el acento en otro aspecto, más allá del estructural y educativo social para enfocarlo en la ACCIÓN responsable y personal con la que debemos REVALUAR cual está siendo nuestra respuesta. En estos casos descritos, y seguro que son muchos los que han vivido situaciones similares, la reacción puede ser la “contagiosa” pasividad. Mejor no hacer nada. En algún caso porque son menores, en otro porque son fuente de conflicto y puedes encontrarte con una reacción violenta. “Mejor dejar pasar”, es una actitud generalizada ante una sociedad que “tolera” estas situaciones ante su impotencia y su incapacidad de reacción.

    En los tres casos me metí de lleno. Y no buscaba una compensación personal. Yo tuve la suerte de no ser atropellado, ni quemado ni agredido. Pero me sorpendió como quién también era testigo o incluso sufría una de estas situaciones descritas permanecía en el silencio e impotencia más absoluto.

    En los tres casos hice el ejercicio de “llamar la atención”. En un caso encontré una huida y en los otros una cabeza hacia abajo. Cierta vergüenza y estupor. Es como si fuese la primera vez que alguien le dijera algo.

    Ante aquellos que me decían que “no vale la pena” puede demostrarles que no buscaba una respuesta violenta. Nuestra sociedad se ha acostumbrado demasiado a no hacer uso de la pedagogía que nos otorga la conciencia de civismo.

    “No me da la gana” es la respuesta a aquellos que abusan de su vivencia en sociedad y de aquellos que la permiten o la encajan como un mal menor. Creo que es posible llenar de luz aquellos sitios oscuros si todos nos portamos como ciudadanos con conciencia.

    “No me da la gana” es el grito frente a los que abusan de mi confianza y tranquilidad. Es una respuesta rebelde que no explota en su reacción sino que intenta tener PRESENCIA frente a la invisibilidad que va dejando espacio a actitudes violentas, incívicas y desnutridas de conciencia que no mejoran la sociedad sino que dejan una retahíla de sinsabores. Eso es para mí REVALUAR: ejercer la presencia y conciencia ciudadanas.

    Nota: hoy lo dejo asi

    Un Besote
    Pedro Varo Chamizo

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