viernes, 12 de marzo de 2010

Esperando tiempos mejores

"Esperaremos a que lleguen tiempos mejores para hacer esos cambios que necesitamos."
Así hablaba el otro día una dirigente, tras hacer un diagnóstico de las debilidades de su organización solidaria, en la coyuntura difícil de la crisis y de un tiempo de profundos cambios sociales.
He escuchado muchas otras veces este mismo razonamiento, que es casi un lugar común para tantas organizaciones que están esperando mejores tiempos para acometer los cambios que precisan.
Mira por donde -tal vez sin saberlo- han hecho suya la máxima jesuítica, de San Ignacio de Loyola, que predicaba aquello de "en tiempos de tribulación no hacer mudanza".
Y yo me preguntaba para mi, mientras escuchaba a esa dirigente, cuando vendrán esos tiempos mejores.
Si miramos hacia atrás, al camino recorrido, probablemente descubriremos que -por A o por B- todos los momentos de la historia de nuestras organizaciones y nuestros proyectos sociales fueron complejos y difíciles.
(Y si no fué así, si la trayectoria de nuestras organizaciones fué de "vino y rosas", entonces tal vez hemos de preguntarnos por su coherencia social y su autenticidad transformadora.)
Tal vez, nuestra mirada nostálgica idealiza aquellos momentos pasados ("cualquier tiempo pasado fué mejor") o minimiza las dificultades que hubimos de superar entonces.
No creo que vengan tiempos mejores para la acción social, no creo que nunca se vayan a producir las "condiciones ideales" para construir -con tranquilidad- las nuevas organizaciones solidarias.
Creo que se avecinan tiempos aún más difíciles y, sobre todo, no creo que vayan a detenerse los cambios sociales vertiginosos.
Las organizaciones solidarias no podemos ver las dificultades como un obstáculo, como un impedimento para nuestros propios cambios.
Al contrario, precisamente porque son tiempos difíciles este -y no otro- es el momento de hacer los cambios que necesitamos.
Cambios e innovaciones en nuestras formas de acción e intervención social, en nuestras formas de comunicación y sensibilización social, en nuestras formas de organización y trabajo en equipo, en nuestras formas de participación y pertenencia a nuestras organizaciones...
Hemos de aprender a desenvolvernos en la incertidumbre, en la precariedad, en la inestabilidad, en el cambio permanente.
No podemos temer a los cambios, hemos de convertirlos en nuestros aliados.
Hemos de hacer de la flexibilidad, la adaptación y la innovación nuestras principales herramientas.
Por la cuenta que nos tiene.
La foto es de Nicholas Laughlin

6 comentarios:

  1. "Hemos de aprender a desenvolvernos en la incertidumbre, en la precariedad, en la inestabilidad, en el cambio permanente.
    No podemos temer a los cambios, hemos de convertirlos en nuestros aliados.
    Hemos de hacer de la flexibilidad, la adaptación y la innovación nuestras principales herramientas."

    No puedo más que repetir lo que has escrito...
    Besos

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  2. me ha gustado tu entrada, el atribulado y paralizante "en tiempos de destemplanza, no hacer mudanza" se atribuye a santa Teresa de Jesús: ¿resistir para cambiar?, besos

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  3. Podemos profundizar, por ese interesante camino, amigo Fernando, en un elemento directamente relacionado con el aprendizaje. LA INNOVACIÓN. La innovación implica aprender, reinterpretar lo aprendido y crear a partir de ello. Así pues, nos encontramos con que, una organización cerrada, que se basa, en que "estamos a cargo y sabemos lo que hacemos", imposibilita su propia evolución y cierra la puerta a todo tipo de creación. Biológicamente, pues, un organismo que no evoluciona, que no crece, que no se reproduce... O está muerto o va camino de ello.
    Y así se ven organizaciones escleróticas y viejas por las calles, que llevan a la enfermedad a los que las habitan. El Ministerio de Sanidad tendría que hacer algo al respecto.
    Pedro Varo Chamizo

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  4. Los tiempos mejores serán, cuando lleguen, para tomar la cervecita y leer.

    Ahora, siempre, el sentido de organizarnos tiene más que ver con las dificultados, con el yo sólo no puedo, con no me gusta este mundo... con los tiempos peores. Este es, pues, nuestro tiempo. En el que debemos actuar. Mejor.

    (De todos modos, así, en voz intima, también sabemos que los tiempos mejores son, ya, esos momentos con vosotros. Y las lecturas. Y los niños. Y las películas. Y los paseos y...)

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  5. Ana, yo también hago mías muchas de tus palabras.
    Jose, no vamos a disputar ahora por una santa o un santo, el caso es que -fuera quien fuera- parece que era más bien conservador o conservadora. ¿Cambiar para resistir?
    Pedro, si es cierto que hay mucha organización "zombi" por ahí, que no sabe que ya está muerta. Por si acaso, le voy a echar un vistazo a la mía.
    Jesús, es una paradoja que en los "tiempos peores" parezca más difícil que salgamos de nuestro individualismo.¿Quien lo entiende?
    Mientras tanto, estoy contigo, busquemos esos "tiempos mejores" de amistad, cariño, risas...
    Gracias por vuestros comentarios.

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  6. no soy un experto en mística, pero Teresa es mucha santa...

    ése es el lema que suscribo, ¡cambiar para resistir!

    un abrazo

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