jueves, 1 de abril de 2010

La extinción de los dinosaurios

¿Cuantas asociaciones y ONGs sobrevivirán a la desaparición de los viejos modelos organizativos? ¿Cuantas organizaciones solidarias analógicas serán capaces de reconvertirse en digitales? ¿Cuantas asociaciones verticales y endogámicas serán capaces de reinventarse en horizontales y relacionales?
El panorama del tejido asociativo ciudadano -para qué vamos a engañarnos- no es muy halagüeño.
Como los dinosaurios, las viejas asociaciones ciudadanas pueden estar a punto de extinguirse.
Muchas de ellas estamos formadas por muy pocas personas. Muchas hemos tenido que contratar a profesionales para prestar los servicios y llevar a cabo las actividades. Solo una gran minoría cuenta con una base ciudadana sólida, con un respaldo social significativo. La mayoría dependemos de los recursos públicos para la superviviencia. Nuestra capacidad de cambio y adaptación está muy mermada. También -en medio de una sociedad en cambio y en crisis- está en cuestión la eficacia social de lo que hacemos.
En estas condiciones, es probable -y hasta necesario- que una gran parte de esas asociaciones desaparezcamos en pocos años, otras continuarán engrosando la legión de "asociaciones zombies" -que solo están vivas de forma aparente- o convirtiéndose en "empresas prestadoras de servicios sin ánimo de lucro" (que pueden ser cojonudas, pero no son asociaciones ciudadanas).
Las causas de esta situación crítica son diversas.
Por un lado, está el desinterés de los poderes públicos.
El fortalecimiento de un tejido asociativo ciudadano fuerte e independiente, el desarrollo de una auténtica participación ciudadana ha sido y es una asignatura pendiente en las políticas públicas.
Junto al discurso de la democracia participativa ha prevalecido el miedo a la participación ciudadana, a la contestación y el pensamiento crítico, a la perdida de las elecciones y el poder. Y eso ha favorecido el clientelismo, la manipulación, las corruptelas en las relaciones con el tejido asociativo, más allá de los colores partidarios de quien gobernara.
Pero no vamos a echar las culpas -solo- a las instituciones políticas y a sus gestores.
La principal responsabilidad la tenemos las propias organizaciones, que nos hemos conformado y acomodado, que no estamos sabiendo como responder a los profundos cambios sociales que se producen a nuestro alrededor.
La revolución de las comunicaciones, las TIC, están teniendo un impacto tremendo en las maneras de pensar, sentir, decir y hacer de las gentes de nuestras sociedades.
Están cambiando las formas de informarse, comunicarse y relacionarse, de construir identidades individuales y colectivas, de participar, agregarse, organizarse y actuar socialmente entre las personas y los grupos sociales que forman nuestra comunidad social, nuestro sociosistema.
Y una gran parte de las asociaciones -mientras tanto- estamos pensando y organizándonos con las maneras del siglo pasado.
Todo eso no nos gusta, nos genera un gran desasosiego a las asociaciones y colectivos sociales.
Pero no cabe negarlo. La primera condición para transformar la realidad es reconocerla.
Nos queda un consuelo.
La conviccción de que, cuando desaparezcan las viejas asociaciones y ONGs, surgirán otras nuevas formas de participación social, de reivindación y denuncia, de transformación social...
Serán formas organizativas distintas, diferentes, inéditas e inaudítas, hasta insólitas... pero serán (de hecho, ya estan siendo).
Y, si no, al tiempo.

4 comentarios:

  1. Estimado Fernando: Esta reflexión que plantea debería ser un encontronazo de respuestas a tu blog, para luego abril un debate sobre los comentarios, me parece un interesante tema, cómo es dicho ante, me apunto a este debate, estoy de acuerdo en lo que planteas, pero poca gente es consciente de la situación, para reconocer esto deben darse dos condiciones:

    1.- Reconocer que nos hemos equivocado en algunas cosas.
    2.- Y Estar dispuesto al cambio, no ofrecer resistencias.

    El problema es que para que se den las dos anteriores tenemos que estar dispuestos a que a lo mejor cambiará el espacio en el que no noveno, puedo perder el poder que tengo, Pero la realidad, es que el futuro será de los que sepan ver esta situación, esos tendrán influencia.

    Bueno, lo mejor de esta crisis es que sirve para limpiar. Es una invitación a la renovación. Pero, parece que la administración está aprovechando la crisis también para hacer una limpieza entre las ong´s., tan solo sobrevivirán las grandes y que estén cerca de ellos. Al igual que las pymes, pueden caer muchas asociaciones, el camino es largo y acaba de empezar.

    Pero me quedo con lo último que planteas, lo que no desaparecerá es la participación, las personas seguirán queriendo decir algo en lo que pasa en el mundo, sea como sea.

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  2. Hola Pedro!!
    Hagamos debate:
    Es seguro que las viejas asociaciones nos hemos equivocado en algunas (muchas, tal vez) cosas.
    También es cierto que no son las únicas que tienen que cambiar o desaparecer, les ocurre lo mismo a muchas instituciones, partidos políticos, sindicatos, iglesias, administraciones...
    El reto del cambio es para toda la sociedad, para todos los sectores y grupos sociales. Para todas las personas.
    Estoy contigo en que, detrás de todo esto, hay un cuestión de "poder": también han de cambiar las formas de entender y compartir el poder.
    Todo eso nos da miedo.
    Creo que la Administración debería ocuparse en hacer limpieza en su propia casa, pues sus niveles de ineficacia e ineficiencia no paran de crecer, y con ellos la desafección de la gente.
    ¿Sobrevivirán las grandes ONGs? ¿Si? Defíneme "grande". Defíneme "sobrevivir".
    Y yo que pienso que en el futuro las organizaciones solidarias serán pequeñas, flexibles, capaces de conectarse y trabajar en red...
    Un besote

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  3. Estoy muy de acuerdo con el panorama que nos describe Fernando, pero apuntaría un pa de cosas...
    Por un lado en referencia a la "causas" de la situación, yo creo que la Administración pública tiene efectivamente mucho que ver en la forma de relación estableciada entre el poder público y la ciudadanía (organizada o no), pero yo creo que esto es producto de un mal entendido papel de las organizaciones por ambas partes (las propias asociaciones y la admon.) Hay una función de las asociaciones, colectivos o simples agrupaciones de personas que tiene que ver con la autogestión del tiempo (sobretodo el "libre") y las relaciones humanas.
    Las asociaciones son necesarias por este aspecto que influye en la calidad de vida social de quienes participan de ellas.
    Deben ser y son en algunos casos, islas desperdigadas en el océano del sistema, en el sentido de que se conforman como espacios liberalizados, dotados de dinámicas internas propias y exclusivas donde los tentáculos del sistema no puede acceder (por su caracter privado) y por tanto deblegar a sus normas. Me refiero especialemnte a colectivos que si tienen una base social (vecinos, mayores, peñistas...) y en los que el "punto de encuentro" y el sapecto relacional y humano son fundamentales.

    Existen asociaciones cuyas pretensiones van más allá, que pretenden un cambio social, una mejora de las condiciones de algún sector desfavorecido, etc... Pero estas tienen un caracter y trayectoria diferente, en mi opinión.
    Son organizaciones nacidas para reivindicar y proponer cambios, y deberan ir desapareciendo o adaptando su discurso a la par que el contexto y la situación van cambiando y los porblemas van siendo asumidos y resuletos por la sociedad o la administración.

    Por otro lado están las que se dedican a "paliar" una situación concreta (desigualdad, enfermedades, etc..)Y no es de extrañar que estas florezcan al amparo de al Administración pues su misión debe ser la absorción de sus reivindicaciones por parte del Estado y la puesta en marcha de sus programas desde lo público. Estas están determinadas a ferecer o ser un tentáculo más del sistema...

    Personalmente pienso en un futuro en el que las organizacones serán movidas por razones relacionadas a una injusticia creciente (que ocasionara situaciones terribles)por un lado y con la necesidad de refugiarse en esas "islas" y de practicar otras formas de hacer y relacionarse entre las personas, por otro.
    Además de reforzar la sentencia de que "La unión hace la fuerza" frente a unas condiciones de vida que se avecinan cadad vez más duras.

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  4. Hola Fernando:

    Soy Raúl Castillo, de Bilbao, del OTSBizkaia. Te escribo para comentarte que hemos incluido este texto de tu blog en una pequeña reseña sobre el tema del Equilibrio de Funciones en el Tercer Sector, que estamos trabajando desde el observatorio. http://www.facebook.com/3sbizkaia
    y http://www.3sbizkaia.org/gestion/gestion/archivos/gestion_seminario/8_Fragmentos%20textos%20y%20pretextos%20para%20el%20debate%20sobre%20el%20Equilibrio%20de%20Funciones_C.pdf

    Esperamos que te suene bien la inclusión. Por nuestra parte estamos recogiendo aportaciones sobre el tema antes de desarrollar un seminario presencial. Por ahora están llegando algunas visiones, a veces contradictorias, pero sin duda interesantes. Si te animas y te apetece colaborar (a parte de la colaboración que ya hemos adjuntado) nos dices...

    En todo caso un abrazo. Te seguimos siguiendo

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