viernes, 21 de mayo de 2010

"Parole, parole, parole" (una pesadilla)

"Parole, parole, parole"... canta Mina: palabras, palabras, palabras... solo palabras entre nosotros.
En mi pesadilla estoy sentado frente a la tele, viendo las noticias.
El presidente de gobierno habla y habla, en una tribuna, y más tarde en otra, y en otra, sin parar.
Y, luego, el jefe de la oposición habla en otra tribuna, y en otra, y en otra más... atrapado en un discurso sin fin.
Veo -como a cámara rápida- la sucesión de ministros y ministras, políticos y políticas, tertulianos y tertulianas, jueces, empresarios, sindicalistas, banqueros, periodistas... que disputan por hablar, y dicen palabras incoherentes, sin sentido, contradictorias: crisis, mercado, futuro, inversión, gasto, recorte, ajuste, mentira, patriotismo, confianza, ricos, pobres, clase media, subvención, corrupción, democracia, constitución, nación, estatuto, memoria, prevaricación, historia, verdad, justicia, cohecho, venganza, elecciones, partido, unidad...
Nadie se escucha, todo el mundo habla al mismo tiempo, tratando de tapar la voz de los demás.
No entiendo nada.
¿Por qué hablan tanto? ¿Por qué no entiendo lo que dicen? ¿Por qué no hablan más claro? ¿Por qué no se escuchan? ¿Por qué siento que no dicen la verdad?
Las palabras se salen del televisor. Llenan la habitación. Son como humo.
Unas se van disolviendo, mientras otras vienen a ocupar su puesto.
El aire es espeso, difícil de respirar.
Me despierto empapado en sudor.
Nené, a mi lado, se despierta también y me pregunta: "¿Estás bien?"
Estoy agitado. Mi corazón palpita deprisa.
La pesadilla era tan real...

3 comentarios:

  1. desconfiemos de los argot (cuando al hablar se crea un estilo gremial es porque se piensa más en lo que no se dice que en quienes escuchan), me gustan Adriano y Mina: parole, parole, parole...

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  2. Eres un ser afortunado. Solo fué una pesadilla ¿No?

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  3. Si, Jose, me pregunto por qué está tan extendida la idea de que no se puede decir la verdad y hablar claro, con palabras sencillas. Creo, como ha dicho por ahí nuestro amigo Hilario, que es un problema de desconfianza en la ciudadanía.

    Era y es una pesadilla, lo que no se muy bien, DEN, es si he conseguido despertarme de ella.

    Gracias a los dos por vuestros comentarios.

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