viernes, 28 de mayo de 2010

"Cuando digo que te amo" (un coletazo de la pesadilla de la semana pasada)

Me he debido volver a quedar dormido de nuevo, porque la pesadilla continúa donde la dejé.
Sigo frente al televisor, las palabras siguen brotando de él, sin parar, llenándolo todo.
Como las palabras huecas hacen el aire irrespirable, decido tomar medidas drásticas: le quito el sonido al televisor.

Oh...! Qué alivio! Qué tranquilidad!
Parece que ahora no siento tanto agobio.

Pero... ¿qué veo? ¿que está ocurriendo ahora?
Ahora, las imágenes silenciosas se rebelan (¿o se revelan?) contra las palabras, parecen decir algo distinto, lo contrario de lo que antes decían.

Veo la cara gesticulante de ese señor con barba que habitualmente grita diciendo que todo está mal, que se rompe España, que essto ess un desasstre, y -así sin voz- no parece tan preocupado como lo sugieren sus palabras, es más... parece rebosante de contento!!
¿De qué se alegra? ¿Por qué se ríe? ¿No estaba todo tan mal?

Y veo después a aquél otro señor de las cejas afiladas, que decía que todo iba bien, que no había de qué preocuparse, que nos íbamos a comer el mundo,... y su rostro cariacontecido y ojeroso me habla de frustración, de pesimismo, de desencanto.
¿De qué se lamenta? ¿Por qué se preocupa? ¿No estaba todo tan bien?

¿Cual es la verdad? ¿Quién miente?
¿Acaso debo alegrarme de que todo vaya mal?
¿Acaso debiera estar preparando la huída, y estoy aquí tan tranquilo?

Me parece que va a ser difícil descubrir la verdad mientras no consiga apagar el televisor.

2 comentarios:

  1. Todos nos dicen que nos aman, pero la verdad es que solo aman el poder.

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  2. La grandeza de un hombre
    se mide por la grandeza de sus sueños.
    Por la grandeza del servicio que rinde,
    por la grandeza del destino que forja
    y de la vida que vive.“ Roy Whitby

    En relación con los dos ultimos articulo, te dejo el Discurso de Nelson Mandela como Presidente Electo de Sudáfrica (1994)

    Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
    Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.
    Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.
    Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?
    En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?
    Eres hijo del universo.
    El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.
    No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.
    Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.
    No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.
    Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.
    Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

    Un Beso Calido D. Fernando
    Pedro

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