sábado, 3 de julio de 2010

Elogio de la incertidumbre

Sostiene el sabio Heisenberg, en el principio de incertidumbre, que no es posible obtener certezas respecto a los fenómenos físicos sino solo probabilidades y que las conclusiones que se alcancen sobre ellos dependerán siempre de quien los observa.
En realidad, ese famoso principio tiene mucha más chicha, y una enorme importancia para la física cuántica, como se puede comprobar si buscamos en Google, pero nos basta con este apunte para fundamentar el elogio.
El caso es que me siento confortado al comprobar que la incertidumbre tiene sus principios científicos, y que en la física, como en la vida, "nada es verdad ni es mentira, todo es según del color del cristal con que se mira".
Sin embargo, la incertidumbre nunca ha tenido buena prensa, no es muy popular, genera inseguridad, da miedo.
Necesitamos la tranquilidad de las certezas, pequeñas o grandes verdades a las que agarrarnos.
En estos tiempos llenos de incertidumbres, nadie se atreve a hablar de ellas, a mentar a la bicha.
Si quieres "tener éxito" es preciso mostrar seguridad, convicción, certeza,... o al menos aparentarlas.
Personalmente, desde hace algunos años, me he propuesto -en cualquier exposición o conferencia de las que me toca hacer- señalar sin pudor las contradicciones del presente y las incertidumbres del futuro, denunciar la falsedad de las certezas, de las soluciones milagrosas, alentar la duda.
Me parece que es bueno dudar.
La duda es la antesala del aprendizaje, de la sorpresa, del descubrimiento.
Cuando creemos que ya hemos llegado, nada nos empuja a seguir buscando.
Siempre me han creado desconfianza las personas demasiado seguras de si mismas, cargadas de razón, llenas de certezas. Y mucho más cuando éstas son absolutas. Con mucha facilidad acaban convirtiéndose en fanatismos.
Como en el cuento de los ciegos y el elefante, cada cual -en su ceguera- pretende conocer la totalidad cuando solo palpa una pequeña parte.
Vivir en la incertidumbre no es fácil, o poner en duda las propias percepciones.
Eso nos obliga a prestar más atención a las razones y a las percepciones ajenas.
No es que todo me de lo mismo, o no tenga opinión -o sentimientos- sobre las personas o sobre las cosas, más bien al contrario, pero trato de no olvidar que son "mis" opiniones y sentimientos, que mi mirada está condicionada por mis experiencias, por mi biografía.
Pero, además, con el paso de los años, siento que cada vez son más raras las certezas, más frecuentes las dudas, más cercana y hospitalaria la incertidumbre.
Como el viejo Sócrates, "solo se que no se nada".
Y no me importa.

4 comentarios:

  1. En la incertidumbre encontraremos la libertad para crear cualquier cosa que deseemos.

    Deepak Chopra

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  2. Me parece que aquí hay una buena paradoja. Por un lado, a los poderosos les viene bien que estemos cagaditos de miedo al futuro, pues así somos más dóciles y manejables. Por otro lado, no pueden dejar que nos sintamos demasiado inseguros, que la incertidumbre se extienda, no vaya a ser que nos rebelemos contra ellos. Así que nos dan una de cal y otra de arena, una de miedo y otra de espectáculo, una de crisis y otra de futbol.

    Carlos Martínez Alés

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  3. En EL PAIS de hoy Salvador Aguilar publica un artículo: http://www.elpais.com/articulo/opinion/Ciudadanos/carpa/circo/perplejos/elpepuopi/20100707elpepiopi_10/Tes que también habla de la incertidumbre y que termina diciendo: "Tiene la palabra la sociedad civil global, porque lo que vaya a ocurrir no está predeterminado. ¡Ciudadanos de todo el mundo, uníos!". Así que la incertidumbre también puedfe ser una ventaja ¿no?

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  4. en una epoca en la que dudaba mucho (bueno, me suele pasar...) recibi una carta (de las de verdad) de una muy buena amiga en la que me escribia una cita de Luis Pasteur: "Compadezco a aquellos que no tienen mas que ideas claras". Si sabios como Socrates, Pasteur o de la Riva hacen elogio de la incertidumbre, la duda no debe ser tan mala, no? o si?

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