viernes, 8 de octubre de 2010

Elogio del Bosquimano

Hace unas semanas hubo un apagón general en Cádiz.
No fué muy largo, poco más de diez minutos, pero pude imaginarme como sería nuestra sociedad sin electricidad: nada de televisión, ni Internet, los bancos bloqueados, las administraciones públicas paralizadas, los frigoríficos descongelados y los alimentos estropeados...
Realmente la nuestra es una sociedad muy frágil, muy vulnerable.
Entiendo perfectamente el miedo que tienen los gobiernos a los apagones, el grave problema que significan.
En nuestras sociedades avanzadas y desarrolladas hemos olvidado habilidades básicas, que nos servían para sembrar y cosechar, hacer fuego, construir nuestras viviendas...no sabemos hacer nada por nosotros mismos y nos hemos entregado en manos de la tecnología, dependemos absolutamente de la electricidad, sin ella no somos capaces de calentarnos, ni alimentarnos, ni entretenernos, ni comunicarnos... no seríamos capaces de sobrevivir sin ella.
Hace unos días veía en la televisión un documental sobre los bosquimanos.
Se trata de uno de los pueblos más antiguos, pero han sido históricamente acosados, expoliados, expulsados de las tierras donde vivían, ricas en minerales y diamantes.
Los pocos que quedan, viven en grupos familiares, cazan y recolectan frutos, raíces y tubérculos en las tierras inhospitas del desierto de Kalahari.
Los bosquimanos son capaces de desenvolverse y sobrevivir en el entorno más duro y hostil.
Me pregunto si realmente son un pueblo atrasado y primitivo, un obstáculo para el progreso y el desarrollo, como dicen los gobiernos de la zona.
O, por el contrario, tal vez sean un ejemplo de sabiduría, de capacidad de sobrevivencia, de vida en armonía con la naturaleza, de aprovechamiento de sus recursos, de autodependencia.
¿Quiénes son los débiles, ellos o nosotros? ¿Quién debe aprender de quién?

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo. Nuestra sociedad es frágil, como un castillo de naipes.
    Consumir, consumir, consumir, no sabemos hacer otra cosa.
    Hemos de volver a aprender a relacionarnos con la tierra, a vivir en ella y con ella.
    Pero hay muchos intereses en contra.

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