Me gusta escribir estas notas.Suelo hacerlo -siempre que puedo- los viernes por la tarde, cuando ya se acaba la jornada y la semana laboral.
Son ratitos gustosos en los que me paro a pensar e intento expresar -con una cierta intención estética- esos pensamientos.
Y busco musicas y fotos hermosas que acompañen las palabras.
A veces, el contenido de estas notas ya viene elegido de antemano, porque la coyuntura, las circunstancias del momento señalan con su dedo los temas.
En otras ocasiones, he de mirar adentro de mi, rescatar de allí los sentimientos y las emociones, para trenzar con ellos una imagen, una instantanea.
Trato de pensar con libertad y sentido común, pero escuchando también al corazón, dejando fluir las emociones.
No creas que es tan fácil. Exige constancia y una cierta disciplina escribir todas las semanas.
Pero me siento satisfecho de estas notas, por el solo hecho de tejerlas, de escribirlas.
Me parece todo un lujo, en estos tiempos de prisas, de miradas superficiales, de pensamientos de usar y tirar.
Es como si me regalara a mi mismo un momento especial todas las semanas.
Y la satisfacción crece cuando alguien llega hasta aquí a leer esas notas, a compartirlas.
Y se multiplica cuando uno u otra dejan su huella, su comentario. Cuando mi voz deja de ser un monólogo y se convierte en diálogo.
Entonces merece la pena cualquier esfuerzo.
Pero ahora, como el año pasado, quiero guardar silencio por un tiempo.
Tiempo de verano, como canta Ella.
Será hasta septiembre.
Hasta entonces, siempre, os deseo muchas pequeñas felicidades.
La foto es de Gabriela Cartharius




