viernes, 11 de marzo de 2011

Felicidad Interior Bruta

Aunque no te lo creas, resulta que en Butan, un pequeño país del Himalaya, miden su desarrollo atendiendo no al famoso PIB (Producto Interior Bruto), sino a la FIB, la Felicidad InteriorBruta, porque consideran que el verdadero desarrollo de la sociedad humana se encuentra en la conjunción del desarrollo material y espiritual.
Las cuatro bases fundamentales de esa Felicidad Interior Bruta son el desarrollo socioeconómico sostenible e igualitario, la preservación y promoción de valores culturales, la conservación del medio ambiente y el buen gobierno.
En esta nuestra sociedad consumista y derrochadora, a pesar de la crisis (¡hay que ver como se ha puesto el personal porque le "obligan" a reducir la velocidad máxima de circulación de los coches en las autopistas!), desarrollo es sinónimo de crecimiento: tener más (más coches, más televisores, más teléfonos móviles, más centros comerciales, más objetos innecesarios, más nivel de vida...) aunque sea a costa de tener menos (menos tiempo, menos naturaleza, menos relaciones, menos convivencia, menos calidad de vida...).
Pero no parece que la felicidad consista en ese "tener más" (y más, y más, y más), y si no, basta con mirar -especialmente en tiempos de crisis- las caras de la gente en nuestras "sociedades desarrolladas", llenas de miedo -por lo que perdemos y podemos perder- de incertidumbre, de soledad, de angustia.
No, crecimiento no es igual a felicidad.
Pero la búsqueda de la felicidad -que parece que va a ser reconocida como un derecho constitucional en Brasil- no es solo una tarea individual.
Como dice Eduard Punset, que es un señor que me cae muy bien, de acuerdo con las últimas investigaciones de los especialistas en estos temas, "más allá de la persona, resulta que su felicidad y sus ánimos dependen de los valores del mundo que habita y del entramado pergeñado con los demás. La felicidad, en definitiva, va mucho más allá del comportamiento individual y depende de la organización social". Por eso dice el primer ministro de Butan que "la principal responsabilidad de cualquier gobernante es ayudar a la gente a ser plenamente feliz".
La gente de Butan nos enseña que son nueve los factores que componen la FIB: el bienestar psicológico (el optimismo y la autoestima), la salud, la cantidad de tiempo libre para el ocio, la vitalidad comunitaria, la educación, la cultura, el medioambiente, la implicación en asuntos de la vida política y el nivel de vida.
Cada uno de esos factores merece un comentario, una reflexión profunda, pero su simple enunciado-y más todavía si los observamos juntos- nos muestra claramente -una vez más- que este sistema en el que vivimos -y del que formamos parte- (el capitalismo neoliberal) no está pensado ni sirve para alcanzar la felicidad.

5 comentarios:

  1. Hola amigo, excelente la entrada de artículo de hoy, y el inicio en Facebook “desengáñate, este sistema en el que vivimos -y del que formamos parte- no está pensado ni sirve para alcanzar la felicidad”.
    Me encanta la frase felicidad, pero se puede malinterpretar.... nada es demasiado importante pero todo se debe de respetar y valorar, porque la frase no quiere decir que no vale la pena disfrutarlo... salvo su mejor opinión... gracias, suerte y un besote.

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  2. Amigo Pedro!!
    Que alegría "verte" por aquí. Gracias por tu voz y por tu apuesta por la vida.
    Claro que si, disfrutar siempre, y si es con un amigo, mejor.
    Un fuerte abrazo.

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  3. Gracias Fernando: te dejo otra reflexión sobre lo de blog de hoy mas profundo:
    ¿Dónde esta la "grieta"?
    Si nuestras creencias, ilusiones y expectativas son producto de nuestro pasado, si estamos tan condicionados, ¿cómo salir del laberinto?
    Escribió Borges:
    "el porvenir es fatal como la flecha,que acecha."
    Tal vez "la grieta" por donde podemos salir del encierro, esté formada por nuestra insatisfacción y nuestra capacidad de desear.
    Si algo nos oprime, nos resulta insuficiente, nos genera angustia, vacío, desazón, algo debemos modificar para encontrar nuestro equilibrio.
    El problema pasa por identificar ese algo y por tener un deseo lo suficientemente fuerte como para modificar lo que debamos modificar.
    Pienso que mucho sufrimiento innecesario se debe a nuestra incapacidad de desear con la suficiente intensidad como para que ese deseo pase de mera ilusión a actos concretos que nos lleven a nuestro objetivo
    Un beso amigo

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  4. La ley del "deseo" es la que mueve la sociedad de consumo y las relaciones politicas y personales, en muchos casos el "quiero" aunque no me haga puñetera falta sutituye al "necesito", que me es indispensable para vivir. Quizá sea el desapego la posible solución.
    Quizá sea necesario desdeñar el coche, la tele, el facebook, etc, para darte cuenta que no quieres ganar más, tener más,"necesitar" más horas del reloj para alimentar tus deseos...
    sino menos, para pasear a tu gusto y charlar sin prisas, aunque necesites comer mortadela, pero con gusto y reposando luego, en suma vivir mejor

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  5. Creo que, Pedro y Miguel, habláis de "deseos" diferentes.
    Miguel nos recuerda que la sociedad de consumo excita nuestros deseos para que consumamos lo que no necesitamos.
    Tantas cosas innecesarias y superfluas que tenemos.
    Estoy contigo -Miguel- la solución está en el desapego personal y en el decrecimiento colectivo (vivir con menos). Y disfrutar a tope esa mortadela guena, paseando y charlando con los amigos, sin prisas.
    Pero Pedro nos recuerda que para hacer ese cambio, para modificar nuestros viciados hábitos de vida y de consumo, hemos de desearlo intensamente, creer en ello, estar convencidos... para poder pasar de la palabra a la acción.
    Deseos intensos de superar nuestros deseos superfluos.¿Paradoja?
    Gracias a los dos.

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