sábado, 19 de marzo de 2011

La Marea... humana

Los medios de comunicación, y en particular los de Cádiz, nos han estado preparando estos días para la "Marea del Siglo": que si la luna se va a ver más grande que nunca, que si se van a ver los fondos marinos de lugares nunca antes vistos, que si la pleamar subirá hasta alturas insólitas...
En fin, una marea de 117º, cuando las "normales" tienen alrededor de 112º.
Total, que esta mañana, a pesar de ser
sábado, me he levantado tempranito para verla.
Un espectáculo.
Pero no me refiero solamente a la bajamar, que efectivamente ha sido la mayor que he visto desde que vivo en Cádiz.
Otro espectáculo era la marea... de gente que nos hemos echado a la calle, a hora tan temprana, para ver -o, diría mejor, para fotografiar- ese fenómeno natural.
Miles de personas en el Paseo Marítimo y el Campo del Sur.
Familias enteras, pandillas y grupos humanos diversos.
Atascos de tráfico y disputas por los aparcamientos.
Cientos de personas mariscando en las rocas, buscando erizos y coñetas, aprovechando la bajamar.
Una "procesión naturalista" de cientos de personas, llenando la carretera hacia el Castillo de San Sebastián para rodearlo caminando por las escolleras descubiertas.
Pero, lo que más me ha impresionado -ya digo- ha sido la enorme cantidad de máquinas fotográficas (incluida la mia) o, en su ausencia, de móviles fotografiando el acontecimiento.
Nunca fué tan fotografiada una marea.
En nuestra Sociedad de la Comunicación, en estos albores de la Revolución Tecnológica, parece que algo no existe si no lo fotografiamos.
Ya en 2005, en el entierro de Juan Pablo II, me llamó
la atención -por primera vez- el bosque de cámaras y móviles que sobresalían por encima de las cabezas de la multitud para fotografiar el paso del féretro.
Pero este es un fenómeno que se repite en cada situación de una cierta trascendencia, y no digamos si su importancia es global, lo que se llama un "acontecimiento histórico".
Parece que fuera más importante la foto que el momento mismo.
Necesitamos fotografiarlo... ¿para conservar el recuerdo? ¿para tener la certeza de que estábamos allí? ¿para poder subirlo cuanto antes al feisbu (o al blog)?
Que alguien me lo explique.

2 comentarios:

  1. Es que somos muy catetos.

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  2. Me imagino, Fernando, que la conciencia de nuestra propia finitud, nos hace querer eternizar esos instantes en una foto. Será que nos angustia que el momento se escurra en el tiempo?

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