sábado, 23 de abril de 2011

Tristeza nao tem fim

Ojalá siempre fuera un día soleado en nuestro corazón.
Ojalá nunca hubiera nubarrones y tormentas.
Pero la vida es yin y yang, inseparablemente unidos.
Dicen las personas sabias que si no existiera la oscuridad no podríamos distinguir la luz.
Tal vez esa sea la única utilidad de la tristeza: ayudarnos a reconocer y valorar la alegría cuando llega.
Pero, por lo demás, me parece un sentimiento inutil, esteril, que solo produce más tristeza.
Es cierto que ha inspirado a muchos poetas, pero ni siquiera eso la reivindica y justifica. No me gustan los poemas tristes.
A estas alturas de la vida, con mis pocos pelos blancos, no espero ya grandes pasiones y emociones, que fueron en otros momentos, con gran intensidad y felicidad pero también con tristeza y dolor.
Espero, si, un poco de paz, un punto de equilibrio, una cierta armonía...
Pero -inevitablemente al parecer- de vez en cuando sigue llegando la tristeza.
Tristeza por el desamor o el desencuentro, por la pérdida del amigo, por el fin de un sueño, por el dolor ajeno, por la injusticia...
Me llevo mal con la tristeza. Cuando viene, me invade todo, se me desborda por las comisuras de los ojos y me llena de suspiros el alma.
Me encierra en mi mismo, me aisla de los demás.
Me hace sentir como un niño chico.
Tal vez sea que me averguenza, o que me parece un sentimiento contagioso e intento no mostrarlo, aunque eso sea algo imposible.
Seguramente es un error entregarse a la tristeza y es más fácil salir de ella cuando se comparte, cuando se libera y desahoga.
Toda mi vida he intentado aprender como se hace, con poco éxito.
Pero nunca es tarde para aprender.
Tal vez por eso me atrevo a llamarla por su nombre, hoy, aquí.


3 comentarios:

  1. solo tengo ahora la posibilidad de enviarte un enorme abrazo, que apacigua el frío del alma y sujeta el peso del cuerpo cuando se viene abajo...

    Mi pequeño grano de arena para que vuelvas a sonreír a pleno pulmón.

    Un beso Fernando.

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  2. Hoy te leo y te escucho,
    que sabias palabras haces hasta de la tristeza, esa que nos ha de acompañar en nuestras vidas, pero que es no aprender?
    hacer lo que hacemos siempre?
    llorar?
    Aun sin más te puedo prestar mi cercanía y la sombra de mi arbol en la que suelo esconder mi tristeza y olvido la vergüenza y el ridículo para escuchar siempre una voz cercana.
    Con la tristeza seguimos creciendo.

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  3. Gracias siempre.

    Gracias al "objetivo 2015" por el abrazo enorme y por ese grano de arena mínimo y poderoso que llama a la sonrisa.

    Gracias al Jardinero, por su cercanía constante y por prestarme la sombra de su arbol para esconder tristezas. Si, creo que tienes razón, también la tristeza nos hace crecer.

    He recibido también muchos mensajes amigos en el feisbú y es difícil seguir estando triste cuando te llegan tantas caricias. Gracias siempre.

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