viernes, 6 de mayo de 2011

¿De qué escribir esta tarde?


Esta tarde no se muy bien de qué escribir.
Quisiera compartir la sorpresa triste por la muerte de Raúl Leis, que ha provocado un montón de correos de gente amiga y me ha re-vuelto el recuerdo de Carlos.
Porque, alguna vez, en algún encuentro en ésta o en aquella orilla del Atlántico, bromeamos con que Carlos Nuñez, Raúl Leis y Oscar Jara -siempre juntos, tan amigos, tan hermanazos- eran el "Trío los Panchos" de la Educación Popular, y por eso me resulta raro pensarlos por separado.
Oscar me escribe desolado. Para él la pérdida ha tenido que ser muy dura.
También me escribe, desde Argentina, Tato Iglesias, para compartir su incredulidad y su pena.
Y, entre otros muchos mensajes, me escribe emocionada Elvira, desde Barcelona, que lo conoció fugazmente, en uno de sus últimos viajes a España, y que, a falta de alguien más cercano, también quiere compartir conmigo su pena.
Pero no quiero hablar mucho de Raúl, que era un tipo grande por fuera y por dentro, que tenía un inmenso corazón, una extraordinaria sensibilidad -que se expresaba en los cuentos y en la fotografía- , una visión inteligente y un compromiso a toda prueba. De él se han dicho muchas cosas hermosas estos días, y algunas -si te interesa- puedes encontrarlas en Google tecleando su nombre.
Quiero subrayar aquí este cruce de mensajes tristes con amigos comunes o gentes que le conocieron y saben de nuestra amistad, que nos damos mutuamente el pésame.
Me parece curioso, y lleno de ternuras, porque no es una cuestión de protocolo o de cumplimiento con la familia o los más allegados, sino que necesitamos compartir la tristeza, decírnos en voz alta nuestra pena, acompañarnos, sentirnos juntos en momentos como éste. Parece que lo que nos consuela en la pérdida es compartirla, abrazarnos, aunque sea en la distancia y sentir próximo el corazón de los otros.
Tal vez es lo único sensato y sensible porque, al fin, somos huellas unos de otros, estamos formados por sus recuerdos, y seguimos vivos -incluso quienes ya no están- cuando unimos esos recuerdos que nos dejaron en un abrazo de caracol.
Pero también quisiera escribir esta tarde de "Las Patronas", que son 14 mujeres humildes mexicanas que, desde hace 15 años, preparan y reparten -en algún punto de Veracruz- bolsas de comida y botellitas de agua, entre los inmigrantes de toda Amércia Latina que viajan clandestinos entre los vagones de los trenes de mercancías camino de la frontera de los EEUU.
No se trata solo de la generosidad de estas mujeres que nada tienen, o de su fuerza y sabiduría impresionantes, o de que se jueguen la vida para acompañar -por un segundo- a quienes persiguen un sueño, o de su testimonio de una -otra- manera radical de hacer política en la solidaridad horizontal entre los más pobres, que cuestiona todos los discursos y las políticas públicas.
Es que, además de todo eso, estas mujeres nos transmiten la emoción y la alegría de la vida.
Nieves Prieto Tassier y Fernando López Castillo han hecho sobre ellas un precioso documental -"El tren de las moscas"- que fué galardonado con el premio al mejor corto en el pasado Festival de Cine Político de Ronda, y que yo copio aquí para que no te lo pierdas:








Pero, tras releer todo lo escrito, me pregunto si no he escrito -esta tarde- sobre lo mismo. Si el tema no ha sido uno solo, si Raúl (y Carlos, y Oscar, y Tato, y...) y Las Patronas no son, al fin y al cabo, la misma cosa, la misma historia de gentes que creen en la gente y en la vida, que trabajan humildemente para hacer un mundo mejor, que se entregan a un sueño y nos hacen, a todos y a todas, mejores personas y más dignas.

7 comentarios:

  1. Me llama Moi para invitarme a un próximo encuentro sobre decrecimiento en Sevilla y para decirme que "a ver si escribes entradas más alegres...que llevas una rachita!"
    Pues tal vez el tono de ésta pueda parecer triste, pero al menos la intención (y el regusto que me queda) no lo es.
    El recuerdo de Raúl no es triste, tampoco el de Carlos Nuñez, ni la lejana cercanía de Oscar o Tato, o tantos otros amigos.
    Desde luego no es triste mi sensación con "Las Patronas", todo lo contrario, me alegran el corazón y me reconcilian con tantos otros sinsentidos.
    Pero, en fin, como le decía a Tato en la respuesta a su mensaje, "brindo por la amistad y por las gentes que siguen vivas en los sueños que cultivaron y que comparten con tantos otros que no los dejaremos morir". Y
    lo hago, de verdad, con alegría.

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  2. "Gracias a la vida
    que me ha dado tanto
    me ha dado la risa
    y me ha dado el llanto
    ASI YO DISTINGO
    DICHA DE QUEBRANTO
    LOS DOS MATERIALES QUE FORMAN MI CANTO
    Y EL CANTO DE USTEDES QUE ES EL MISMO CANTO
    Y EL CANTO DE TODOS QUE ES MI PROOPIO CANTO..
    GRACIAS A LA VIDA....!! ! (violeta)
    Oscar Jara

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  3. ¡Fernando!

    ¡Sólo pretendía hacerte un guiño para que sonrieras!

    Comparto con Oscar y contigo que la vida está cargada de contrastes que nos dan sentido ("sentido" de sensaciones y de razones).

    Por lo demás, me encanta la honestidad y la sencillez desde la que está escrito tu blog...

    ¡Un abrazo!

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  4. Gracias, Fernando. Tus palabras alivian y alientan. Sobre todo animan y empujan.
    Un abrazo, Juan Carlos Núñez

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  5. necesitamos decir en voz alta nuestra pena: ayer perdimos a Pruden, dicho queda, lamento la muerte de Raúl, un abrazo

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  6. Abrazos a Oscar, más fuertes en estos días.

    Gracias a Moi, por sus palabras y por la sonrisa.

    Gracias a Juan Carlos, por asomarse hasta aquí, por sus palabras amables, por sus abrazos, por su recuerdo cálido.

    Abrazos, siempre, a José amigo (un tesoro de amigo).

    Gracias, gracias, gracias, gracias... La vida es hermosa cuando uno recibe abrazos tan entrañables.

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