domingo, 29 de mayo de 2011

El peor sordo

El PP está eufórico por su triunfo en las elecciones del pasado domingo y proclama que "el país quiere un cambio".
¡Que certero análisis!
Pero, para producir ese cambio que dice representar -¡oh paradoja!- nos propone más de lo mismo.
El PSOE, tras la derrota sin paliativos que atribuye a la crisis económica, al paro juvenil y a una deficiente estrategia de comunicación, dice haber entendido el mensaje.
¡Será por eso que también nos propone más de lo mismo!
Mientras tanto, las plazas de muchas ciudades españolas palpitan llenas de gentes que acampan y se reunen todos los días en asamblea para hablar de política, reclamar su derecho a ser escuchadas, a participar, a ser tenidas en cuenta...
Al mismo tiempo que los viejos partidos -en su autismo y su sordera histórica- hacen sus particulares análisis de la situación, o más bien cuentan lo ganado y lo perdido en términos electorales y de ocupación de sillones -que parece ser lo unico que les importa- la ciudadanía (y muy especialmente la gente más jóven) plantea en las plazas una enmienda a la totalidad de este sistema político y económico que considera su principal enemigo.
"¡Es la democracia, imbecil!", podríamos decir parafraseando la famosa replica de Clinton.
Dos de los lemas más coreados estos días en las manifestaciones y concentraciones callejeras dicen: "le llaman democracia y no lo es" y "que no, que no, que no nos representan".
Ya digo, una enmienda a la totalidad, la reclamación de un cambio radical en la manera de entender la política y practicar la democracia.
El PP se hace el sordo pero entiende pefectamente lo que reclaman, sabe que esas reivindicaciones radicales (que van a la raiz) suponen una clara amenaza para sus ambiciones de poder, por eso cada día es más beligerante y recurre a la descalificación, a razones de higiene urbana y orden público, a los intereses de los pobres comerciantes, para reclamar que se desalojen las acampadas.
No entienden que cada golpe represivo refuerza al movimiento y que, como se ha recordado estos días, aunque la gente abandone las plazas, ya ha aprendido cual es el camino para volver a ellas.
El PSOE está sordo, como boxeador noqueado. No entiende lo que le ha pasado. Con la boca chica parece culpar de la derrota electoral a los votantes que le abandonaron para quedarse en casa u ocupar las plazas.
Es incapaz de reconocer sus errores y sus incumplimientos, de asumir que fué él quien abandonó a sus simpatizantes y votantes.
Confía en que, reprimiendo el debate interno y cambiando -solo un poco- las caras de los carteles electorales, la desmemoria de la gente y el miedo a la derecha hará el resto.
Pero la respuesta a este desencuentro no puede ser otra que la profundización en la participación y en la democracia, política y económica.
No cabe pedir a sus simpatizantes y votantes potenciales que traguen con sus incoherencias (como hace la derecha al imponer la corrupción en sus listas) y les voten aunque sean con la nariz tapada, sino acercarse a ellos y ellas, abrir las orejas para escucharlos con humildad, y hacer suyas sus voces y sus sueños.

La realidad se mueve más deprisa en estos días. Pareciera que ha pasado mucho tiempo desde el 15M, y solo son catorce días. Los esquemas y categorías se quedan desbordados o anticuados por momentos. Hemos de seguir reflexionando. Y, sobre todo, hay que seguir escuchando y observando.

3 comentarios:

  1. grandísimo resumen ... un placer leerle,como siempre, maeztro... ;-)

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  2. “Todos somos descendientes de cobardes”...
    Aún reconociendo la probada dificultad para desaprender, es la falta de visión ilusionante lo que justifica el estancamiento y la parálisis. Escuchando una de la conferencia de Manuel Castells, me quedé con una frase y una parte de su discurso que me impacto:

    Según nos dice la neurociencia, el miedo es la emoción primordial del ser humano. El miedo es lo más importante que tenemos todos. ¿Por qué? Porque todos somos descendientes de cobardes. Porque los que eran valientes y no corrieron suficiente se los comieron las fieras.

    Por tanto, toda la sociedad está basada sobre la capacidad de instigar el miedo que todos llevamos dentro y la capacidad de las personas de superar ese miedo. Y esa superación sólo se hace con otros. No se hace nunca individualmente, se hace con otros. Y en la superación del miedo a través de proyectos individuales que se transforman en colectivos, sin dejar de ser individuales, a partir de ahí se empiezan a plantear críticas alternativas y debates sobre qué otras formas de vida todavía son posibles. Problamente ese es el miedo de por transforman una mejor sociedad, Felicidades por el dia de ayer. Te quiero yo tambien un beso

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  3. Gracias a Eraser, por volver por aquí, por su fidelidad lectora, por dejar su huella, y por sus palabras siempre amables.

    Gracias a Pedro, por todo lo anterior y por recordarnos que el miedo está siempre presente en nuestras emociones. En las de quienes nos resistimos a mirar las cosas con ojos y oidos nuevos, por miedo a perder nuestras falsas seguridades; en las de quienes nos llevamos mal con la incertidumbre del presente y del futuro, y acabamos prefieriendo "lo malo conocido"; en las de todos y todas.
    Pero tienes razón, el miedo se pasa compartiéndolo y esa es, probablemente, una de las grandes aportaciones de este 15M: las plazas llenas de gentes que compartimos miedos y descubrimos, poco a poco, que es posible superarlo, que junt+s podemos.

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