jueves, 19 de mayo de 2011

En la Era del Mesometo

Hace algunos años, mi amigo Rafa Lamata , en una de sus performances, describía el presente como la "Era del Mesometo".
Por eso, en esta época de resignación y adocenamiento globalizado, cualquier gesto de rebeldía, cualquier movilización social ha de ser siempre bienvenida.
Nos dan mucha envidia los tunecinos, los egipcios, los yemeníes... las multitudes de los pueblos árabes reclamando cambios en sus vidas, sus países y sus gobiernos, muchas veces a costa de la vida misma. 
Su recuerdo -salvando las grandes distancias- ha sido inevitable estos días, ante las movilizaciones masivas de jóvenes (y no tan jóvenes) en las calles y plazas españolas, reclamando "Democracia real, YA!".
Todavía no están muy claras las reivindicaciones concretas, aún no ha habido tiempo para que cristalicen, lo que se expresa de forma desordenada, balbuceante, es sobre todo indignación y cabreo. Es, fundamentalmente, un grito.
Se protesta contra la corrupción en los partidos políticos, contra la dictadura del bipartidismo, contra el sometimiento a los dictados del mercado, contra los banqueros y especuladores que causaron la presente crisis económica y están sacando beneficio de ella, contra la precariedad y la incertidumbre de futuro a la que el sistema condena a la gente, especialmente a los más jóvenes...
Es llamativo como estas movilizaciones han pillado por sorpresa a los partidos políticos, a los medios de comunicación, a los poderes económicos, a los sociólogos y politólogos, a los tertulianos...

Se buscan y cocinan todo tipo de explicaciones, algunas de las cuales parecen especialmente lúcidas.
¡No se lo pueden creer!
"¡Que la gente se revuelva y se sacuda la resignación!¡Que reclame cambios profundos! Hombre, eso está bien para El Cairo, para los arabes subdesarrollados, pero...¿en España? ¿en Europa?"
Ya han comenzado -especialmente entre la carcundia más reaccionaria- las insidias y las descalificaciones ("son ácratas, peligrosos antisistema, revoltosos, agitadores...") y en ello se les nota el miedo ante situaciones que no pueden controlar, que se les escapan de las manos.
La sorpresa ha sido también grande en los partidos de izquierda, adocenados en un pragmatismo posibilista, atrapados en la falta de respuestas diferentes a esta crisis profunda.
No saben como reaccionar y si no se aplican el cuento, si no impulsan una auténtica regeneración de la democracia, un cambio radical en la forma de hacer política, la historia se los llevará por delante.
Creo que ese cambio radical no debe quedarse tan solo en los partidos políticos, en los sindicatos o en los empresarios. No es que ellos estén podridos y el resto de la sociedad sea un ejemplo de ciudadanía. Es toda la sociedad la que se encuentra (nos encontramos) sumida en una profunda crisis de valores y actitudes, la que necesita una aténtica Revolución Etica.
Por otro lado, la alegría por la movilización no nos debe hacer olvidar las dificultades de mantenerla y profundizarla.  La esperanza de quienes sostienen el sistema -los peligrosos "prosistema"- es que quienes ocupan hoy las plazas se cansen, se aburran y vuelvan a sus casas. Cuanto más tarden en ello, más crecerá la descalificación.

Y luego está la cuestión de cómo traducir esa movilización -que es sobre todo indignación, cabreo- en participación política.
Con las elecciones municipales y regionales a la vuelta de la esquina, este próximo fin de semana, no está claro si el mensaje de las movilizaciones ha de traducirse en abstención electoral, en votos a los partidos minoritarios, o en votos en blanco.
¿Es posible pasar de la democracia representativa a la democracia participativa abandonando simplemente las urnas? ¿Es esa una forma de hacerle el juego a la derecha, dispuesta a sacar tajada de tanto desconcierto?

1 comentario:

  1. Ufffff... que dos cuestiones nos plantea este articulo en su cierre. El cierre de la exposición, que no de lo planteado. Esto tiene muchas migas y muchos flecos.
    Me atrevo, Fernando, a responder y dar + cancha.
    ¿es posible pasar de la democracia representativa a la democracia participativa sin pasar por las urnas? No lo se, pero, digo yo por ir tocando, no sin consensuar, sin dar cabida a la participación en dicha refundación de la democracia que estamos viviendo en pos de otro presupuesto. ¿Cómo? yo diría que en las asambleas de las calles + las de vecinos + asambleas de asociaciones + los espacios de la democracia representativa (consejos locales, parlamentos autonómicos y nacionales...) en definitiva con la suma (+).
    Respecto de hacerle el juego a una determinada fuerza (la conservadora) más dogmática en el voto de sus afines. Yo pienso que es probable. No significa que se de tal resultado, o sí, sin embargo esto es un signo que ya conocemos y es posible que, en esta ocasión, la imprevisible respuesta ciudadana, a la revolución española que ha iniciado su andadura, llegue a desbancar las probabilidades que barajan algunos, ya regodeándose con un futurible ascenso del número de votos que caerán en su tejado.
    Es lo que quiero sumar, gracias

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