viernes, 17 de junio de 2011

Deprisa, deprisa...

En muchos aeropuertos y estaciones ferroviarias, cada vez más, existen unos pasillos rodantes para recorrer las grandes distancias entre una y otra terminal.
Te subes a ellos, acarreando tus maletas, te colocas discretamente a la derecha y te dejas llevar.
O, si tienes mucha prisa, avanzas por el espacio de la izquierda para sumar tu velocidad a la del pasillo.
Claro que, en ambos casos pero especialmente si vas caminando, cuando se acaba la cinta fácilmente corres el riesgo de salir despedido y dar con tu cabeza y tu equipaje en la luna del "free shop" que se anuncia allá al fondo.
Recupero ahora esta imagen porque siento que el tiempo corre, ultimamente, muy deprisa.
Se me escapa de las manos.
Todo ocurre a una gran velocidad.
Sin darme oportunidad de mirar a mi alrededor, a las otras personas, al paisaje.
Deprisa, deprisa.
Estos que vivimos son, sin duda, tiempos de cambio. Cambios profundos en todos los órdenes. Todo cambia.
Cambios sociales, si, pero también -por eso- personales.
Porque nada de lo que ocurre en nuestro entorno, en esta sociedad "glocal" nos es ajeno.
Todo nos influye y nos importa. Todo nos construye. Incluso cuando no somos conscientes de ello.
Nuestro mundo está cambiando cada instante.
Hay quienes se resisten, quienes se niegan a esos cambios, quienes pretenden mantener inamovible la realidad... inutilmente.
Cuando se quieren dar cuenta, todo es diferente.
Y ellos o ellas se han quedado convertidos en rígidas momias.
Pero tampoco es fácil para quienes quieren -queremos- acompañar esos cambios.
Como en el pasillo rodante, el vértigo puede llegar a atraparnos, nuestra visión se nubla, todo es borroso, todo se confunde.
Y podemos sentirnos perdidos.
Echo de menos una pausa, que el tiempo, que el pasillo se detenga un instante, para tratar de comprender.
Pero no es posible.
Solo cabe dejarse llevar.





Estos días se escuchan muchas voces que -de forma abierta o solapada- se niegan a aceptar los cambios que vienen. Dicen que las cosas son como son, que no hay alternativa. Piden moderación y sensatez a quienes reclaman otro mundo. Denigran a quienes no se conforman. Apelan, sin vergüenza, al orden o a la democracia, aunque lo que defienden de verdad son los privilegios, la violencia de unos pocos.
Siento que todo se ha dicho ya. Y siento que el pasillo rodante de la historia les "escupirá" al final de la cinta, por mucho que se resistan.

4 comentarios:

  1. Enfrentar los retos

    Para Bruce Lee la vida era un proceso de autoanálisis lleno de retos y de crecimiento paso a paso, día tras día. Los desafíos tenían un significado, lo importante no es su dificultad sino nuestra reacción ante ellos, cómo nos dominan o son dominados por nosotros.

    La vida era para Bruce como un juego, una ilusión. No hay que dejarse cegar por ella, no hay que copiar moldes anteriores por muy buenos que sean, ni aprender de memoria enseñanzas dogmáticas que nos alejan de la frescura y espontaneidad propia del ser humano.

    “Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza; si pones agua en una botella, se convierte en la botella; si la pones en una tetera, se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede aplastar. Sé como el agua. Amigo mío, el agua que corre nunca se estanca, así es que hay que seguir fluyendo”.

    Pues eso: aprendamos a fluir con la vida, seamos agua. TQ. Nené

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  2. En el fondo creo que nunca he sido capaz de poner nombre a mis habilidades y no sé si eso me ha restado eficacia o fue mi salvación para no sucumbir a miedos y limitaciones. Lo cierto es que me siento en permanente reconstrucción, en una especie de puzzle de imágenes, sentimientos e intenciones cuya imagen final nunca veré.

    En el fondo, creo que tampoco me parece importante. Amante de las grandes teorías, mis mejores logros han venido siempre de decisiones aparentemente pequeñas. Grande-pequeño, cerca-lejos, arriba-abajo…. Pues va a resultar que tengo que recuperar Barrio Sésamo.

    Siempre me he rebelado contra el silencio ciudadano y ahora, que escucho más que hablo, me pregunto por el significado de esta contradicción. O tal vez ni siquiera me interesa. Ahora que, para bien y para mal, parece disiparse la pereza ciudadana siento que no tengo nada que decir. Quiero saber qué hay más allá, pero no consigo ver.

    Nunca podremos saber de una forma certera por qué se producen los hechos. O más sencillo aún, aunque sólo queramos constatarlos, ya estamos influenciados por lo que ahora consideramos importante, pero que igual no lo es. A veces quiero preocuparme por mi desconexión pero luego pienso, ¿qué más da? Toda sucesión de hechos que olvide estará a salvo en libros y documentos, en Internet, en otras memorias menos transgresoras que la mía.

    Los inventos nunca son lineales. Pequeñas porciones de conocimiento y grandes esfuerzos en ensayos aparentemente inútiles confluyen siempre, en algún tiempo histórico, a través de alguna mente lúcida (y seguramente mal-tratada) que probablemente tampoco funciona de un modo convencional.

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  3. Hola amigo te dejo este nuevo comentario sobre tu texto y tu sueños:¡Todos procedemos en la vida de esa fuerza vital llamado "Universo"!...Si despertamos y reconocemos en uno que somos una fuerza poderosa en cada segundo de nuestro existir, podremos apreciar que al bajar por la pendiente del tiempo, intuimos la cercanía de nuestros sueños y esperanzas a realizar en ese justo momento del despertar de cada mañana, sintiendo en lo más hondo de uno, el susurro lejano del aliento llamado vida..."Este "Magnánimo Universo" nos permite soñar a todos con una nueva vida", para no quedarnos sin mapa, aprendiendo a convivir de corazón los unos con los otros a través de los sueños hechos realidad por ser compensatorios, ya que son un espejo de nuestro "consciente profundo" en el que se refleja lo que hemos perdido en el tiempo, siendo lo mejor de todo, el permitirnos ver lo que se puede corregir en esta nueva visión de vida..."
    un beso amigo Fernando....

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  4. Gracias Nené, por muchas -muchas- cosas, pero también por este recuerdo de Bruce Lee.

    Gracias Pedro, una vez más, por las palabras sabias que siempre traes hasta este rincón. Cada comentario que aportas, daría para varias notas. Besos para ti.

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