viernes, 22 de julio de 2011

De la paternidad y la abuelidad

Hace pocos días, mi amigo Ignacio -a quien conozco desde que nació- ha sido papá y mi amigo Jose -su padre- ha sido abuelo. Me alegro mucho por ellos.
También me alegro por Lea -la recién nacida- y por Inés su madre, y por Cristina, su abuela primeriza, pero esta entrada va dedicadas a los varones.
Ignacio está todavía bajo los efectos de la impresión -él fué quien cortó el cordón umbilical- y dice que está "muy blandito", se emociona por cualquier cosa y se le saltan las lágrimas.
No me sorprende. Yo también me sentía muy especial cuando nació mi hija Ana, pensaba que tenía que notárseme en la cara y necesitaba comunicárselo a toda la gente con la que me cruzaba en la calle. Y, tres años después, la experiencia de ver nacer a mi hijo Pablo fué, sin duda, una de las más importantes de mi vida.
Creo que existe una patología, que los psicólogos llaman "envidia del embarazo", que afecta a ciertos varones y se manifiesta con síntomas de vómitos, nauseas, estreñimiento, e incluso con un incremento de peso proporcional al de sus mujeres embarazadas.
Lo comprendo: siempre he pensado que la maternidad es un gran privilegio de las mujeres, un regalo que les ha hecho la vida.
Poder gestar en su vientre, durante nueve meses, un nuevo ser. Sentir día tras día como crece y se mueve. Parir y saber que esa personita que mama de tu pecho es carne de tu carne, una parte de ti misma.
Me parece algo envidiable, una experiencia única.
A los varones nos queda -quizá- el consuelo de poder vivir todo ello de cerca y, de unos años para aquí, el permiso social para sentir y expresar nuestros sentimientos en lo que supone una nueva forma de ser padres.
Si, en medio de todos los cambios que nos toca hacer a los varones, redefiniendo la masculinidad en una sociedad no patriarcal, también nos toca reinventar la paternidad.
Lo de Jose es otra historia. Nunca fué especialmente "niñero" pero con los años ha ido descubriendo la magia y la alegría de la infancia y lleva mucho tiempo soñando con su "abuelidad".
Esta nueva condición también está removiendo sus emociones y sentimientos, le está cambiando y le hará, sin duda, más tierno y más sensible, todavía. Será un abuelo extraordinario.
Y todo ello, en estos tiempos difíciles que corren, se convierte en una buena noticia, en un grito de esperanza, en una apuesta por la vida que quiero celebrar hoy.

4 comentarios:

  1. Me emociona mucho todo lo que dices, todo lo que sientes y lo que transmites a Jose e Ignacio. Tú también serás un abuelo extraordinario (de momento habremos de conformarnos con ser abuelos "putativos" de Lea, ya que Ignacio es un poco hijo también).

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  2. Qué bonito lo que escribes Fernando.La verdad es que la experiencia de ser mamá es maravillosa...Como bien dices: saber que dentro de tí va a crecer una personita ya te sobrepasa y emociona a rabiales teniendo la sonrisa puesta, que parece que crece con tu barriga cuando, como en mi caso, el embarazo va estupendamente....Sentir "el efecto nido" sorprende y te hace prever que ya a partir de ese momento evolucionarás hacia otra persona que es ser madre además de mujer...
    Parir, aunque acojona, emociona más que duele..y es impresionante que tu pequeño un día esté dentro de tí y al siguiente, junto a tí en la camilla...y ya Quique no se separó de mí, subió conmigo a la habitación y empezo a ser parte de mi vida....A los dos años y medió también Nació mi niña,.....En fin no me enrrollo más. GRACIAS POR TUS PALABRAS, que además de llegarme muy adentro, me han hecho por un momento emocionar de tal manera y atraer recuerdos a flor de pie....Un abrazo pa tí y pa Nené, estupendos abuelos seguro.....

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  3. No imagines que eres menos de lo que eres, tampoco mas de lo que eres, pero siempre busca convetirte en lo mejor de lo que seas capaz. Eres una semilla fertil del creador de todas las cosas y no estás destinado a permanecer sin germinar, sino a florecer y crecer haciahorizontes ilimitados. Es tu destino descubir tus talentos. "Las estaciones de la vida" by Jim Rohn
    Estimado Fernando esta refrexión viene bien a tu escrito de hoy, un besote

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  4. Gracias.

    A Nené, por tantas cosas y también por leerme y dejar sus comentarios. Esta es, al fin y al cabo, otra forma de comunicación ¿no?

    A "Anónimo" (que intuyo se trata de Ana)por compartir esas emociones y sentimientos tan intimos... que nos dan todavía más envidia a los varones.

    A Pedro, que siempre está ahí, y que tiene una impresionante colección de pensamientos de mil y un sabios, que siempre "vienen bien". Un besote también para ti.

    Y besotes y gracias a los tres, por enriquecer este rinconcito hecho de palabras.

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