lunes, 19 de septiembre de 2011

Mocos

Ya se que el título no es muy sugestivo que digamos, pero es que tengo un trancazo desde hace tres días, y solo tengo mocos, y mocos, y más mocos.
Lo menos llevo gastados 15 paquetes de pañuelos de papel y estoy hasta el gorro de beber agua y -de rebote- pasarme día y noche meando.
Yo que estaba tan contento con mis baños matinales en la playa, con mis zumos de naranja, con mis ejercicios de Qi Gong... convencido de que -este año si- iba a librarme del catarro.
Y aquí me tienes, tirado en la cama, congestionado hasta las trancas, invadido por los estornudos, toses... y mocos.
Cuando estoy acatarrado, especialmente los primeros días, no estoy para nada y para nadie.
Lo único que me apetece es dormitar -si puedo, a ratos, con agitación febril- y dejar pasar el tiempo (mientras estornudo, bebo agua, meo, toso y me sueno los mocos).
A cuenta del catarro, he dejado de escribir mi entrada habitual en este blog el viernes pasado, y de participar en unas interesantes jornadas de debate en Valcarcel Recuperado, y de acudir a la manifestación en defensa de los servicios públicos del domingo, y de reunirme con los compañeros de Luz y Sal para hacer nuestro blog colectivo...
Y es que, ya digo, cuando tengo un catarro, en su fase más aguda, no tengo ganas de hablar, de leer, de hacer nada, de comer... no estoy para nadie.
Mi mujer -que dice que siempre se lo pego- no quiere acercarse a menos de un par de metros de mi, y se niega a darme besos, abrazos o cualquier otra muestra de cariño (de chingar ni hablamos). El catarro lleva añadida la pena de ostracismo familiar.
Y luego, eso que dicen de que los catarros duran siete días con medicación y una semana sin ella, o sea, que ya te puedes tomar lo sea que no te queda otra que vivirlo, todo el proceso, paso por paso: el goteo de la nariz, los estornudos, los mocos, la congestión nasal, la voz tomada, la fiebre, el dolor de cabeza, el picor de garganta, la tos de garganta, la tos de pecho...
Así que me lo tomo con paciencia... y con una aspirina cada seis horas.

2 comentarios:

  1. ¡Lo que me faltaba! ¡Ahora dice que le falta cariño y es tratado como un apestado! Yo creo que el catarro, además de producirte mocos te produce tontería en las mismas dosis. Pero, por dios, ¿tú crees que mi amor es tan profundo como para dejar que me reboces en tus mocos? Si crees eso debo informarte que llevas 35 años equivocado (eso es una jartá de tiempo). El amor es lo que tiene, que no se deja seducir por cantos de sireno constipado. Así que, aquí te espero, en la frontera libre de virus para darte muchos besos cuando se te pase el catarro y la tontuna.
    Nené

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  2. ¡Ay que dolor de hombres!
    Tu santa

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