lunes, 3 de octubre de 2011

Taller de Abrazos

"El Abrazo" de Juan Genovés
El primer objetivo propuesto era "realizar un encuentro" y -dándole vueltas- se me ocurrió que nada como un buen abrazo para encontrarse.
Así que les propuse iniciar las jornadas con un Taller de Abrazos y les pareció bien la idea.
Empecé contándoles que quienes saben de esto dicen que las personas necesitamos un mínimo de 6 a 8 abrazos diarios para mantener una buena salud y alcanzar el equilibrio afectivo.
Y les hablé de Mātā Amritanandamayī Devi, más conocida como Amma, la gurú india que lleva 30 años viajando por el mundo repartiendo millones de abrazos.
También les expliqué que el abrazo es cosa de dos -o más- personas, y requiere la entrega de quienes participan en él. Es absurdo abrazar a un maniquí. Es imposible abrazar a alguien que se resiste y se niega al abrazo.
El abrazo debe realizarse con plena conciencia, dándose tiempo, sin prisas.
Y tras estas indicaciones previas, comenzamos a experimentar algunos de los muchos tipos de abrazos que existen.
Comenzamos con el “Abrazo al Espacio”, en el que cada cual abraza al universo, al mundo que le rodea, a un árbol, a la hierba, al aire…recogiendo con sus manos y llevando hacia su corazón la energía del cosmos que todo lo llena, abrazándose con ella.
Seguimos con el “Abrazo de Mariposa”, en el que cada cual abraza su propio cuerpo, cerrando los ojos, concentrándose en su propia respiración, escuchando su corazón.
Luego vino el “Abrazo de Verano”, por parejas, en silencio, cogiéndonos mutuamente por los hombros, mirándonos a los ojos, abrazándonos con la sonrisa y la mirada.
Y, más tarde, el "Abrazo por la Espalda”, rodeándonos con los brazos y la cabeza, transmitiéndole fuerza y energía a la otra persona, para cambiar después los papeles.
Después llegó el “Abrazo Mental”, con las cabezas juntas, en silencio, mejilla con mejilla, los ojos cerrados, abrazándonos por la cintura y tratando de conectar con las emociones de la otra persona, sintiendo lo que siente.
Continuamos con el “Abrazo con Masaje”, acariciando mutuamente la espalda de la otra persona, tratando de transmitirle bienestar y tranquilidad.
El siguiente fué el “Abrazo Oriental”, rodeándonos con todos los brazos y dejando caer nuestra cabeza en el hombro de la otra persona, acompasando nuestra respiración y nuestra mente.
Más tarde vino el "Abrazo de Invierno" o “Abrazo del Oso”, con todo el cuerpo, ronroneando o emitiendo pequeños gruñidos, tratando de dar calor y contener a la otra persona.
Seguimos con el “Abrazo por Tríos”, abrazándonos estrechamente de tres en tres personas, rotando para estar en medio y recibir el abrazo de las otras dos.
Nuestro taller terminó con el “Abrazo de Grupo”, cogiéndonos de las manos, luego de los brazos, de la cintura, para ir formando un círculo más y más pequeño, hasta formar una piña compacta.
Pero, además, reservamos -para concluir las jornadas- el "Abrazo del Caracol", que nos enseñó Tato Iglesias, en el cual todo el grupo, cogido por las manos, va enrollándose sobre si mismo formando una estrecha espiral de abrazos.
Por último, comentamos la experiencia entre todos y todas.
Confesamos que, especialmente al principio, no nos había sido muy fácil entregarnos al abrazo, pero, conforme avanzaba la experiencia, crecía la confianza en las otras personas del grupo, y sentíamos su energía, y la nuestra al compartirla.
Las risitas nerviosas del comienzo fueron transformándose en silencio y concentración. Los abrazos fueron ganando en intensidad y emoción.
Luego, en los días siguientes de las jornadas nos entregamos a la reflexión y al análisis, que evaluamos al final como muy provechosos y productivos.
Quiero creer que ayudó mucho el haber iniciado el camino con la emoción y la fuerza del abrazo.
Y por eso quería compartirlo aquí, para celebrarlo y para animaros a que lo experimentéis cuando tengáis oportunidad y me contéis después los resultados.

4 comentarios:

  1. Me parece una idea genial la del taller de abrazos. ¿Nos puedes dar más pistas para poder reproducirla?
    Gracias

    Ana

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  2. Más pistas "técnicas":

    -Creo que la descripción de los abrazos es suficiente, pero podéis ampliar o cambiar los tipos de abrazos a experimentar, y completar la descripción añadiendo indicaciones que ayuden a su comprensión recurriendo a: http://psicologosperu.blogspot.com/2010/07/tipos-de-abrazos.html

    -Es importante que cada abrazo se realice con personas diferentes del grupo, así se contribuye al conocimiento mutuo, la creación de confianza, la cohesión grupal...

    -Cada abrazo debe durar un mínimo de 15 o 20 segundos. Tras cada abrazo se dejan 15 o 20 segundos más para que las parejas o trios puedan comentar sus sensaciones entre si.

    -El taller se puede realizar en tres tiempos: 1) Introducción (explicando la importancia de los abrazos y las indicaciones para realizarlos), 2) La experimentación de los distintos abrazos (se pueden describir en hojas de papel que son leídas por distintas personas participantes), y 3)Coloquio abierto final para compartir las sensaciones, vivencias, aprendizajes... de las personas participantes.

    -En total, el taller se puede realizar en 30-35 minutos, si probamos unos 10 tipos de abrazos diferentes.

    Creo que con estas pistas podéis realizar sin problema el Taller.
    Un saludo

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  3. Tato Iglesias me envía por correo electrónico un nuevo abrazo que es un hallazgo: el "Abrazo Olimpico", en ronda, cada participante va abrazando al resto, y se suceden en la ronda hasta que todos/as abrazan a todos/as.
    Lo incorporaremos a futuras experiencias.
    Otro abrazo

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  4. Tocarnos constituye una necesidad básica y fundamental, tan importante como alimentarnos o protejernos de la intemperie. El contacto físico es una de las formas de comunicación más profunda e intensa de los seres humanos. Desde el cotidiano acto de estrecharse las manos, o darse un abrazo -o un beso- como señal de encuentro y despedida, hasta los mimos y caricias entre una madre y su hijo recién nacido (que forman los cimientos de la personalidad), ponen de manifiesto la permanente y poderosa acción del tacto como medio de comunicación.

    Algunos actos que involucran el tacto están cargados de agresividad, como el dedo acusador que apuntamos hacia alguien, o un golpe en el rostro. Otros transmiten ternura, como el abrazo que acalla el llanto de un niño, o la mano que colocamos en el hombro del adolescente sin sosiego. Ante semejante poder comunicacional, no ha de sorprendernos que los políticos se acerquen a las multitudes para "entrar en contacto directo con el pueblo", con la esperanza de cosechar votos el día de las elecciones.
    un abrazo
    pedro

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