viernes, 9 de diciembre de 2011

De inventores, poetas y maestros

Ya he declarado mi admiración -vieja en el tiempo- hacia Antonio Rodríguez de las Heras, de quien me honro en ser amigo.
Pues bien, dice Antonio: "Sabremos si hemos entrado un día en la Sociedad del Conocimiento... si en esa sociedad tres actividades, tres personajes, tienen la consideración, el reconocimiento que no han tenido en este modelo de hoy y en los anteriores. Estos tres personajes son: el inventor, el poeta y el maestro. Porque no habrá una nueva sociedad, basada en transformar información en conocimiento, sin tecnología, cultura y educación".
Me gusta imaginar esa sociedad del futuro que valore en tanto a esos tres personajes, que esté atenta a sus búsquedas y sus hallazgos.
Pero no cabe esperar al futuro.
El futuro es ahora, ahora, ahora...
El presente es inaprensible.
El futuro nos atrapa siempre.
Y cuando no lo hace es que la muerte ha llegado. 
Por eso me siento en la plaza a buscar con la mirada y el oido a los poetas, los maestros y los inventores de ahora mismo.
Respecto a los poetas, uno de ellos está llamando a la puerta de nuestras conciencias. Se llama Jorge Riechmann, y nos dice: "La poesía puede abordarlo todo en estos tiempos sombríos, los conflictos políticos, sociales, ecológicos, económicos, que dan forma a la vida cotidiana de la gente. Necesitamos una cultura que se dé cuenta de la deriva terrible en la que llevamos decenios inmersos. Una cultura de oposición radical a los poderes hoy dominantes, una cultura que sepa hacerse cargo de las pérdidas y que saque fuerzas de flaqueza para enfrentarse a esa plutocracia nihilista que gobierna nuestras sociedades. Hay que reivindicar la cultura de la pobreza."
Y me detengo un rato en sus poemas.
En cuanto a los maestros, tenemos -afortunadamente- muchos maestros y maestras a quienes escuchar, de quienes aprender, que pueden ayudarnos a entender la complejidad del presente que vivimos.
El mismo Antonio Rodríguez de las Heras es un ejemplo de ello, y un buen ejemplo porque acompaña la sabiduría con la humildad, es un maestro cercano y accesible.
Pero escucho ahora la voz de otro maestro, este se llama Daniel Innerarity, y dice: "Creo que la ciudadanía tiene más capacidad de escuchar la verdad y de reconocer los errores de lo que los políticos se creen. Tratan a la gente como si fuera menor de edad...Podemos comprender y exigir al mismo tiempo. No lo que hacemos ahora: desentendernos de nuestros deberes como ciudadanos, no formarnos una opinión ajustada a la complejidad de las cosas y al mismo tiempo no soportar que nos digan la verdad".
Tampoco nos faltan inventores, de hecho son hoy mucho más apreciados que los poetas o los maestros. Son como líderes mundiales o estrellas del rock, por ejemplo el recientemente desaparecido Steve Jobs.
Podría destacar a muchos de quienes parecen convertir la tecnología en la nueva panacea universal, pero he preferido fijarme en un modesto invento, lo llaman "Un litro de luz" y sirve para iluminar las oscuras chabolas de Filipinas. Me quedo con él por humilde y luminoso, porque me habla de cómo introducir un poco de luz en la vida de las personas más pobres.


2 comentarios:

  1. Platón ya proponía el gobierno de los filósofos como la forma perfecta de gobierno. No estaría mal un gobierno de poetas, maestros e inventores. Seguro que lo hacían mejor que los mercaderes que nos gobiernan.
    Saludos.
    Ramón

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  2. Pues si, Ramón, un gobierno de sabios filósofos no nos vendría mal tampoco. Ya tenemos casi completo el plantel, solo nos sobran -como tu dices- los mercaderes, que se han hecho con el gobierno y con todo el paisaje. Parece que lo único importante es la economía, el negocio. Pero vendrán tiempos mejores.
    Un abrazo

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