viernes, 30 de diciembre de 2011

Deseos

Quisiera aprender a vivir cada día con menos.
Alcanzar la serenidad de una vida más y más sencilla.
Disfrutar la compañía de las personas que quiero.
Presenciar otros atardeceres y caminar por la orilla del mar, empapándome del ruido de las olas.
Gozar largas sobremesas de conversaciones pausadas, con el sol entrando por la ventana de la cocina y una copa de vino en la mano.
Realizar trabajos que desafíen mi imaginación y mi conciencia.
Encontrar nuevos libros que me trasladen a otros universos, o releer las viejas historias que guarda mi memoria.
Muchas horas de juegos con mis amigas y amigos más pequeños.
Viajar, no solo por los nuevos paisajes sino por la aventura de descubrir otras personas y culturas.
Muchos amaneceres de abrazos y ternuras, de confidencias susurradas, de besos de mariposa.
Volver a encontrar a los amigos que están lejos, abrazarlos, decirles que les quiero.
Llenar los oídos y el corazón de muchas músicas.
Navegar silencios para escuchar mi alma.
Caminar las calles del brazo de las gentes humildes, gritando por el mundo, por la justicia, por la libertad, por la vida.


A punto de empezar el año 2012, que -según la profecía de los Mayas- será el último de la cuenta, lanzo mis deseos al viento, por si algún genio -de los que viven en lámparas maravillosas- los escucha. Mi deseo es que todos y todas vivamos un año lleno de paz y felicidades (ya sabéis, de esas pequeñitas y cotidianas).
 

1 comentario:

  1. Espero no llegar tarde a esta expresión de tus deseos para hacerlos míos, para contemplarlos, para respetarlos, y para hacer realidad los que estén en mis manos y en mis pestañas. Quiero tu sencillez, te quiero a tí. Nené

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