jueves, 22 de diciembre de 2011

Que compartan ellos

Tengo varios amiguetes de esos a los que llaman PSH, o sea, "personas sin hogar".
Por lo general, son gente que han tenido una vida dura, difícil, porque un día metieron la pata, o les vinieron muy mal dadas, o tiraron por la calle equivocada... y -rodando rodando- se encontraron al fondo del pozo, sin hogar, sin familia, sin amigos, sin esperanza, sin nada.
Su historia está llena de caídas, pero también de "levantadas", de resoluciones y esfuerzos por salir del hoyo, por dejar el alcohol o las drogas -que fueron causa o consecuencia de la calle- por recuperar a sus familias rotas, por encontrar un trabajo que les permita "normalizar" sus vidas.
Les admiro mucho. Creo que, en su misma situación, teniendo que superar los retos a los que hacen frente, hace tiempo que yo estaría hundido o tal vez ya me habría quitado de enmedio.
Mi vida es y ha sido, sin duda, muy fácil al lado de la suya.
En la mayoría de los casos, estos amiguetes comparten los mismos valores -y hasta los mismos prejuicios- que la sociedad que los excluye. Es una paradoja, si, pero la vida en la calle no les ha quitado el sueño de querer ser como esos hombres y mujeres que les miran con desprecio o incluso con asco cuando se cruzan con ellos. 
A veces, alguno de esos amiguetes tiene "conciencia social" y gasta una mirada crítica con esta sociedad nuestra, y saben que lo suyo no es una cuestión de caridad sino de justicia social.
El otro día, uno de ellos me decia: "lo vuestro (se refería a la gente "solidaria", "progresista") es cojonudo, dais lo que os sobra -cuando lo dáis- pero... ¿compartir lo que tenéis? ¡Y una mierda! Tu en tu casa y yo en la calle."
Estábamos en medio de una "celebración navideña", rodeados de "voluntarios" y "trabajadoras sociales" que se ocupan de echar una mano a las PSH. Me tragué con dificultad el pincho de tortilla, miré para mis adentros, y no tuve más remedio que reconocer que el tio tiene razón: se me -nos- llena la boca reclamando otro reparto de la riqueza para construir un mundo más justo, pero hablo -hablamos- de los gobiernos, de los políticos, de los banqueros... de los otros.
Y, mientras tanto, sigo viviendo acojonado por el miedo de perder todas esas cosas -muchas de ellas innecesarias, inútiles- que llenan mi vida.
Ah!... por cierto... el Ayuntamiento de Madrid ha anunciado que multará con 750 euros a las personas que busquen comida en los cubos de basura.

7 comentarios:

  1. Sí y tengo entendido que el que no pague la multa, le van a embargar la nómina o los bienes que tenga, el carro del super, la olla oxidada, el abrigo del 36...En una frase estoy de acuerdo con Trillo.¡¡¡¡MANDA GÜEVOS!!!!

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  2. Pues si, Anónimo, menuda sandez!
    En vez de cambiar esta sociedad injusta que excluye, en vez de poner los medios para que nadie pase hambre, ni frio, amenazan y multan a quienes nada tienen. Es el mundo al revés. Pero, no te olvides, todos y todas somos complices.
    Gracias por tu comentario.
    Un saludo.

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  3. El año pasado, la próxima alcaldesa de Madrid hablaba de que "Los sin hogar son una dificultad añadida para mantener la limpieza". ¡Toma!
    http://www.20minutos.es/noticia/820082/5/botella/indigentes/limpieza/

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  4. Efectivamente, Anónimo, afean el paisaje y ensucian la vista para las personas como dios manda.
    ¡Qué pena!

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  5. Una ciudad es un ente cambiante, complejo, un sistema de infinitos nódulos potenciales, pura entropía. Siempre hay problemas y soluciones, cosas buenas y malas. Y los problemas se gestionan, no se dejan que se pudran mientras te gastas el dineral en dar buena imagen. La gente que vive en la ciudad, el ciudadano, no necesita que se le venda ningún mensaje.
    Ellos pisan las calles, hacen la compra, quedan con los amigos, se enamoran y desenamoran en las plazas y pagan los impuestos correspondientes a los servicios públicos. Saben de qué va la película. Y las ciudades deberían hacerse para ellos.
    Las ciudades son personas y ahí está la verdadera ventaja competitiva en “imaginar, sentir, pensar, adaptarnos, adoptarnos, improvisar, organizar, intuir, crear“.
    Recorrer las calles la tarde/noche ofrece, al menos en las ciudades pequeñas, una curiosa visión de la brecha que se agranda en proporción directa al olvido de sus instituciones: la que se genera entre la mayor esperanza de vida y la evolución del modelo cultural en el que la división entre trabajo y vida, entre lo personal y lo profesional, es cada vez más difusa.
    No me estoy refiriendo a ningún estudio sino a un indicador muy simple, las posibilidades de aparcamiento. En la medida en que se mantiene la tradición de cenas en familia, los traslados masivos a zonas habitualmente vacías dan algunas pistas del mapa de las ciudades.
    La tecnología es necesaria, pero no suficiente. La verdad está ahí afuera “pero exige una aproximación verdadera a esa red, a sus miembros, a sus intereses y sus motivos“. Es importante, y urgente, recuperar el diálogo interior y las conversaciones para poder repensar las estructuras.
    Quiza este tipo de personas son las vez a las otras personas como nos movemos dentro de la ciudades. Un besote amigo

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  6. Querido Pedro,
    Todo mi cariño y mis mejores deseos para ti. Recupérate pronto para que podamos compartir ese chocolate pendiente (y el heladito en Los Italianos).
    Un abrazo

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  7. Estoy sentado, gozando el sol de este último día del año, en el Paseo del Vendaval y llega Juan, que viene de tocar y cantar en la Calle Ancha.
    Me cuenta que ha reunido el dinero para irse a su pueblo en autobús, a pasar esta noche vieja con su hermana.
    Caminamos juntos por el paseo, en dirección al "zulo" -como él le llama- donde duerme, forrado de cartones y tapado con cinco mantas.
    Me dice que ha pasado una mala racha, "no por el alcohol o por las drogas, es que tenía el ánimo chungo". Le digo que eso nos pasa a todos uno u otro día, y que cuando le vuelva a pasar mande un SOS a los amigos para que le echemos una mano, aunque solo sea con un ratillo de charla.
    Nos despedimos en el Paseo Marítimo, le deseo una buena noche y que el año que viene venga un poco mejor, que se acabe esta puta crisis."Yo ni lo voy a notar. Para mi siempre es crisis."
    (31-12-2011)

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