Por la mañana temprano me desayunaba con la entrevista que Amador Fernandez-Savater le hacía en Público al psicoanalista e investigador Franco Ingrassia, y que se abre así: "Los lazos sociales que establecemos resultan cada vez más inestables, débiles y heterogéneos. Toda experiencia compartida se despliega hoy sobre un fondo de contingencia, fragilidad e incertidumbre".
Más adelante, dice Ingrassia, hablando de la "dispersión" que caracteriza nuestro tiempo: "crece una cierta sensación de ser como náufragos a la deriva, sin capacidad de incidencia sobre nuestro rumbo, aferrados a recursos que encontramos desarticulados, en flotación, pero sin los cuales no podríamos subsistir. El acceso a la salud, la vivienda, la cultura, el trabajo o la experiencia amorosa se vuelven precarios, intermitentes, sujetos a composiciones tan contingentes como las condiciones en las cuales deben desplegarse".
Mira por donde, nuestra reunión se realizaba en el Centro Vecinal de la Casa Grande del Pumarejo, un antiguo palacio señorial, abandonado por la desidia administrativa y el furor especulativo, recuperado y defendido con uñas y dientes por vecinos y cuasivecinos del barrio, que se niegan a perder este espacio de vida y relación, de cultura y de memoria, que lo convierten día a día en un rincón de convivencia y de construcción colectiva.
Nuestro VIEPA 2011, que se realizará en el madriñeño Barrio de la Prospe, tendrá por lema "Miradas de ida y vuelta: encuentros, laberintos y caminos". Y por eso dedicamos mucho tiempo de nuestra reunión a hablar de los encuentros que hemos disfrutado -los cinco anteriores de Educación para la Participación, pero también otros muchos- y que han ido alimentando nuestros aprendizajes personales y colectivos a lo largo del tiempo.
También nos asomamos -solo un poco- a los laberintos de la realidad y el momento presente. Laberintos de cambios continuos y crisis permanentes, de miedos y contingencias, de aparentes callejones sin salida, de dispersión y pérdida de raices, de espejismos e incertidumbres... que a veces pareciera que fueran a atraparnos.
Y nos preguntamos -pensando en nuestro próximo encuentro- por los caminos que hemos de recorrer para construir las nuevas formas de la Educación para la Participación aquí y ahora.
Como apuntando algunas respuestas a nuestros interrogantes, Ingrassia concluye la entrevista: "La dispersión no es un enemigo, sino el nuevo fondo de lo social a partir de cual debemos tomar las decisiones individuales y colectivas. El desafío no es hoy, como podía ser en los años 60, luchar contra los papeles y los lugares previamente asignados para nosotros por la maquinaria estatal, ni tampoco la toma del poder, sino más bien la autoproducción -de forma constante y a través de la creatividad- de los modos en los que queremos vivir allí donde la dispersión tiende a destituir las configuraciones que osan establecerse. En condiciones de dispersión no hay cadenas que romper, sino experiencias colectivas que componer y sostener en entornos altamente variables, de modo que, posiblemente, la cuestión pase por pensar en términos de autoorganización y de políticas igualitarias".
Esas palabras encontraban su pleno sentido en la Casa Grande del Pumarejo, una experiencia colectiva y creativa repleta de emoción, de autoorganización y construcción de nuevas relaciones y espacios para la vida.
Este lunes en que escribo es el Día de Andalucía, y para que quede constancia, aquí os dejo el regalo de Enrique y Estrella Morente cantando la emoción del Himno de Andalucía.


