domingo, 22 de enero de 2012

Terapia Antishock

Hace unos días vi por la tele el documental "La doctrina del shock", basado en el libro del mismo título, en el que Naomi Klein nos descubre algunas de las claves que se esconden tras la economía neoliberal que rige nuestro presente.
Sostiene, con datos contrastados, que el neoliberalismo, inspirado en las teorias del economista Milton Friedman pretende acabar con los derechos socioeconómicos y sociopolíticos de la población, mediante impactos en la psicología social -shocks- derivados de desastres o contingencias (guerras, 11-S, desastres naturales...) de manera que, ante la conmoción y  la confusión que provocan, se puedan hacer las reformas más impopulares sin resistencia social.
Dicho de otra forma: el miedo, la represión, la incertidumbre... como armas del "capitalismo del desastre", como forma de hacernos tragar la pérdida de derechos y libertades, de aceptar la precariedad o la pobreza, el reparto injusto de la riqueza.
No se si todo lo que cuenta Naomi Klein es cierto, pero si creo que la crisis actual es posible -y muy rentable para el gran capital- porque el miedo se utiliza de manera sistemática para mantener sumisa a la población.
Efectivamente, lo han logrado: cada día nos bombardean con malos augurios, con oscuras previsiones, y en las conversaciones de los bares, en los autobuses, en la cola del pan... lo que puede palparse es el miedo generalizado al futuro.
En el mismo documental, se recuerda la famosa frase del presidente Franklin D. Roosevelt en la que, ante la depresión derivada del crack económico de 1929, prevenía a los norteamericanos: "de lo único que tenemos que tener miedo es al propio miedo".
Estoy de acuerdo y creo que hemos de hacer lo que sea para combatir ese miedo que quieren inyectarnos, así que me atrevo a invitar a los lectores y lectoras de este blog a proponer y compartir medidas de "terapia antishock". Aquí van algunas:
  • No creerse la mentira de que somos culpables de lo que está pasando: los culpables son los banqueros y los grandes especuladores, codiciosos e insaciables en su afán de enriquecerse, y los gobernantes complices que han tolerado o apoyado este estado de cosas.
  • No creerse que no hay otras alternativas posibles. Las hay, y tienen que ver con repartir y compartir, con la solidaridad y el apoyo mutuo, con la convivencia y la fraternidad, con la igualdad y la justicia...
  • Hacer más y más cosas junt+s, colectivamente: celebrar, festejar, bailar, cantar, crear, hacer música, pintar murales, cocinar, comer, construir cosas (proyectos, alternativas...)...
  • Reciclar, reutilizar, reparar, aprovechar y compartir los recursos existentes, alargar la vida útil de los aparatos, de los objetos...
  • Negarse a seguir el juego: no derrocho, no consumo, no pago...
  • Reirnos mucho, divertirnos, jugar, disfrutar de las cosas sencillas...
  • Frecuentar a los amigos y amigas, hacer nuevas amistades, multiplicar los espacios y momentos para el encuentro interpersonal, comunitario, para la convivencia, para cuidarnos mutuamente...

4 comentarios:

  1. Caminar por la playa, por el monte o por el campo, con los amigos. Recuperar las excursiones, con merienda incluida.

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    1. ¡Si! ¡Las excursiones con merienda! ¡Me apunto!

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  2. Esta es una sociedad insolidaria y más en tiempos de crisis, por eso comparto contigo la idea de recuperar la comunidad, lo comunitario, en el barrio o en el entorno más cercano, frente al individualismo, el egoismo, el sálvese quien pueda.
    Un saludo

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    1. Lo comunitario y lo colectivo, y lo grupal. Hacer cosas junt+s, romper el aislamiento, compartir ideas y sueños, apoyarnos mutuamente, cuidarnos...
      Saludos para ti, Maite

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