viernes, 20 de abril de 2012

Caca en el coco

Vivimos tiempos oscuros, y no estoy pensando en la omnipresente "crisis", sino en la constante y profunda comedura de coco que la acompaña.
Estos son tiempos de hegemonía del que José Saramago llamaba "pensamiento cero", o de la que Eduardo Galeano llama "ideología de la impotencia".
Nos han convencido de que "no se puede hacer nada" por cambiar las cosas, tan solo resignarse y aguantar el chaparrón.
Esta estrategia responde a la "doctrina del shock", que consiste, como apunta el título de esta entrada, en meternos caca en el coco y miedo en el cuerpo, mucho miedo (miedo a perder el trabajo, miedo a no encontrarlo, miedo a la pobreza, miedo al caos...) para poder recortarnos derechos sociales y libertades públicas en la mayor impunidad.
La técnica para llevar a cabo este expolio social consiste en repetir en todos los medios de comunicación, todos los días, a todas horas, que estamos en una situación de emergencia, al borde de la intervención o el desastre, que "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades" y ahora tocan ajustes y recortes (que llaman, eufemísticamente, "reformas"), que "esto es lo que hay", que "no hay alternativa", que quien se resiste es antipatriota o antisistema...
Pero es una gran mentira que no por repetida llega a ser cierta, aunque la proclamen a coro todos los portavoces políticos, todos los representantes empresariales, todos los jerifaltes bancarios.
La verdad es que, cada día que pasa, los ricos son más ricos y los pobres son más pobres. La llamada crisis no es una catástrofe natural, es una estafa con la que están ganando muchísimo dinero determinadas personas y corporaciones concretas.
La verdad es que la crisis está sirviendo de coartada para olvidar el calentamiento global, para no hacer nada por resolver la gravísima situación medioambiental que sufrimos, para seguir envenenando el planeta.
La verdad es que en el mundo existen medios más que suficientes para acabar con el hambre y la pobreza, para garantizar a todos los seres humanos una vida digna.
Pero eso significaría otro reparto de la riqueza y... ¡eso si que no! La propiedad privada es sagrada. 
Para demostrar que hay otras formas de ver y hacer las cosas, estos días pasados volvían a aparecer en las redes sociales los cinco principios y el valor esencial de una nueva economía que propone el economista Manfred Max Neef, quien desde hace muchos años viene defendiendo el llamado "desarrollo a escala humana", estos son:
  • "Primero: la economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía.
  • Segundo: el desarrollo es para las personas, no para las cosas.
  • Tercero: crecimiento no es lo mismo que desarrollo y el desarrollo no necesariamente requiere de crecimiento.
  • Cuarto: no hay economía que sea posible en la ausencia de servicios de ecosistema.
  • Quinto: la economía es un subsistema de un sistema mayor y finito: la biosfera. Por ende, el crecimiento permanente es imposible.
  • Y el valor esencial para sostener una nueva economía debería ser que ningún interés económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar por encima de la reverencia de la vida".

4 comentarios:

  1. El miedo nos paraliza y hace que aceptemos todo sin rechistar.Hay una iniciativa en las redes sociales que propone pagar el sueldo base a los responsables políticos hasta que resuelvan la estafa, hasta que den solución a los problemas. Me parece que sería una buena solución y que conseguiría que se esforzasen al máximo y se pusieran en el lugar de los ciudadanos.
    Pero, sobre todo, que no nos roben los sueños.
    Un saludo

    Carlos

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    1. Conozco la iniciativa Carlos, y me parece muy interesante, aunque dificilmente se llevará a cabo, ya se encargará de ello la clase política.
      Comparto contigo la prioridad de alimentar y proteger nuestros sueños. Con la conciencia de que esos sueños -como los que nos propone Max Neef- no son fantasías sino posibilidades ciertas. Otro mundo -nos digan lo que nos digan- es posible.
      Gracias por tu aportación y saludos para ti.

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  2. HOla

    hoy han estado comentando en RNE (radio 3) -creo que ya queda poco para oir ese tipo de comentarios- lo que se lleva un/a diputado/a de las Cortes españolas al mes: un jartón (en torno a los 3.100 euros mínimo al mes, sin contar con lo que pueda "darle" el partido). Mientras nuestra casta política siga creyendo que son sueldos dignos que, por lo demás, alejan a quien los recibe de tentaciones y otras corruptelas, ¿es posible creer que el Parlamento se ocupa de las necesidades de la gente? Rotundamente no.

    Angel Barrena

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  3. Hola Angel!
    Pues si, parece que pronto volveremos a tener una RTVE "como dios manda".
    Creo, como tu, que hay muchos políticos y políticas que no tiene un conocimiento muy cabal de las necesidades reales de la gente, por mucho que repitan ciertos "mantras" y nos juren que pierden el sueño.
    Otros y otras (tu y yo conocemos algunos y algunas) tal vez las conocen mejor, o incluso las sufren, aunque al parecer pintan poco a la hora de trasladarlas a las cúspides de sus partidos.
    Por eso no estaría mal que, todos los políticos y políticas que cobran de los presupuestos públicos cobrarán el salario mínimo una temporada, seguro que les sensibilizaba mucho.

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