martes, 8 de mayo de 2012

Rompiendo la invisibilidad y el silencio

Ya he contado aquí alguna vez que tengo un grupo de amiguetes de los llamados "personas sin hogar", hombres -como la mayoría de quienes están en esa situación- que llevan en su equipaje vital la dura experiencia de vivir o haber vivido en la calle.
Las suyas raramente son románticas historias de vagabundos.  
Su historia es, frecuentemente, de alcohol, drogas, cárceles... y, sobre todo, de rechazo, de pérdidas, de soledad.
Casi todos han vivido -con mucho dolor- la experiencia de perder a sus parejas, a sus hijos, sus familias, sus amigos, sus relaciones sociales.
Compartimos en ese grupo un proyecto común: hacer un blog que sirva, a ellos, para romper el silencio, para expresar sus sentimientos y vivencias, para contar su verdad. Y, a quienes no hemos vivido nunca en la calle, nos sirva para entender lo que sienten esas personas sin hogar con las que nos cruzamos y a las que, a menudo, hurtamos la mirada -haciéndoles invisibles- o les dedicamos una mirada de asco, de desprecio, o de compasión paternalista, desde la altura y la suficiencia de nuestra falsa superioridad.
No es una tarea fácil hacer colectivamente ese blog.
Está, en primer lugar, la cuestión difícil de decidir de qué queremos escribir, qué experiencias, qué emociones, qué pensamientos... queremos compartir.
Luego, está la tarea de ordenar las ideas, que si no es fácil para cualquier persona, es más difícil todavía para quienes han castigado duramente sus neuronas y se han asomado a menudo al precipicio de la depresión, la desesperación, la locura...
La cabeza da vueltas y las ideas se cruzan y confunden.
Y, para rematar la faena, queda la misión imposible de escribir, de traducir en palabras, en frases con sentido, aquellas ideas que hemos conseguido rescatar del tiovivo de nuestra mente.
No tenemos práctica de pensar, y mucho menos de escribir lo que pensamos. Y, además, estos hombres, en su mayoría, tampoco frecuentaron la escuela.
Por si todo eso no fuera suficiente, están las "tecnologias de los guevos", que se suman a la carrera de obstáculos. 
Y todo eso, mientras trabajamos en equipo, y aprendemos a escuchar -y respetar y valorar- las voces de los otros y aprendemos a apoyarnos mutuamente (el que escribe con mayor facilidad, el que se maneja con las tecnologías, el que saca fotos...).
No se cuanto durará nuestro proyecto, ni cual será la huella que dejará en estos hombres, en qué medida les ayudará a reconstruir los vínculos con esta sociedad que les echó a la calle un día.
Si se lo que significa para mi, cuanto aprendo de ellos cada tarde que compartimos, todo lo que me regalan sus voces generosas.
Quiero invitaros a que conozcáis ese blog, y, sobre todo, a que dejéis allí vuestros comentarios. Son muy importantes para esos amigos: son la prueba de que alguien les escucha y da valor a sus historias, a sus personas, desvelando la invisibilidad que les rodea.

6 comentarios:

  1. Mi querido Fernando, con el tiempo me he dado cuenta y ellas (las personas a las que acompañamos) me han enseñado que simplemente hay que ESTAR. Durante el proceso en el que coincidimos, en el espacio y en el tiempo, que pueden ser de largas horas o pocos minutos, participando con ellas tan cerca como puedas en el profundo proceso de transformación que están experimentando. Es eso, dedicarles el don de nuestra atención. Dedicarles "tiempo de calidad".

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    1. Querido Juan Carlos, estoy de acuerdo: acompañar,estar, atender, escuchar... simplemente, desde el corazón. Aprendiendo siempre.
      Un fuerte abrazo

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  2. Muchas gracias Fernando, por esta actividad, por este escrito y por todo tu trabajo, tanto a ti como a ellos y todos los que hacen posible este blog.
    Por supuesto q lo más importante es poder estar, ACOMPAÑAR sus procesos y en eso consiste nuestro trabajo.
    Te aseguro que la huella que ha dejado, deja y dejará es mucho más importante de lo que creemos, solo por el hecho de que ellos puedan ser libres de contar y expresar lo que ellos deseen comunicar al mundo.
    Nuestro compromiso es estar a su lado y el de ellos, ayudarse a si mismos para buscar alternativas a sus propias realidades, desde la participación activa y asumiendo cada uno nuestras propias realidades y responsabilidades.

    gracias y besos por todo y atodos desde el corazón

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    1. Soy yo quien agradezco la oportunidad de participar y colaborar en esa iniciativa, Menchu.
      El texto solo refleja, tímidamente, mis sensaciones personales en la tarea de construir el blog con esos amiguetes.
      Quiero creer que la huella que pueda dejar, contribuye y viene a reforzar el conjunto del acompañamiento que implica todo el proyecto.
      Seguiremos caminando.
      Un abrazote grande

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    2. Enorabuena por el proyecto y la iniciativa. Gracias por la invitación a ese blog lleno de vivencias, coincidencias y arte en la calle. Entraré de vez en cuando.

      Un abrazo.
      Ana

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    3. Gracias Ana,
      Es muy importante que nos animemos a dejar nuestros comentarios, porque, como digo en la nota, refuerza mucho la motivación de los compañeros saber que hay gente que lee sus escritos y los valora.
      Un abrazo para ti

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