domingo, 15 de julio de 2012

Armas de cachondeo masivo

Quiero agradecerle a la diputada Andrea Fabra su sinceridad (o, tal vez, debiera decir: su "franqueza").
En esta edad de oro del eufemismo, cuando quienes gobiernan nos dan cada día gato por liebre, ella ha tenido el coraje de decir -sin pelos en la lengua- exactamente lo que piensa (ella y, probablemente, la mayoría de la mayoría).
Pero, además, sin querer, ha logrado resumir en tres palabras la que me parece una eficaz estrategia de contestación ciudadana: la estrategia "¡Que se jodan!" (ellos y ellas, o sea: quienes pretenden que nos jodamos los demás).
Hace algunas semanas ya proponía una primera medida en esa línea: hacer desaparecer, por arte de mágia, a quienes nos imponen sacrificios entre aplausos.
Pero, por mucho que intentemos hacerlos invisibles, sus decisiones consiguen amargarnos la vida, y cada día somos más y más las personas que vivimos con angustia, deprimidas, desanimadas... por culpa de una crisis en la que no tenemos culpa alguna pero que nos quieren hacer pagar a toda costa.
No podemos hacer como si nada, limitarnos a ignorarlos, aunque no sea realista pedirle a la gente que salga todos los días a la calle a protestar o a ser aporreada por la policía.
El resultado es el agotamiento, la quemadura, más desilusión y más desánimo.
Asi que me pregunto cómo hacer para combinar la imprescindible contestación ciudadana con la diversión y el disfrute del personal.
Y se me ocurre que, junto a la invisibilidad, otra medida de la estrategia "¡Que se jodan!" sería la que podríamos llamar "Vergüenza para Sin-vergüenzas" que tendría por objetivo hacer chufla de quienes consideran que "no han de tener vergüenza" por una gestión política que consiste -básicamente- en el incumplimiento sistemático de todas sus promesas electorales.
La cosa consistiría en utilizar todos los medios posibles (las redes sociales, twitter, foros de opinión en los medios digitales, llamadas a la radio, cartas al director en los periódicos...), y en vivo y en directo, cuando ello sea posible, para tomarse a pitorreo las medidas, incumplimientos y abusos del gobierno.
Por ejemplo, lejos de pedir la dimisión de Andrea Fabra, solicitar que sea nombrada "Hija Predilecta de Castellon" por su sensibilidad y elegancia política, o proponer que a su padre le sea concedido por decreto ley el premio gordo de la lotería a perpetuidad.
En vez de abuchear a la Sra de Cospedal (o a cualquier otro procer de la patria) cuando acuda a un acto público, recibirla con una lluvia de risas mientras el personal se retuerce por los suelos, acudir a sus mítines para romper a aplaudir y gritar "¡Tu si que vales!" en los momentos menos adecuados del discurso. O convocar procesiones rogatorias -invitando al señor obispo a presidirlas- con pancartas que pidan un milagro a la Virgen del Rocío para acabar con el desempleo.
En fin: utilizar el humor y el ridículo como arma de cachondeo masivo.
¿Qué os parece?
¿Se os ocurren otras iniciativas posibles en esta línea? 

2 comentarios:

  1. Aceptando el inestimable servicio que nos brinda tu y la experiencia, desde la egocéntrica subjetividad que nos caracteriza como humanos lo habitual, y lo fácil, es argumentar culpas, consejos y recomendaciones. Pero si la mirada es lo suficientemente amplia, si no condicionamos el enfoque, hay caminos que ya existían hace millones de años, cuando aprendimos cosas y tu ahora, nos lo recuerdan
    Estimado Amigo, a mi me da la sensación, ¿De que no nos sirve la indignación sin hechos, (es este caso si tenemos pruebas gracias a las nuevas tecnologías), pero creo que nos faltas ideas, sin o con ensayo y errores? Consciente de que soy (somos) apenas minúsculas partículas en el universo, una voz entre los miles de millones, intento no olvidar que “las afirmaciones extraordinarias, requieren evidencias y demostraciones extraordinarias”. Parece que aún estamos despejando el camino, pero todo llegará.
    un beso, con chocolate y churro en esa plaza de las flores...aunque sea con 37º grados, pero con la risas de ese cadiz

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  2. Querido Pedro,
    Ya lo sabes: tienes pagao un helado de los más grandes en Los Italianos el día que se te apetezca (aunque sea en Navidad)...¡pero no me rayes más con el chocolate, los churros y los 37 grados!
    ¡Ya te vale!¡No estás explotando tu ni ná aquella anécdota! ¡Pues bien que te comiste los churros y te tomaste el chocolate calentito, cuando podías haber pedio un Nestí fresquito! ¡Vamos, que eres un quejica!
    Te quiero, amigo.

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