sábado, 13 de octubre de 2012

Elogio del Hombre Orquesta

Cuando era niño pasé un verano en la casa que mis tíos alquilaban en una aldea del municipio de Marín, cerca de la playa de Mogor.
Por las mañanas, mi tío Manolo nos llevaba en su Dauphine a Pontevedra, junto a mis primos, Rafaél, Cristina, Manolito y Clara, y nos repartía en las academias donde recuperábamos los suspensos obtenidos en el curso.
Luego, a la hora de comer, volvíamos a Mogor y la tía Pachi nos esperaba con la comida en un merendero de la playa.
Y allí, medio asilvestrados, pasábamos la tarde jugando, explorando las rocas y los campos de maiz que rodeaban la playa, hasta que los pescadores llegaban con sus barcas al atardecer, y les ayudábamos a arrastrar a la orilla las redes cargadas de peces, antes de volver a casa.
Fué un verano fantástico, lleno de experiencias nuevas y mágicas para un niño de Madrid.
En aquella playa conocí a personajes maravillosos. A Isaura, la hija del patrón del merendero, que quería ser cantante y entonaba, con voz engolada: "Sapore di sale, sapore di mare, me sabes amarago, a cosa peredida..."
Por aquél merendero paraba a menudo Xan Balán, que años más tarde salió mucho por la tele y se hizo famoso como hombre orquesta, con una puerta y el nombre de John Balan (porque era un visionario que quería ser americano).
Xan se arrimaba de espaldas al mostrador del merendero y con su boca imitaba todos los instrumentos de viento, trompetas y saxofones, mientras que, repiqueteando con los nudillos y los pies, se ocupaba de la percusión. Y, así, interpretaba pasodobles y otras coplas, para regocijo de quienes le escuchábamos con la boca abierta.
Me he acordado de aquél  primer hombre orquesta que conocí, porque estos días he nombrado (o sea, puesto nombre) como "Hombre Orquesta Sinfónico" a mi amigo Asier Gallástegui, que lo mismo hace de "coach", que de "community manager", que se monta unas "constelaciones organizacionales", que filma y edita videos, que hace de consultor artesano... Y, además, todo lo hace bien.
Asierchu es un sobresaliente representante de ese gremio de gentes que nos movemos de aquí para allá trabajando con distintos grupos, dinamizando formación presencial y virtual, exponiendo presentaciones y ponencias, elaborando materiales y herramientas... en fin, que lo mismo hacemos un zurcido que un bordado.
No será fácil, como apunta el propio Asier, explicar lo que somos y lo que hacemos, pero -con toda humildad- creo que el mundo sería un poquito más triste si no hubiera gente dispuesta a acompañar -como haga falta, con los recursos que haya, poniendo toda la creatividad en juego- la música del cambio social.
¡Larga vida a los hombres y mujeres orquesta!

4 comentarios:

  1. Me acuerdo de un "hombre orquesta" como al que te refieres en un prgrama de TVE que se titulaba "tardes de domingo" ¿te suena? Hace ya algunos años...
    Suscribo lo que dces de Asier y de la suerte de contar con hombre orquesta que llenen los grandes intersticios que hay entre las especialidades. Salut!

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    1. Hola Manuel!
      Me alegro mucho de "verte" por aquí. Es un placer. Gracias por tu comentario.
      Creo que hablamos del mismo hombre orquesta. En el video que incluyo podrás ver alguna de sus actuaciones. John Balan, como digo en la nota, era todo un precursor que hace cuarenta años ya quería ser americano.
      En cuanto a Asier, es un gran profesional del "hombreorquestismo", pero sobre todo es muy buena gente y un buen amigo (común). Lo cuidaremos para seguir disfrutándole mucho tiempo.
      Espero que nos podamos conocer -en directo y en persona- pronto pues, precisamente Asier, me ha hablado mucho de ti.
      Un abrazote

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  2. Y esto tiene de magico las buenas personas y los hilos que las unen. Amigos aqui y así estamos. Lampistas, hombres orquesta, mujeres para todo,... Esto de ser expertos en dudas solo funciona si tenemos la certeza de la red y los malabares de acciones imperfectas.
    Un abrazo enorme y con el tambor estrategicamente desplazado para no haceros daño. :D

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    1. Pues, si encima tenemos que hacer magia, caminar por la cuerda floja (con red, por supuesto)y hacer malabares mientras tanto, la cosa ya se complica y empezamos a ser "hombres y mujeres circo".
      Un abrazo fuerte, amigo.

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