domingo, 4 de noviembre de 2012

Punto muerto

La otra noche hablaba con Hilario de la perplejidad y el desconcierto en este tiempo que vivimos, y recordábamos aquel chiste de la familia reunida en torno a la cama del agonizante mientras veían enfriarse la cena: "Ni cenamos ni se muere padre".
Así, en ese punto muerto, parecen encontrarse nuestra sociedad, las organizaciones sociales, las empresas, las instituciones públicas...
No acabamos de creernos que esta crisis va en serio, que es profunda y afecta a todo el sistema.
Y nos resistimos a cambiar.
Todavía escuchamos a mucha gente decir eso de "cuando pase la crisis", y muchas organizaciones solidarias parecen esperar que vuelvan las vacas gordas de las subvenciones, para retomar los proyectos y los servicios allí donde los dejamos.
Esas expectativas de volver a la casilla de salida nos paralizan, nos bloquean para avanzar.
No queremos asumir que el juego ha cambiado.
Dicen, quienes observan con más perspectiva la marcha de las cosas, que estamos ante un cambio de era, que el mundo no va a ser nunca más el mismo que conocimos.Y que las viejas formas de dar respuesta a los problemas y las necesidades no nos van a servir más.
Ya no se trata de resistir, aguantar el chaparrón, dejar que pase la tormenta. No queda otra alternativa que reinventar.
Hay que reinventar la comunidad y lo comunitario, la solidaridad y el apoyo mutuo, la complementariedad y la cooperación, las formas de relacionarnos, de cuidarnos mutuamente.
Hay que reinventar las formas de producir, las formas de consumir, las formas de compartir, el uso y aprovechamiento de los bienes disponibles.
Hay que reinventar las formas de hacer política, el reparto del poder, las formas de gobernar y administrar lo común, las formas de convivir.
Hay que reinventar las formas de relación con la naturaleza.
Hay que reinventar el mundo, y nadie va hacerlo por nosotros y nosotras.
En el viejo mundo que se muere nos enseñaron a esperar las respuestas del gobierno, de los poderes públicos. Para eso votábamos cada cuatro años.
En el nuevo mundo que está por nacer, la responsabilidad y la iniciativa es nuestra.
Y más vale que nos vayamos enterando cuanto antes.

6 comentarios:

  1. Creo que una cosa buena sería destacar lo que YA se está reinventando, no sé, aportar ideas, subrayar lo que funciona, los que YA han reaccionado y se mueven de otra manera, etc.

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    1. Tienes razón Charo, la cosa ya está en marcha, ya se está reinventando ese mundo nuevo. Yo, modestamente, intento reflejar en este blog algunas de esas "reinvenciones", y seguiré haciéndolo. Pero hoy quería llamar la atención de quienes esperan que las cosas vuelvan a su cauce, "cuando pase la crisis". Un abrazote

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  2. Absolutamente de acuerdo Fernando, el mundo de entonces se está disipando en la Nada y con el todos aquellos que aguarden a volver a transitar en él, no debe ser casual que se hayan puesto de moda los zombies! No sé si reinventarse es la palabra [no sé si me ha atragantado de tanto que se usa…] peo estoy absolutamente convencido de que se trata de un cambio de ciclo y que un rasgo de supervivencia es, hoy por hoy, el tomar a la incertidumbre y el cambio continuo como la nueva constante.

    Un abrazo!

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    1. Si, Manel, lo de los zombis es todo un indicio. Y respecto a la palabreja, pues también de acuerdo en lo del uso y abuso. Seguro que también hay que "reinventar" las palabras. A mi, ultimamente, me gusta utilizar una que descubrimos en un encuentro no hace muchos meses: "disueñar" el futuro.
      Un abrazote!

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  3. Fantástico y acertado Fernando, como siempre en tus aportaciones.
    No sé yo si entre quienes te leemos hay personas de esas que están apoyadas en la columna del andén esperando que pase el tren de las bacas gordas para subirse a él. No sé yo tampoco, si por casualidad volviese a pasar, si haría parada en esa estación y, aún así, siguiesen esperando al siguiente.
    Quiero decir ¿quiénes, a la luz de los acontecimientos, están haciendo la lectura que nos expones? Y, de esas personas ¿quiénes son conscientes de su posición y cuántas otras no están paralizadas por el miedo? Miedo al cambio.
    Cualquiera que sea la respuesta a estas preguntas, para mí no tienen mayor relevancia. Porque, que cambie mi entorno no depende, solamente de mis coetáneos, depende en mayor medida de mí ser, estar y hacer.
    Gracias, Fernando!! Por estar ahí y permitirnos, también, expresarnos.

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    1. Gracias a ti, Juan Carlos, por frecuentar estos rincones y compartir tus opiniones, contribuyendo a hacer de esta página un lugar de diálogo y no solo una colección de monólogos.
      Creo que, desgraciadamente, somos muchas las personas que no somos conscientes de este "punto muerto". Efectivamente, tenemos miedo a los cambios, a que nos saquen de nuestra zona de confort, y preferimos esperar "a ver si las cosas se arreglan".
      Quizás solo el agravamiento, aun mayor, de la situación nos saque del sopor y nos obligue a ponernos manos a la obra a construir ese otro mundo que necesitamos.
      Un abrazote

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