martes, 11 de diciembre de 2012

El principio del mundo nuevo (1)

Ya se intuye, se adivina.
Aún es difícil verlo porque las señales son todavía débiles y dispersas.
Y muchos de los signos son desconocidos, incomprensibles para los ojos de quienes venimos del pasado, de los viejos valores y actitudes, de los viejos conceptos y categorías.
Además, el ruido del mundo que se muere nos aturde, nos impide escuchar los pasos del que llega.
Pero hay millones de pequeños indicios que anuncian el mundo que ya está naciendo en las entrañas de éste.
Ese mundo nuevo será el de la cooperación.
Frente a quienes han defendido -de manera engañosa y egoísta  que era la competencia la que hacía avanzar el mundo, cada día es más visible la fuerza incontenible de la cooperación.
Con perplejidad ante la paradoja, descubrimos que cuanto más se comparte -el conocimiento, el saber, los bienes materiales, el poder, la riqueza...- más se tiene.
Quienes guardan para si lo que poseen, quienes acumulan lo que no necesitan, quienes recelan y desconfían del otro, se hacen más y más pobres cada día que pasa.
El mundo nuevo será también el de la igualdad entre todas las personas, por el hecho de serlo.
Quienes afirmen su supremacía sobre otras -por su género, su raza, su posición social, su origen nacional, su religión, o por cualquier otra razón irracional- caerán en el ridículo y la vergüenza.
Quienes pretendan imponer por la fuerza, por la violencia, su propia afirmación mediante la negación del otro, recibirán el rechazo general y serán apartados de la vida común.
El mundo nuevo será el de la reconciliación con la naturaleza, con los demás seres vivos que pueblan el planeta, un mundo de respeto y cuidado a la madre tierra, que a su vez nos cuida, cuida la vida.
Será un mundo intolerante con las agresiones al entorno natural, no habrá pretexto o causa alguna que lo justifique. Por el contrario, el reencuentro con la naturaleza se convertirá en uno de los principios y fines de la acción humana, de la economía, de la cultura, del arte, de la política...
Si, tal vez no sea fácil el nacimiento de ese mundo nuevo. Seguro que el viejo se resistirá a morir. Probablemente no sea un camino llano, sin obstáculos, y demos pasos atrás para volver a emprender la marcha con más fuerza.
Tal vez se precisen muchos años para que el cambio sea masivo, universal, y llegue a todas las personas y a todo el planeta.
Tal vez hayamos muchas personas que no alcancemos a verlo en su plenitud.
Pero tened la certeza de que llegará. Ya está llamando a la puerta.
Con la fuerza de la historia y del devenir del ser humano, de nuestro inevitable y luminoso destino. 

2 comentarios:

  1. Gracias Fernando por transmitir ilusión y esperanza en el futuro, que nos hacen mucha falta. Lo que dices está lleno de sentido y si ese es el mundo que viene entonces que se acabe este y bendita sea la crisis que nos lo trae.
    Me parece que deberíamos mirar menos al pasado y dejar de lamernos las heridas del presente y poner todas nuestras energías en construir ese futuro mejor.
    Un abrazo

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    1. Gracias a ti, por tu visita y tu comentario. Yo también creo cada día más que la crisis tiene su lado bueno y es como un depurativo que nos purga de mucha mierda. Hace falta que se lleve por delante a los "virus" que causan el mal.
      Un abrazote para ti.

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