martes, 18 de diciembre de 2012

Esto no puede seguir así

Debe ser que se acerca el fin del mundo.
La cosa es que cada vez me encuentro más gente -aquí y allá- que repite el mismo mantra: "esto no puede seguir así".
La otra mañana estábamos tomando un café en la Plaza Nueva, con Asier Gallastegi y un par de amigos, de los que te encuentras callejeando por el Casco Viejo (porque digan lo que digan los aborígenes, Bilbao es un pueblito). Uno de ellos no paraba de hablar excitado, citando al profeta Jeremías, aquél que pedía arrepentimiento al pueblo de Israel por sus pecados. Y repetía el mantra, reputeaba a los políticos inconscientes que nos han conducido hasta aquí, maldecía los despropósitos de esta sociedad de consumo que nos consume, se encabronaba por nuestra complicidad personal y colectiva con el sinsentido de un sistema que ha dejado de preocuparse por las personas y echaba pestes de quienes -como los antiguos israelitas- se niegan a ver el "desastre" que viene.
¿Desastre o liberación?
Si es verdad que esto se acaba...¡bienvenido sea! ¡Al fin vamos a poder dedicar nuestras energías -personales y colectivas- a construir un mundo nuevo, un mundo mejor!
Hemos de mirar al futuro con esperanza y con ilusión.
El derrumbe del mundo viejo producirá sin duda mucho ruido, pero es lo mejor que nos puede ocurrir.
Para quienes llevan siglos muriendo o sobreviviendo en los países empobrecidos, esquilmados, con carencia de todo, con violencia y hambre, perjudicados en el reparto de la riqueza, la diferencia no va a ser muy grande. No lo van a notar mucho. Es más,se librarán al fin de la bota occidental que apretaba su cuello y su futuro.
Sin embargo, para quienes hemos vivido en la abundancia y el derroche -a costa de la miseria de los otros- el dolor será grande. No será fácil pasar de la orgía del consumo a la escasez, a la austeridad, al decrecimiento.
Pero, superado el trauma de perder tantas cosas innecesarias, volveremos a encontrar lo esencial: las relaciones con los otros, la solidaridad, la cooperación, el apoyo mutuo, el reencuentro con la naturaleza, con nuestra esencia humana, con lo sencillo.
El presidente de Uruguay, Pepe Mujica, un político de esos que dignifican la política, lo explica mucho mejor que yo:

   
Pues eso, lo dicho, que este mundo viejo se vaya de una vez al carajo y ¡Feliz Mundo Nuevo!

4 comentarios:

  1. :D :D :D FELIZ MUNDO NUEVO!!
    Y que conste que los de Bilbao cuando decimos que nuestra ciudad es grande no nos referimos a su tamaño Jajajajaja

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    1. Efectivamente, el tamaño no importa. Lo importante es la gente. Aupa Bilbao! Un abrazo de los gordos (y no me refiero al perimetro torácico).

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  2. Yo estoy aquí esperando a ese nuevo mundo con todo preparado para darle la bienvenida. Espero que el parto vaya bien y no haya sufrimiento fetal…;-)

    Conozco el discurso de Pepe Mujica, una pasada!! Qué lección la de este hombre y qué lejos estamos de poder aspirar a líderes de este tipo.

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    1. Feliz Mundo Nuevo, Manel!!! Que venga lleno de felicidad para todos y todas!! Y que nos traiga una remesa de nuevos líderes!!!
      Un abrazote

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