viernes, 23 de noviembre de 2012

Luces en la oscuridad

Ya os he contado alguna vez que tengo un grupo de amiguetes con los que, los lunes por la tarde, hacemos un blog para ver si conseguimos cambiar ciertas miradas y romper algunos silencios.
El grupo va cambiando con el tiempo y hay gentes que aparecen y otras que desaparecen. Algunas, como Juanlu se van para siempre.
Actualmente tenemos en el grupo a un coleguita, Antonio, que lo ve todo negro. El hombre está pasando por una depresión, porque no ve salida a lo suyo.
El otro día, después de curiosear un rato por las diferentes entradas, le preguntaba qué le había parecido el blog y Antonio me respondía: "Está lleno de pena, igual que el mundo, que está lleno de pena".
"Vale -le dije yo- es cierto que este mundo está oscuro como una noche cerrada, pero en mitad de esa noche negra se enciende una cerilla. Es la luz de una persona buena, de un proyecto solidario, de una iniciativa pequeñita que trata de mejorar el mundo. Es una luz chiquita, humilde, pero si te fijas, no está sola, hay otras muchas. Son miles, millones de luces en la oscuridad."
Y, para demostrárselo, como ejemplo de una de esas luces chiquitas buscamos en el Youtube el documental "El Tren de las Moscas", que también he mencionado en estas paginas.
Yo quería que Antonio viera la cara de Las Patronas, de ese grupo de mujeres hermosas que se buscan la vida para hacer llegar comida y agua a los inmigrantes ilegales que atraviesan Mexico apiñados sobre los trenes, camino del sueño americano. Pero Antonio solo vio las caras tristes de los inmigrantes y la pobreza de aquellas mujeres generosas.
Cuando yo le señalé este problema en la visión, que le impide ver las luces en la oscuridad, Antonio me contestó: "Igual es que tengo que cambiar de gafas".
Si, seguro, tenemos que cambiar las gafas porque, como en la historia del monje sensible, nos estamos perdiendo una parte fundamental de la película.
El caso es que nos hemos propuesto, en nuestro grupo bloguero, iniciar una campaña de búsqueda de "luces en la oscuridad", iniciativas que alimenten nuestra esperanza en el futuro.
Recuerdo ahora lo que decía, Edgar Morín: "De hecho, todo ha recomenzado, pero sin que nos hayamos dado cuenta. Estamos en los comienzos, modestos, invisibles, marginales, dispersos. Pues ya existe, en todos los continentes, una efervescencia creativa, una multitud de iniciativas locales en el sentido de la regeneración económica, social, política, cognitiva, educativa, étnica, o de la reforma de vida. Estas iniciativas no se conocen unas a otras, ninguna Administración las enumera, ningún partido se da por enterado. Pero son el vivero del futuro."

viernes, 16 de noviembre de 2012

Caca de conejo

Genuinas cacas de conejo
Andaba bicheando por las tripas de este blog cuando descubrí, entre sus diversas utilidades, una lista de las entradas más leídas a lo largo de su existencia (¡superados ya los cuatro años!).
Cual sería mi sorpresa al comprobar que esa lista aparece encabezada por "El Año del Conejo Chino", seguida de "¿Cambio Social sin Cambio Personal?", y, en tercer lugar "Caca en el Coco".
Las tres entradas no pueden ser más dispares, pero especialmente la dedicada al Año del Conejo Chino que está planteada en una clave personal, jocosa, anecdótica, y no tiene ninguna pretensión. Al menos en comparación con otras entradas en las que he intentado reflejar -con mucho mayor esfuerzo- opiniones sesudas sobre la realidad social o política, mis gustos literarios o algunas modestas experiencias vitales.
Me preguntaba cuáles podrían ser los intereses de mis "improbables lectores" -como diría mi apreciado Manuel Rodríguez Rivero- para preferir esas entradas concretas, cuando descubrí en las entretelas de este invento otra nueva utilidad desconocida que revela las palabras claves de búsqueda que traen a la gente despistada, desde los buscadores como Google, a este recóndito rincón de la red.
Pues bien, las dos palabras más buscadas son: "conejo" y "caca", lo cual explica en buena parte esa lista de entradas populares.
La enseñanza que saco de todo ello es que estas Memorias del Futuro Imperfecto se benefician de las búsquedas de los y las amantes del conejo (supongo que tanto en su variante gastronómica como en la erótica) y, así mismo, de quienes se decantan por la coprofilia como perversión de cabecera.
Está claro que, si quieres conseguir muchos lectores y lectoras para tu blog y un buen "posicionamiento" en los buscadores, lo importante no es tanto lo que dices en tus entradas, sino como las titulas.
El otro día comprobaba, jugando con mi amiga Hanna, que las palabras mágicas "caca, culo, pedo, pis" siguen generando fascinación en la infancia y consiguen despertar la risa en edades comprendidas entre los 3 y los 6 años, como mínimo.Pero, al parecer, la cosa tiene también su versión cibernética.
¡Somos como niños (y niñas)!
(Por si acaso, he titulado esta entrada combinando las dos palabras mágicas, a ver si así consigo engañar a las estadísticas y colocarme en la cabeza del rankin bloguero).

sábado, 10 de noviembre de 2012

Váyanse al infierno!!!

Me produce repugnancia, me escandaliza el cinismo de quienes nos gobiernan, que ahora se muestran compungidos por el suicidio de Amaia y prometen ponerle remedio a los desahucios.
Lo mismo me ocurre cuando en el principal partido de la oposición, sus líderes prometen hacer lo que antes -cuando podían- no hicieron.
Me pregunto si los ejecutivos de los bancos que nos han llevado a esta situación, que siguen recibiendo dinero público para sanear sus pérdidas, que promueven la ejecución de los miles de desahucios que se producen en nuestro país, pueden conciliar el sueño cada día.
Me pregunto si pueden dormir los jueces que dictan las sentencias, los secretarios judiciales que las ejecutan y los policías que las hacen cumplir.¿Pueden abrazar cada mañana a sus familias y luego salir a la calle a desalojar otros hogares y a aporrear a quienes se oponen a los desahucios?
¿Acaso tienen el corazón podrido?
Me escandaliza esta sociedad nuestra, de la que formamos parte todos y todas, que puede pasar sin transición de la aflicción por las muertes del Madrid Arena, fruto del afán desmedido de lucro, la ineficacia y la corrupción política, y del suicidio de Amaia -fruto de las mismas causas- a los cotilleos sobre la Esteban y la Campanario o los últimos goles de Messi y Cristiano Ronaldo.
Pero de todo lo que me repugna y escandaliza, el primer puesto lo ocupa la postura de la jerarquía católica, de la Conferencia Episcopal, de Monseñor Rouco Varela y sus colegas, que tan fácilmente se escandalizan por el matrimonio gay, la Educación para la Ciudadanía o la ley del aborto... pero no levantan su voz, ni convocan manifestaciones, ni amenazan con la excomunión a quienes hacen negocio con la crisis y con la desgracia de millones de personas.
¡Sepulcros blanqueados! les hubiera llamado Jesús de Nazaret, mientras les expulsaba del templo a correazo limpio.
¡Váyanse al infierno!

domingo, 4 de noviembre de 2012

Punto muerto

La otra noche hablaba con Hilario de la perplejidad y el desconcierto en este tiempo que vivimos, y recordábamos aquel chiste de la familia reunida en torno a la cama del agonizante mientras veían enfriarse la cena: "Ni cenamos ni se muere padre".
Así, en ese punto muerto, parecen encontrarse nuestra sociedad, las organizaciones sociales, las empresas, las instituciones públicas...
No acabamos de creernos que esta crisis va en serio, que es profunda y afecta a todo el sistema.
Y nos resistimos a cambiar.
Todavía escuchamos a mucha gente decir eso de "cuando pase la crisis", y muchas organizaciones solidarias parecen esperar que vuelvan las vacas gordas de las subvenciones, para retomar los proyectos y los servicios allí donde los dejamos.
Esas expectativas de volver a la casilla de salida nos paralizan, nos bloquean para avanzar.
No queremos asumir que el juego ha cambiado.
Dicen, quienes observan con más perspectiva la marcha de las cosas, que estamos ante un cambio de era, que el mundo no va a ser nunca más el mismo que conocimos.Y que las viejas formas de dar respuesta a los problemas y las necesidades no nos van a servir más.
Ya no se trata de resistir, aguantar el chaparrón, dejar que pase la tormenta. No queda otra alternativa que reinventar.
Hay que reinventar la comunidad y lo comunitario, la solidaridad y el apoyo mutuo, la complementariedad y la cooperación, las formas de relacionarnos, de cuidarnos mutuamente.
Hay que reinventar las formas de producir, las formas de consumir, las formas de compartir, el uso y aprovechamiento de los bienes disponibles.
Hay que reinventar las formas de hacer política, el reparto del poder, las formas de gobernar y administrar lo común, las formas de convivir.
Hay que reinventar las formas de relación con la naturaleza.
Hay que reinventar el mundo, y nadie va hacerlo por nosotros y nosotras.
En el viejo mundo que se muere nos enseñaron a esperar las respuestas del gobierno, de los poderes públicos. Para eso votábamos cada cuatro años.
En el nuevo mundo que está por nacer, la responsabilidad y la iniciativa es nuestra.
Y más vale que nos vayamos enterando cuanto antes.