viernes, 4 de enero de 2013

Pobres ricos

La otra tarde, después de una de esas comilonas familiares propias de estas fechas, andaba zapineando -aburrido- en casa de mi cuñada, cuando dí con un programa de televisión alucinante.
Se llama "Hijos de Papá" y lo echan en Cuatro.
El objetivo del programa -según leo en su página web- es que un grupo de jóvenes, hijos de padres ricos, aprendan a trabajar y valerse por si mismos, aunque sospecho -a la vista del personal participante- que se trata de una misión imposible y lo que realmente se busca es hacer un seguimiento de sus vidas cotidianas -en lenguaje televisivo: un "reality"-  para goce y disfrute cotilleril del público televidente.
El programa fue líder de audiencia entre la población juvenil -de entre 14 y 34 años- el pasado año, en su primera temporada, y es una auténtica exhibición de pijerio, ostentación, banalidad, derroche, pobreza mental y desvergüenza.
Parece, y no lo digo solo por ese programa, que los ricos del mundo están creciditos, van de sobraos, sacando pecho, sin el más mínimo empacho de exhibir sus impúdicas fortunas mientras otra mucha gente pasa hambre. Se la suda la crisis.
Aquí en nuestro país circula una lista -procedente de las investigaciones del periódico New York Times- con los nombres de un buen número de defraudadores de impuestos, con cuentas secretas en Suiza, entre los que destaca el banquero Emilio Botín. Un auténtico procer, todo un ejemplo a seguir.
También son ejemplares los casos de otros personajes, como Gerad Depardieu y otros muchos en Francia (de España no tenemos datos), que se niegan a pagar más impuestos, se exilian y adquieren la nacionalidad rusa. Patriotas.
Pobre ricos: no tienen otra religión, otra patria, otra moral, otra ambición que no sea la acumulación de dinero.
Pienso, tal y como afirmaba recientemente Carlos Susias, que "la erradicación de la pobreza extrema es sobre todo cuestión de luchar contra la extrema riqueza."
Pero, claro, en esta sociedad en la que, como decía Warren Bufett, uno de los hombres más ricos del mundo, "la lucha de clases sigue existiendo, pero es mi clase la que la dirige y la que la va ganando", hay un nuevo tema tabú, del que se ha dejado de hablar, que es el del reparto, la redistribución de la riqueza.
Se da por hecho, como si fuera una maldición divina o un fenómeno de la naturaleza, que "siempre habrá ricos y pobres".
No se si en la selección de los participantes de "Hijos de Papa" se han buscado los perfiles más superficiales y vacíos, a los personajes más pijos o frikis, o si son representativos del cachorreo ("jóvenes cachorros") de las capas más pudientes de nuestro país.
Si fuera lo último, si estos jóvenes van a ser los futuros dirigentes patrios, no nos queda otro remedio que salir huyendo o hacer ya mismo una revolución en condiciones (con campos de reeducación incluidos).
Por eso, estoy por proponerle al ministro Wert, ahora que se ha cepillado la Educación para la Ciudadanía, que se convierta en obligatorio el visionado del programa en las escuelas, en el convencimiento de que puede contribuir poderosamente a animar la lucha de clases y al triunfo de una revolución igualitaria en nuestro país.

2 comentarios:

  1. Lo que parece claro es que quieren acabar con las clases medias, empobrecernos, acumular más y más. Puro capitalismo sin alternativas ni telón de acero. Nadie les hace frente.
    A ver como recuperamos la conciencia de clase. Esa si que es una misión imposible.
    Un saludo

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    1. Como sigan insistiendo en esa precarización de la sociedad, en apretarnos el cuello,igual consiguen esa difícil recuperación de una nueva conciencia de clase: la clase empobrecida. Apostemos por ello, empecemos a presumir de "clase".
      Un saludo para ti, Anónimo, y gracias por tu comentario.

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